La biblioteca y los pueblos originarios de Latinoamérica

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A los pueblos originarios se los ha denominado con múltiples expresiones, unas más amplias y complejas que otras. Algunas denominaciones utilizadas son: etnias, indígenas, aborígenes, nativos, etc. Independientemente de su denominación, lo importante no es como se los llame sino que entendamos que son pueblos que han logrado sobrevivir a la actualidad con sus formas, costumbres y tradiciones de vida en sus respectivas áreas geográficas.

En 1983 el Grupo de Trabajo resumió esta definición condensándola en tres criterios generales:

“Son los descendientes de grupos que estaban en el territorio en el momento en que otros grupos de diferentes culturas u orígenes étnicos llegaron allí. Precisamente debido a su aislamiento de otros segmentos de la población de su país, ellos han preservado casi intactas las costumbres y tradiciones de sus ancestros, que son similares a las caracterizadas como indígenas. Son emplazados, aunque sea formalmente, bajo una estructura estatal que incorpora características nacionales, sociales y culturales extrañas a las suyas propias” (Civallero, 2007, p. 27a).

Es imposible hablar de Latinoamérica sin pensar a sus múltiples pueblos originarios que habitan su territorio. Existen hoy muchos esfuerzos e iniciativas para ayudarlos y protegerlos no obstante, es importante interactuar y cooperar estrechamente con ellos a fin de entender sus carencias, su problemática real y de esta forma contribuir con la recuperación identidades y cultura que no hacen sino más que enriquecer a la humanidad.

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Según Canosa (2005), citado por CERLALC – UNESCO (2011)

“La décima parte de la población de América Latina corresponde a 400 grupos étnicos que suman 45 millones de individuos. Algunas de estas poblaciones son mayoría en países como Guatemala, Bolivia, Ecuador y México; en otros casos hacen parte de las minorías; y en todos los países enfrentan realidades de exclusión social, cultural y territorial”

La exclusión social en la cual estos pueblos se encuentran develan la discriminación a la que están siendo sometidos, como consecuencia se han perdido en el tiempo muchas de sus lenguas y tradiciones, lo que es una situación lamentable para la historia de sus países y de la humanidad. Las estadísticas sociolingüísticas de UNICEF y FUNDROEIB muestran que América Latina cuenta con 522 pueblos indígenas hablantes de 420 lenguas. Entre ellos 44 solo usan el castellano y 55, el portugués; 107 son pueblos transfronterizos y casi un quinto del total dejó de hablar su lengua.

La Biblioteca

j3En este contexto de desigualdad reflexionamos en el rol de la biblioteca como instrumento para la inclusión social y promotor de una ciudadanía plena.

La biblioteca puede y deber realizar su aporte en el proceso de recuperación de las tradiciones orales, las lenguas en peligro de desaparecer y la identidad de los pueblos. Debe promover la alfabetización y la educación bilingües. Debe asegurar estas tareas desde dos espacios, desde el interior del grupo indígena, a través del trabajo con el patrimonio intangible nativo y fuera de él, mediante la adquisición de nuevos conocimientos estratégicos externo al grupo aborigen y la simultánea difusión de información sobre el grupo nativo en el seno de la sociedad no-indígena (Civallero, 2007b). Asimismo, debe de incorporar en sus procesos, colecciones, planes, etc. todo su saber sobre estos grupos humanos a fin de lograr responder efectivamente a sus necesidades y particularidades.

Por último, Civallero (2007a) describe algunos puntos a tener en cuenta por los bibliotecólogos para asumir su rol social en las comunidades nativas, las mismas que resumiremos a continuación:

  • Las bibliotecas deben conocer y comprender profundamente a sus comunidades a fin que sus políticas respondan de manera eficiente a sus necesidades.
  • Los bibliotecarios deben salir del espacio físico de sus bibliotecas y trasladarse a los campos, a las comunidades, a los pueblos, a las comarcas, asociaciones vecinales, etc. para buscar a sus usuarios ahí donde reside la desigualdad y donde es necesaria la información. He aquí donde inicia el rol social del bibliotecario.
  • El bibliotecario indígena debe adquirir nuevos conocimientos para incluir en su labor herramientas de otras áreas como la historia, la lingüística, educación, etc.
  • Finalmente, los bibliotecarios son parte de la comunidad y como tal no pueden desentenderse de su problemática, carencia y necesidades.

 

Bibliografía

 

 

 

 

2 comentarios en “La biblioteca y los pueblos originarios de Latinoamérica

  1. Daniel Gordillo

    Hola Juana.
    Es interesante la discusión que traes, teniendo en cuenta las diversas movilizaciones indígenas que están floreciendo en latinoamérica. Los casos de Colombia y Brasil, del mes pasado, son algunos ejemplos recientes.

    A tu reflexión añadiría una categoría que el mismo Civallero propone en varios de sus textos, y es la Biblioteca Multicultural, como aquella institución sobre la cual recae la responsabilidad por garantizar los derechos culturales de los grupos étnicos. En este contexto, el bibliotecario debe asumir una aproximación etnográfica, en una tentativa de comprensión de las características, demandas, y necesidades de estas poblaciones, las cuales, difieren de unas a otras, y están en permanente proceso de construcción y deconstrucción de su identidad.

    Abrazo,

    Daniel

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