Progreso colectivo.

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Imagen: Rawpixel.

El don de la lectura y la estructuración organizada de las bibliotecas, era un tema en común en otras latitudes, acá en nuestro país Venezuela, los primeros libros llegaron con la presencia de los inmigrantes colonizadores, siendo los misioneros encargados de inculcar o imponer en nombre de Dios, una nueva transculturización a la población indigena de aquellos tiempos ancestrales.

Rodríguez de las Heras (2007), asevera: “Las universidades, los conventos y las cortes eran espacios para la formación de grupos de estudiosos, alejados de los otros grupos por una distancia difícil y lenta de vencer. Los libros recogían la mayoría de las veces trabajos definitivos, legados de una vida de estudio. La comunicación era entre pocos, lenta y costosa”.

En sintonía con el autor, cada individuo tiene su semblanza y cultura personal, no necesariamente debe saber leer y escribir para ser culto o por lo menos hacer el intento de ocultar el desconocimiento de otras áreas, tácitamente, cada cerebro pensante, posee técnicas inmemorables de adaptación en su medio, experiencias defensivas heredadas de un centenar de convivencias con las circunstancias que lo rodean.

Valores morales, espirituales, arraigados con la sustancia misma de su ser y que se expresan en música, en sus corridos, en sus refraneros, en su calendario, en su comida, que se transmite genéticamente de generación en generación, siempre habrá un legado cultural.

Primer Bibliotecario en Venezuela.

En los predios de Cúmana, nació Cristóbal de Quesada, hijo del inmigrante canario Domingo Díaz de Quesada y de la cumanesa Josefa Antonia Arias. Este ilustre personaje, quién posteriormente sería un Fraile mercedario, educador, maestro de Andrés Bello, fué el primer Bibliotecario de nuestro país, a comienzos de 1790, encargado de la biblioteca del convento de la Merced de Caracas, la cual enriqueció notablemente con libros que hacía traer de Europa. Consolidandose como maestro de latinidad y castellano de Andrés Bello, a pedido de un tío de este, el presbítero José Antonio López. (Pérez, 1997; p.786).

Historicamente, hemos tenido la facultad de progresar paulatinamente, aunque en estos predios se ha fomentado la importancia de evolucionar en un medio ambiente pandémico, tal vez, nos visualizarán como un forastero tratando de conciliar el conocimiento con el sueño que llevamos a rastras, cada vez que nos alejamos de nuestros hogares para ir a clases, repetir una y otra vez la verdad absoluta de los Profesores, que por décadas y años, se saben de memoria con puntos y comas el contenido de las materias que ellos imparten; luego nos percatamos, que nuestra profesión no es un injerto de ideas o la formación artificial de mentalidades.

Capacidad de transferencia.

Así lo afirman Robles y Yáber (2010), “Es importante entender la documentación como un proceso basado en métodos específicos para el manejo de información”; un contenido determinante para asimilar culturalmente la creciente armonía de saberes, puliendo, amalgamando la experiencia, la cual se transforma en innovación y la necesidad que siempre estará presente, se transforma en técnica y arte.

Para Morin (1998), “Vivimos bajo el imperio de los principios de disyunción, reducción y abstracción”; nuestra profesión, no es un eslabón perdido o un mundo paralelo abstracto, no somos una legión de escribanos que aceptamos fielmente las ordenanzas de otros, retrógrados, que por miedo a una actualización no desean salir de la caverna, están obsesivamente negados que haya una continuidad de saberes, su temor es pensar que se destruirá el nido de poder donde se formaron, envejecieron y se mimetizaron con su pensamiento inquisidor.

No se trata de destruir, lo ideal es evolucionar, adaptarse, mejorar lo que otros iniciaron, Bantock (1963), argumenta: “tener capacidad de transferencia”, procurar convivir en una relación factible de esfuerzo en equipo, de saberes, multidisciplinario, sin egos personales, que nos permita la reactivación y aceptación de nuestra profesión, ir más allá de un mero salón de clases, de las bibliotecas, de los archivos, dentro y fuera de nuestro país.

Por tal razón, toda actividad por específica que sea, contiene conexiones ramificadas, que conducen a otros conocimientos; no debemos engañarnos en pensar que todo se ha resuelto con llevar estadísticas, ser metodólogos, manejar bases de datos, crear blogs, discernir quién tiene el mejor promedio académico, todo esto son simplicidades; cuando en realidad lo que necesitamos es UNIÓN, cada quién tiene sus características, fortalezas y debilidades, el detalle y la gran virtud que debemos fomentar es trabajar armónicamente.

Cada uno de ustedes posee la habilidad de ponderar acciones, hechos, acontecimientos, relaciones multiculturales, entre otras palabras, para lograr pensar efectivamente, obtener experiencias que les proporcionen los recursos para afrontar las dificultades, donde cada una de ellas, es un estímulo indispensable que nos abruman, anegan, desaniman, colapsan y estresan, estas situaciones nos otorgan y crean la necesidad de buscar los medios para resolverlas.

Sociedad Actual.

La memoria, la observación, la lectura y la comunicación, son los medios para proporcionar un progreso colectivo; no basta con instaurar una biblioteca o archivo en cualquier espacio que consideren pertinente y abrir las puertas para que los usuarios vengan a consultar; no es eso, lo importante comienza en el momento en que todo aquel que desee crecer exponencialmente para mejorar su calidad de vida, podamos desarrollar en ellos, revalorizar lo que está activo por tradición genética, por el trabajo, por el medio ambiente y ayudarlos a superarse.

Paradojicamente Skinner (1968), afirmaba: “La sociedad actual, se halla inmersa en una situación de crisis y no parece que haya motivo para dudar de la verdad de dicha afirmación; basta considerar algunos de los problemas que más nos desconciertan: la intolerancia racial, la religión, la violencia, la sobrepoblación, la contaminación, el agotamiento de los recursos, la pobreza generalizada, la drogadicción y la brecha generacional”.

Ahora bien, la opinión de Skinner, parece a primera vista razonable, para dicha sociedad necesitamos inculcar en los usuarios, que los profesionales en Información y Documentación, no solo nos limitamos a rememorar batallas, nombres de las montañas, personajes, ríos, regiones que nunca han visto; que es nada significativo para el sentir y actuar de su alma.

Democracia.

Cabe destacar que la democracia es un régimen político que tiene la finalidad de construir un sistema social basado en la igualdad de los derechos y en el respeto a la diferencia, es decir, en la pluralidad y la inclusión.

Sartori (2003), ha criticado: “una mayoría que toma todo y una minoría que pierde todo”, reafirmando ésta idea, este problema es tan antiguo, que hasta en la Biblia citan en Levítico 19:33: “Cuando el extranjero morare con vosotros en vuestra tierra, no le oprimiréis” (Biblia, 1960), todo lo contrario que hace la humanidad en nuestra actualidad.

Asimismo, el tiempo ha demostrado el argumento de Mouffé (1999), en el sentido de que: “El problema no son los ideales de la democracia sino el hecho de que sus principios políticos están muy lejos de ser implementados, incluso en aquellas sociedades donde se dice sostenerlos”.

Sustentando la opinión de Mouffé, la implacable e inevitable marcha de los acontecimientos del mecanicismo de un gobierno que nunca ha estado dispuesto a fomentar la formación educativa de calidad, con una supuesta moral abstracta que están en contradicción con lo que profesan y, la panfletaria noción de que Venezuela es uno de los países más ricos, prósperos y gloriosos del mundo, lo que habremos hecho es enseñarles mentiras, nociones inútiles, desorientarlos ante las realidades de su propio medio, de su experiencia y su propia tradición.

Bibliotecas.

La conducta humana implica consciencia y emocionalidad, donde tenemos la capacidad de percibir variantes de nuestro entorno y de tomar acciones autónomas, que maximicen las probabilidades de éxito de las tareas que vayamos a realizar.

Las Bibliotecas, poseen ese don de libertad que te permite realizar diversas funciones como: adaptarse, asimilar, asociar, producir, comprender, ordenar, analizar, sintetizar, reconocer factores diferenciales, numéricos, verbales, espaciales, racionales, estratégicas, emocionales, empresariales, etc, tan solo es la punta de un conglomerado multiverso.

Este progreso informacional que los autores han plasmado en los libros, de los cuales son una herencia para la sociedad, no para un solo sector, es para todos aquellos que desan aprender, son hechos vinculantes para el mejoramiento de la calidad de vida de cada participante, en la medida que vayan adquiriendo conocimientos, lograran salir de lo rutinario, aumentando en cantidad, calidad, un rendimiento adecuado, significativo y eficaz.

Las Bibliotecas proporcionan esa basta inteligencia emocional, para saber gestionar las relaciones con las personas de nuestro entorno y con nosotros mismos. Donde Goleman (1995), considera que: “Como algo modificable en función de los factores genéticos, hereditarios y, de las influencias externas del entorno”.

Entonces debemos, unificar criterios y aumentar la luz natural que cada individuo trae consigo, ampliarles y modificarles el camino tradicional por el que la vida los estaba llevando; las bibliotecas deben seguir manteniendo su rol de enseñar a vivir, a ser emprendedores, innovadores, asimilar, fijar, retener, evocar hechos, fenómenos, ideas, factores imprescindibles para el proceso de enseñanza-aprendizaje, comprender el contenido de estudio, por descubrimiento que brote espontáneamente ese Progreso Colectivo; donde cada uno de nosotros en la medida que avanzamos estamos en constante aprendizaje acumulativo y colaborativo.

Fernando Antonio Salas Granado

Bibliografía.

Bantock, G. (1963). Dewey on education. Londres: Education in an Industrial Society.

Biblia (1960). Levítico 19:33.- España: Biblia. Disponible en: https://www.bible.com/es/bible/149/LEV.19.RVR1960

Goleman, D. (1995). Inteligencia emocional.- Barcelona: Kairos.

Morín, E. (1998). Introducción al pensamiento complejo.- España: Gedisa.

Mouffé, Ch. (1999), El retorno de lo político. Comunidad, ciudadanía, pluralismo, democracia radical.- Buenos Aires: Paidós.

Pérez, O. A. (1997). Cristóbal de Quesada. Tomo III.- Caracas: Diccionario de Historia de Venezuela Fundación Polar.

Robles de Salas, M. y Yáber O., Guillermo (2010). Documentación y formulación de proyectos de investigación en Ciencias Sociales.- Caracas: Revista sobre Relaciones Industriales y Laborales. N° 46.

Rodríguez de las Heras, A. (2007). Conocimiento y comunicación.- Universidad Carlos III de Madrid: Argumentos de Razón Técnica, nº 10.

Skinner, B. F. (1968). The man and his ideas.- New York: Dutton.

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