Bibliotecas, connotación de mujer

Siempre ha existido un parentesco, afinidad, encuentro, cercanía, amor maternal entre las bibliotecas y las personas, donde ella nunca ha privado de la palabra y el conocimiento a quienes se han albergado en ella.

Siempre se ha caracterizado de ser un verbo y no un sustantivo para todas las generaciones, el poder exponencial de sus latidos, la pertinencia que corre por sus venas, en cada pasillo, estantes, redes, binariamente en el mejor de los casos.

Solo ella, piensa en los educandos, concibiéndolos como personas que absorben apasionadamente sus lecciones, transformando la educación en una conquista de saberes.
Nunca ha impuesto su verdad absoluta, siempre ha sido partidaria del dialogo abierto, de la universalidad del conocimiento, proponer lo que se estime que sea mejor para consolidar un pensamiento crítico.

¿Qué en la era digital, pareciera que todo se desvanece y se convierte en secuencias de bits?, ¿Qué las relaciones interpersonales dejaron de ser presenciales para convertirse en digitales, construyendo un anonimato, inventando historias y mundos utópicos?.

A estas u otras interrogantes, las bibliotecas, como una excelente mujer y madre por naturaleza, abre sus puertas e invitan a todos los que deseen aprender, relajarse, viajar, comunicarse, expandir sus neuronas a un interior inimaginable de anécdotas, que están dentro de su interior.

Ella siempre ha sido la pionera en la libertad de expresión. Todos podemos y hemos apreciado su calor materno, cuando hemos estado en sus recintos.

La Biblioteca tiene connotación de mujer, esa mujer que se seca las lágrimas, respira hondo, hace las maletas y se pregunta por donde continúa la vida, cuando todo parece haberse perdido.

Por más acciones negativas que haya recibido de los epistemicidas, así se haya sentido en un estado de derrumbe y desolación, es una mujer moderna, que intuye que el destino de su país, el crecimiento progresivo de las generaciones, de las personas, nosotros, que somos sus hijos, y ella sigue renunciando a quedarse en el pasado, se actualiza y se adapta a los nuevos cambios.

Lo que cambia en ella, es que se transforma, logra ver más allá del horizonte infinito, su manera de relacionarse con la realidad, con lo que tiene frente a su cotidianidad.
Siempre está dispuesta de hacer visible lo invisible, de promover el impulso, la perseverancia, el reto de ver lo que hay detrás de cualquier incógnita, desafiar todo lo que sea prohibido y de ahí es donde viene el resurgir de la palabra, es la mirada oblicua, es la mirada transversal donde todos se vinculan y son posibles a través de esa relación personal, entre los autores y los lectores.

Recuerdo las palabras de la Profesora Mariketi Papatzikos: “Nunca dejen de ser los que ustedes son, lo que hacen, lo que harán, háganlo con pasión y háganlo bien. Que su trayecto retumbe en la otra vida”.


Fernando Antonio Salas Granado

Es coordinador de Biblioteca del Centro Local Falcón de la Universidad Nacional Abierta
Licdo. en Bibliotecología – UCV
MSC. en Gerencia de Recursos Humanos – UNERMB
Experto en E-learning – FATLA
https://ucv.academia.edu/FernandoSalasGranado

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