Enséñame a pescar

      No hay comentarios en Enséñame a pescar

Fuente: Venezuela Tuya

Era una mañana clara con el cielo despejado, desde que zarpamos de este puerto del pueblo de Rio Caribe, ubicado en el Estado Sucre, Venezuela; hemos dejado nuestros hogares, nos adentramos en la inmensidad del Mar Caribe, ciertamente a donde voltees sólo veras el cielo azul y la espuma de las olas que chocan con nuestra embarcación.

Zarpamos en la búsqueda de peces, de aprendizajes, experiencias compartidas o por lo menos tratar de coexistir durante un período de tiempo con la tripulación, de esta embarcación llamada ‘PERSEVERANCIA’.

El capitán del barco es Carlos Hernández, curtido por el sol y el agua salada, barbudo, de manos grandes, duras y llenas de callos, lo apodaban el ‘León Marino’, desde muy chamo ha navegado, muchos dicen que su madre es el Mar, fue arrullado por las olas y amamantado por las sirenas.

El segundo al mando, es José Jesús Rafael López Salazar (el Poeta), con su mandolina nos deleitaba con galerones orientales, otro personaje era Erick Moreno (el Mecánico), dicharachero, mujeriego y parrandero. Por último, Nando, un aprendiz hiperactivo, siempre dispuesto para aprender, nunca le ha tenido miedo al trabajo y considera que esta jornada parece una aventura de la travesía de Ulises y las sirenas.

Ubicado en la parte superior de la litera, paseaba la mirada en el techo de la embarcación, apoyando la cabeza en unos trapos medio acomodados que asemejaban las veces de una almohada.

Era una habitación pequeña, con capacidad para 4 pescadores, con dos literas a los costados y, si el cansancio de la faena era tan agobiante, cualquier rincón es bueno para descansar, no te puedes dormitar, ni bajar la guardia, tu mente debe batallar contra el sueño, los músculos adoloridos, el ardor de los ojos, producto del choque  de las olas con la popa de nuestra embarcación.

Entre más oscura era la noche, una lámpara de kerosene nos iluminaba, mientras estábamos sentados en una pequeña mesa, procurando comer ligero, hidratarnos y escuchar las fulías y galerones de López.

Coplero nato, parafraseaba historias, anécdotas, añoranzas, liturgias, querencias, despechos, nostalgias, no solo eran historias que cantaba, eran como nacían, los trucos que descubría o creía descubrir, para poner en movimiento las palabras, imágenes, la razón de nuestra alegría y la más importante consistía en que podíamos aprender y expresarnos sistemáticamente; no con el control y el pudor de las palabras, sino con imaginación, comunicación, experimentación, que al final era un breve cursillo introductorio, para una noche larga. Porque esta noche será muy larga.

Mientras sacábamos las redes, nos afianzábamos fuertemente con nuestras piernas, tratando de mantener el equilibrio, halando la red con el preciado pescado que habíamos capturado.

Era tanto el esfuerzo de nuestros brazos, espaldas, piernas, el agua salada salpicando nuestras caras, otras tantas, nos bañaban completamente una ola tras otra, que llegaban sin previo aviso.

El capitán, de pocas palabras, pero muy atento en la conducción del ‘PERSEVERANCIA’, nos alentaba, ‘Vamos muchachos, los argonautas no le temen al agua, en esta vida nada es fácil, todo amerita esfuerzo y dedicación’, ‘Vamos carajo, que la noche es larga, ya habrá tiempo para descansar’.

Uno a uno, sacábamos los peces, nuestras manos enyagadas, ensangrentadas por tanto esfuerzo, se curaban y se desvanecía el dolor, por la adrenalina y el agua salada.

En segundos, parecía que tocábamos fondo, el golpe de las olas, el chapotear de los peces, innumerables acontecimientos o mini acontecimientos, se desplazan por tu mente en un brevísimo lapso de tiempo, segundos que se vuelven horas.

Quizás, ni aun teniendo el tiempo y las ganas necesarias, sería posible flaquear, omitir o claudicar, nuestra mente está enfocada en su totalidad, produce ondas superficiales y profundas, reacciones en cadena, analogías, recuerdos, significados, sueños, etc., en un constante movimiento que afecta la experiencia, la memoria, la fantasía y al inconsciente.

Huuuuuueeeeeeeeeeejjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjeeeeeeeeeeeee Ñeeeeeerrrriiiiiiittttttooooooo!!!!!!! Hemos terminado grito Erick; terminamos caaarrrrrrraaaajoooooooo!!!!!!!!!, sonó como un redoble de tambores desde las entrañas de la voz del Poeta López.

No había palabras para describir la cara de alegría que tenía Nando, no solo él, todos en el ‘PERSEVERANCIA’, una vez más, esta embarcación hizo honor a su nombre.

Se necesita ser aguerrido y osado en esta vida, para seguir con Dios por delante, replicaba el Capitán. Procuren descansar muchachos, recojan, ordenen y amarren bien los aparejos, ya debemos retornar a puerto seguro.

Vender nuestra sagrada mercancía y compartir con nuestros familiares. Gracias Dios, por una jornada más, gracias por Enseñarme a Pescar.

Fernando Antonio Salas Granado