Bibliotecas: Creadoras del mañana

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En nuestro entorno social, siempre hemos coexistido con grandes, tal vez enormes diferencias entre nuestras generaciones, actualmente, este ritmo avasallante al que hemos estado sometidos, se ha hecho aún más evidente con la pandemia.

El COVID-19 ha dejado al descubierto y, demostrado que la brecha existente de lo presencial a la virtualidad, nos ha obligado a evolucionar, aumentando nuestra dependencia a la hiperconexión, para algunos la falta de sociabilidad kinestésica es fatal, a otros lejos de mantener una actitud pasiva ante la adversidad, se mantienen innovando, emprendiendo, desarrollando, estudiando, proponiendo y construyendo nuevas estrategias para sobrellevar este claustro.

La fuerza con la que el virus ha afectado nuestra sociabilidad presencial, los datos e información, desempeña, un papel fundamental, por su importancia económica y su omnipresencia en nuestra vida diaria; estar presente por doquier es tan determinante he imposible que pase completamente desapercibido.

Las bibliotecas no pretenden ofrecer un espectáculo, parafernalias, cotillones, conciertos, etc.; todo lo contrario, sin ella muchas proezas de la humanidad, hazañas y maravillas que la inquietud del ser humano ha promovido y, que todos consideramos fenomenales, no habrían visto la luz del día.

Las bibliotecas han contribuido de forma decisiva en satisfacer las necesidades de la humanidad en alimentación, medicamentos, indumentaria, vivienda, energía, materias primas, transportes, comunicaciones, aportando propiedades y procedimientos a las ciencias y las técnicas en general – algunos pensaran que no es así, siempre existirán los detractores de oficio – y, es evidente que la mayoría de los innovadores plasmaron sus ideales para qué las futuras generaciones mejoraran su calidad de vida.

Un mundo sin datos, estaría desprovisto de las experiencias y, por lo tanto, careceríamos de teléfonos, ordenadores, tejidos sintéticos, cines y cualquier cantidad de virtudes que la información nos sigue brindando; en ausencia de las bibliotecas, tendríamos que lidiar con un mundo carente de ingenio, perseverancia, emprendedores, pioneros, por lo que no habría tampoco ni periódicos, ni libros, entre otras muchas cosas.

Aunado a esto, Edgar Morín (1990), considera: “Todo conocimiento opera mediante la selección de datos significativos y rechazo de datos no significativos: separa (distingue o desarticula) y une (asocia, identifica); jerarquiza (lo principal, lo secundario) y centraliza (en función de un núcleo de nociones maestras)”.

Por lo tanto, las bibliotecas promueven y descubren las sutilezas moleculares de la información, descifran las leyes del universo, descodifican las reglas de la vida, la ciencia de la materia y de sus transformaciones, su expresión más alta es la vida misma; donde cada una de ellas, desempeña un papel primordial de nuestra comprensión de los fenómenos materiales, así como de nuestra capacidad para actuar sobre ellos, modificarlos y controlarlos.

Desde hace siglos, las bibliotecas han creado un vasto conjunto de átomos y materiales cada vez más complejos, demostrando la posibilidad de obtener moléculas orgánicas a partir de compuestos bilaterales entre los datos y las informaciones, hasta la consecución del conocimiento, donde se han ido consolidando continuamente su poder sobre la estructura y la transformación de la materia.

Es sorprendente el papel de las interacciones moleculares de toda aquella persona que esté interesada en aprender, progresar, discernir y ser un lector proactivo para mejorar su calidad de vida.

Lluís Mª Anglada de Ferrer (2000), argumenta: “Los cambios tecnológicos han redireccionado la idea de las bibliotecas para referirse a ellas como lugares destinados a la salvaguarda de la memoria de los pueblos, las civilizaciones y las culturas, así como también a repensar el proceso y el acceso a la información”.

En este orden de ideas, como creadores del mañana, las bibliotecas son como unidades proteínicas que se unen para formar la hemoglobina; compuesta de glóbulos rojos y blancos, acoplando y fomentando la mutación de nuestro ADN, estructuradas en una torre helicoidal, con lo cual se destruyen los cuerpos extraños o vestigios de ignorancia.

La eficacia y elegancia de las bibliotecas, son tan fascinantes, que su tentación es tratar de reproducir o de promulgar nuevos procedimientos que permitan crear nuevas arquitecturas informacionales con aplicaciones múltiples.

¿Por qué no podríamos imaginar, por ejemplo, la elaboración de aplicaciones capaces de transportar o que permitan acceder al centro de un fragmento de conocimiento destinado a mejorar nuestras ganancias financieras? Esas moléculas serían como “caballos de Troya” que permitirían a su pasajero atravesar barreras como las membranas celulares, consideradas infranqueables.

Sustentando esta interrogante, José Senso (2014), sugiere: “La posibilidad de establecer el Open Data ha condicionado el surgimiento de lo que se ha denominado el Open Government (Gobierno Abierto o también oGov) que establece una nueva manera de entender la relación que debe tener la Administración hacia el exterior (otras Administraciones, empresas, organizaciones) y, muy especialmente, con los ciudadanos”.

Ataviados y armados de paciencia, muchos investigadores de todo el mundo construyen y elaboran prototipos, así como crean los virus de laboratorio, también habrán capitalistas Darwinianos disfrazados de socialistas, quienes observan como en esta crisis elaborada, han procurado mezclar un aparente desorden, el descalabro económico de los países.

Las falsas noticias, los ‘hates’ de oficio, se encuentran, se reconocen y se van uniendo después paulatinamente hasta formar de manera espontánea, pero perfectamente controlada, el edificio supramolecular de la desinformación, infoxicación, mediatización y manipulación de todo aquel que le parezca una pérdida de tiempo documentarse, donde debemos ver con claridad que la información subliminal que tratan de inculcarnos, es basura.

En el principio era la explosión original, el “Big Bang”, así fue como la lectura, la escritura, la transmisión de experiencias, se unieron para producir conocimientos cada vez más complejos que, a su vez, se asociaron y agregaron nuevos factores, dando así la luz de las primeras células de  creatividad, que nos ha permitido evolucionar.

Desde la materia viva, la condensada, hasta la organizada, la expansión de los datos, ha nutrido la evolución de la humanidad, hacia el aumento de su complejidad mediante auto organización y bajo la presión de la información.

La tarea de cada ‘Bibliotecólogo’, es revelar las vías de formación y trazar los caminos que conducen de la materia inerte, a través de una evolución prebiótica del conocimiento, al nacimiento de una nueva perspectiva de la vida, de sobrellevar nuestro entorno.

Las bibliotecas nos proporcionan, los medios para interrogar al pasado, explorar el presente y tender los puentes hacia el futuro, expresando su fuerza creadora, su poder de producir elementos y materiales nuevos, mediante recomposiciones de los datos en combinaciones y estructuras inéditas e infinitamente variadas.

La plasticidad de las formas y funciones del objeto de los datos, guardan una cierta semejanza con el arte, al igual que el artista, los autores, plasman en la materia los productos de su imaginación, la piedra, los sonidos y las palabras contienen la obra que el escultor, el compositor y el escritor modelan con esos elementos, con su experiencia, crean nomenclaturas originales, materiales nuevos y propiedades inéditas a partir de los elementos que componen la materia.

La propiedad de los Bibliotecólogos, no es solamente descubrir o encasillarnos en catalogar, clasificar, atender usuarios, cumplir un horario, sino también debemos inventar, mantener una comunicación abierta y loable con nuestros pares, independientemente de los tropiezos y deliberaciones de nuestro medio ambiente debemos sobre todo crear.

El Libro no es tan sólo para leerlo, sino también para escribirlo, reescribirlo, es una partitura que no es tan sólo para tocarla, sino también para componerla, que prevalezca un acercamiento emocional entre todas las generaciones, para que haya una continuidad y construcción del bienestar individual y social de cada individuo.

Hago un llamado a todas las generaciones, para que prevalezcan los altos valores sociales y éticos, deben exponer sus inquietudes, las oportunidades que aprecian en la tecnología y su visión de un mundo de oportunidades que queremos y debemos construir en la medida de nuestras capacidades, en un mundo en constante transición, donde lo más aconsejable sea escuchar a quienes en el inmediato futuro tendrán que seguir moldeando nuestro planeta.

Fernando Antonio Salas Granado.

BIBLIOGRAFÍA.

Anglada de Ferrer, L. M. (2000). Biblioteca digital ¿mejor, peor o sólo distinto?.- España: Revista Anales de Documentación, 3, 25-39. Disponible en: https://revistas.um.es/analesdoc/article/view/2521

Morín, Edgar (1990). Introducción al pensamiento complejo.- España: Gedisa.

Senso, J. A. (2014). ¿Qué es Open Data?.- España: Tecnologías web para servicios de información. Disponible en: https://blogs.ugr.es/tecweb/que-es-open-data/

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