Recomendaciones para compartir la lectura en familia.

En estos momentos estamos todos en casa y nosotros como adultos podemos soportar más esta situación de no poder salir, pero y los niños? Después de tener una agenda tan agitada: colegio, gimnasia, música, idiomas, artes, danza, piscina, futbol, visita al zoo y mil cosas más que los padres hacemos para mantenerlos ocupados y que desfoguen toda la energía que tienen, ¿Qué hacen ahora con toda esa energía en casa? Pero más aún ¿qué hacen solos en casa?. Sí, porque pese a que estamos todos, cada uno sigue sus rutinas y los abandonamos al televisor, a la Tablet o al celular, así que tener rutinas permanentes alrededor de la lectura, permite que se generen nuevas formas de relacionarse, hay complicidad cuando refieren alguna situación leída, estrecha los lazos afectivos y fortalece los vínculos familiares.

Estos momentos son vitales para recobrar y potenciar esos lazos afectivos y yo les propongo esto alrededor de la lectura:

  1. Incluyan la lectura en su agenda: lo primero que hay que hacer es dedicar un tiempo en el día, fuera de las tareas y demás actividades.
  2. Conecten su voz con el corazón: yo sé que hay una gran explosión de lecturas ahora en internet, pero acá se busca que su hijo vuelva a conectarse con la voz de sus padres, esa voz que escuchaba desde el vientre materno. Volver a escuchar las voces que le son familiares: papá, abuelos, etc.
  3. Identifiquen un lugar permanente para leer: busquen un rincón donde puedan estar cómodos, con cojines, sillas bajitas, tapete o sillones. Conviertan éste en un nicho de lectura y déjenlo para siempre allí. Eso permitirá crear en la casa unas condiciones favorables para leer siempre.
  4. Garanticen un espacio libre de distracciones: busquen un lugar donde no haya interrupciones de televisor o personas hablando o caminando por allí, invite a los demás miembros de la familia a la sesión de lectura, donde todos disfruten o enfatice lo importante que es y el tiempo que va a durar la sesión para que no interrumpan.
  5. Creen rituales: es importante crear unos rituales de inicio y cierre de los espacios de lectura que permitan entrar y salir de este estado de conexión emocional. Por ejemplo para empezar pueden anunciar: “Vamos todos a leer” e inviten a que vayan al nicho de lectura, lo pueden hacer también tocando una campanita o una canción que inventen entre todos. Para los cierres pueden usar los conocidos “Colorín colorado” para cerrar la sesión del día. Abrir y cerrar es super clave es como abrir y cerrar la puerta para conectarnos y desconectarnos.
  6. No asocie la lectura con un castigo ni como premio, simplemente cumplan el horario que han establecido para leer, así haya sido un mal día.
  7. Prepárense para leer: prepárense psíquicamente, dispongan su mente, su ánimo y su cuerpo para leer a su hijo.
  8. Seleccionen sus lecturas favoritas: Seleccionen las lecturas que conozcan, que hayan leído antes y que disfruten al leerlas, así será más placentera la lectura para su hijo, Si ustedes la disfrutan, él también lo harán.
  9. Seleccionen las lecturas juntos: inviten a sus hijos y a los demás miembros de la familia a seleccionar las lecturas para cada jornada, así todos disfrutarán al escuchar sus relatos favoritos.
  10. Apóyense en expertos: busquen en las plataformas libros recomendados o que están digitales, pero ojo, la idea es que ustedes lo lean no un lector ajeno a la familia. Si no conocen muchos libros, pueden guiarse por las páginas de las entidades que fomentan el libro y la lectura en su país o ciudad y algunos promotores y bibliotecarios que están leyendo en red.
  11. Empiecen poco a poco: Inicien con libros cortos si es la primera vez que van a compartir lecturas con sus hijos, en la medida que van fortaleciendo la rutina, se puede ir ampliando el tiempo y la complejidad de la lectura.
  12. La tradición oral también cuenta… Y mucho: si definitivamente, no se sienten seguros de leer, empiecen relatando historias, cuéntenle a su hijo cómo eran ustedes cuando eran pequeños, cómo se conocieron, cómo era él cuando era pequeño, cómo eran sus abuelos, cuenten mitos o relatos que recuerden. Esto es super valioso para los niños, siempre quieren escuchar estas historias familiares.
  13. Lo importante es el contacto corporal: sienten a su hijo en sus piernas, cerca, de manera que permita ver el libro que van leyendo, mientras ustedes leen el texto, él ira leyendo las imágenes o escuchando el relato de ustedes.
  14. Escuchen a su hijo: respondan las preguntas que él va haciendo. Respondan con calma, presten atención a las preguntas que hace, no importa cuántas sean, si no saben la respuesta en ese momento, invítenlo a buscar en otros libros o en internet una vez termine la lectura o en otro momento.
  15. Lean el contexto: si notan que hay muchas interrupciones por las intervenciones de su hijo tan constantes durante la lectura, invítenlo a seguir leyendo, indíquenle que van a continuar la lectura para ver cómo sigue la historia o para conocer el final. Retomen el hilo de la historia a no ser que se distraiga mucho, en ese caso, pregúntenle si está cansado, aburrido y si prefiere cambiar de libro. Si ya prefiere no seguir leyendo, hay que dejar de hacerlo por ese día.
  16. Mantengan la calma y el objetivo: lean de corrido, intenten no hacer tantas pausas en la lectura, entre más continua la lectura, mejor se comprende el ritmo del relato y el texto.
  17. Dejen que su hijo lea: si su hijo ya lee y quiere leer, déjelo, tenga paciencia a su ritmo de lectura, no lo corrija porque lee mal alguna palabra, ayúdenlo y anímenlo a continuar. Pero solo deje que él lea si lo pide o si quiere, no lo obliguen. Ya lo hará en algún momento. si su hijo no lee aún, es decir no lee el código escrito (porque es claro que lee las ilustraciones) y le pide leer: déjenlo, acompáñenlo y préstenle atención, hagan lo que le indique y disfruten su lectura. Allí está compartiendo con ustedes todo lo que ha disfrutado de las lecturas y está replicando lo que ve.
  18. Lean juntos: lean de manera alternada, por ejemplo: ustedes las páginas pares y él las impares, ustedes los personajes adultos y él el de los niños, etc.
  19. Empiecen poco a poco: empiecen con periodos cortos de máximo media hora que se puede ir extendiendo poco a poco en la medida que la práctica es habitual. No esperen hasta que su hijo esté agotado, es mejor leer poco a poco y terminar discretamente cuando noten que se empieza a cansar, eso si, sean rigurosos con los tiempos, mantengan la rutina igual por lo menos una semana y la van cambiando semana a semana.
  20. No siempre hay que hacer algo después de leer: cuando terminen la lectura conversen sobre lo que les gustó, sobre los personajes o sobre algunas escenas que se asemejan a la vida familiar. Lo importante es que la conversación sea fluida con intención de compartir sensaciones y emociones, no evaluar si entendieron o aprendieron, aunque no siempre hay que hacer algo después de leer (conversar, dibujar, representar la historia leída), en ocasiones solo leer basta.

Un consejo final de todo corazón: no se preocupen si sienten que no son muy buenos para leer, si no tienen la mejor entonación o vocalización, su hijo disfrutará su compañía, su voz, sus palabras y sus brazos. Así que vale la pena arriesgarse por hacer feliz a su hijo y que vuelva a sentir la conexión con los latidos del corazón y las voces de sus padres o adultos cuidadores.

Nota: he usado el masculino cuando hablamos de niños y niñas y plural para determinar papás y mamás, teniendo en cuenta la convención gramatical del español que contempla tanto al femenino como al masculino. De esta manera quedan incluidos todos los géneros. Esto con el fin de hacer más fluida la lectura.

 


Patricia Laverde es bibliotecóloga con máster en curso de promoción de lectura y literatura infantil de la Universidad Castilla La Mancha. Es tallerista experta en fomento a la lectura y la mediación de las artes. Ha realizado escritos sobre fomento a la lectura en primera infancia y familia, ha trabajado en programas como “Leer en familia” de Fundalectura, y ha sido formadora en proyectos del ICBF, Ministerio de Cultura, Ministerio de Educación, Sena, entre otros, dirigidos a agentes educativas, padres de familia, promotores de lectura, bibliotecarios y docentes, en diversas ciudades de Coolombia.

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