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Reglas y políticas en las bibliotecas: cuando es necesario romperlas para dar un eficiente servicio.

En la formación bibliotecaria, tanto en la academia como en la praxis, es muy común enfrentarse a diferentes realidades en las que, por un lado, se pretende que los alumnos apliquen en la vida real lo que dicen los libros y los profesores, y quienes no tienen esta formación y han adquirido su experiencia en el trabajo cotidiano y con el seguimiento de sus mentores aplican los conocimientos necesarios para su día a día. Es una polémica discusión que parece no tener fin sobre cuál de las dos formas de convertirse en bibliotecario es la mejor o la ideal, pero si conjuntamos las dos es posible tener un panorama más amplio y efectivo sin prejuicios.

El anterior texto sirve como justificación al hecho de que en muchas bibliotecas tienen materiales o colecciones especiales que no es posible organizar y poner a disposición del usuario siguiendo las reglas que aprendimos en la escuela o con la experiencia que en otras bibliotecas ha funcionado, por lo que las unidades de información con este tipo de recursos tienen que buscar una solución adecuada para su tratamiento y uso. En los años que trabaje en la Biblioteca de las Artes, del Centro Nacional de las Artes-CONACULTA puede comprobar que muchas de sus valiosas colecciones requerían un tratamiento diferente y que no se les podían aplicar las normas internacionales bibliotecológicas, ya que obstaculizaban su efectiva organización documental, el resguardo y la recuperación de parte de sus usuarios debido a su naturaleza física y de contenido. Además de las monografías, obras de consulta y material audiovisual, se contaban con colecciones especiales que incluían expedientes de archivo con una diversidad de materiales contenidos en cada folder, programas de mano, catálogos de obra de arte o de exposiciones, fotografías e invitaciones. Mencionaré unos ejemplos para ilustrar lo anterior.

Las invitaciones, de acuerdo con la RAE “es la comunicación por la cual se pide a una persona, personas o entidad, que acuda a cierto acto social, evento, fiesta o cualquier clase de celebración” En la Biblioteca a la que se hace referencia, este material era resguardado por recomendaciones de investigadores del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (CENIDIAP), en particular del investigador Arturo Rodríguez quien en su momento recomendó la conservación y adquisición de estos materiales debido a que “contienen además de obra gráfica, información sobre el artista, el evento o el lugar que no se encontrará en otro lado” (Entrevista personal, 2002). Prueba de ello la podemos ver en los siguientes ejemplos:

Invitación_Tomas
Fuente: Red Nacional de Arte.

URL: http://rednacionaldearte.com/noticias/invitacion-inauguracion-paisaje-y-la-psique/
Entre as particularidades
Fuente: Israel Vega; artista visual.

URL: http://israelvegapm.blogspot.mx/

La catalogación de estos materiales era en una base de datos específica para invitaciones, en las que se registraban los elementos como autores (que la mayoría de los casos eran corporativos o de eventos), en el título se capturaba el nombre de la exposición o el título de esta, el pie de imprenta se asignaba de acuerdo a las instituciones mencionadas que organizaron el evento, ya que no siempre se registraba a los productores del material gráfico en la invitación, la descripción gráfica debía corresponder al objeto en sí y se agregaban una serie de notas que eran políticas de la entidad catalográfica en las que se describía el tipo de obra expuesta (pintura, fotografía, escultura), las fechas del evento, el lugar y otras menciones de otros artistas o productores que aparecían mencionados. Lo importante era conjuntar la mayor información posible para hacer la descripción y finalmente los temas eran asignados de forma general de acuerdo a la naturaleza del evento y del artista.

Otro tipo de material que tenía tratamiento diferente era el catálogo de obra o de alguna exposición, si bien en muchas bibliotecas este tipo de materiales son catalogados como monografías tradicionales, en una colección de este nivel de especialización, pues además de tener la colección separada de los libros y además su propia base de datos. De acuerdo a Olbrich (1987) el catálogo de exposición es “un medio impreso en forma de listado con aclaraciones de aquellos objetos que se muestran en una exposición, puede contener ensayos o textos explicativos y fotografías”. Para los usuarios de esta colección, igual que en las invitaciones, era importante recuperar los datos del evento, el artista y la obra que se encontraba en el mismo. De esta forma se tomó la decisión de capturar en una nota de contenido determinado número de obras, de esta forma, si el usuario está buscando una pintura, fotografía u obra de arte en específico, gracias a esta nota era posible recuperarla, por ejemplo, si un investigador está buscando la obra de Rufino Tamayo “La gran galaxia” para los fines que considere el usuario, con la captura de estos datos, se podrán recuperar los catálogos que contengan esta ilustración.

pintura_Tomas
Obra: La gran galaxia (1978) / Rufino Tamayo, óleo sobre tela
Fuente: Museo Tamayo.

URL: http://www.tumateix.com/museo-tamayo/
RufinoTamayo_Tomas
Fuente: Amazon.com.

URL: https://www.amazon.com/Prints-Rufino-Tamayo-Catalogue-1925-1991/dp/8475066186

Este cambio en las políticas de organización y registro de los materiales, tal vez para los bibliotecarios puristas de la profesión sea un escándalo y el comienzo de interminables discusiones sobre el tema o peor aún, interminables e innecesarias juntas en las que no resultará un producto terminado. Por ello es necesario que los profesionales de la información nos enfoquemos en cuales son los beneficios para los usuarios, la biblioteca y la institución para la cual damos servicio. Con base en lo anterior, podemos mencionar otros ejemplos de bibliotecas de gran tradición en las que es posible encontrar este tipo de políticas, por ejemplo, en la Biblioteca Pública de San Francisco, las novedades de literatura están clasificadas con una asignación topográfica temporal la cual se compone de las iniciales del título y un número consecutivo. La Fonoteca del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical Carlos Chávez (CENIDIM) clasifica sus discos con un número consecutivo y en sus registros de cada disco genera una nota de contenido con todas las piezas que componen una grabación, de esta forma será posible atender a un usuario que necesita escuchar y estudiar la pieza “Chacona” compuesta por Purcell, en un compás de ¾ e interpretada por el conjunto virreinal Ars Nova. Y otros tantos casos similares en los que es pertinente tener una mentalidad abierta en beneficio de nuestros usuarios, pues de otra forma les complicaremos la vida con nuestra sapiencia convertida en necedad.

Por ello, cierro este documento citando a Mary Lou Cook que dijo “Para abrir nuevos caminos, hay que inventar; experimentar; crecer, correr riesgos, romper las reglas, equivocarse y divertirse” Siempre y cuando sea en beneficio de nuestros usuarios.

Notas bibliográficas.

Olbrich, A. (1987). Lexico. Leipzig : Verlag
Real Academia Española (2014). Diccionario de la lengua española. Ed 23.
Lou Cook, M (2007). The book of kidness: power of the gentle path. New York : Ocean Tree Books.
Rodríguez, A. (2002). Entrevista personal (para definir políticas de catalogación)

 

Tomas_Bocanegra

 Tomas Bocanegra Esqueda

 Bibliógrafo para el Centro de Estudios Económicos en la Biblioteca Daniel Cosío Villegas de El Colegio de México.

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