El etiquetado social: Una manera de organizar información en la web

Las formas de organización y representación de información han evolucionado con la aparición de las TIC y posteriormente de la Web 2.0. Estos procesos se han automatizado mediante lenguajes de programación, donde recursos informativos van a estar enlazados por toda la web, lo que hace más sencillo su acceso y gestión para el usuario, el cual pasa a ser un creador más de estos contenidos. En este escenario el etiquetado social se constituye como un modo de clasificar, organizar y describir la información en la web de manera colaborativa.

El etiquetado se convierte en social cuando el usuario percibe la existencia de flujos de enlaces que representan la adición al sistema de determinadas etiquetas por diversos usuarios (Simha, 2006 cp. Amstel, 2007, p. 6). Por lo que un usuario al gestionar sus recursos informativos puede emplear etiquetas creadas por otros miembros de la comunidad.

Según Trant (2009) la facilidad que ofrece la WWW para observar, exponer y participar ha provocado la intervención de los usuarios en la creación y asignación de etiquetas a los recursos. “La magnitud del fenómeno ha dado lugar al neologismo “tagging social” (etiquetado social) para nombrar al sistema colaborativo compartido por otras muchas aplicaciones en la red” (Díaz, Joyanes & Medina, 2009, p. 254), que permite generar datos producidos por la participación de miles de usuarios.

“Los elementos básicos de un sistema de etiquetado son tres: usuarios (consumidor, etiquetador, prosumidor), etiquetas y recursos” (Marlow, Naaman, Boyd y Davis, 2006, p. 2). Estas relaciones que se desarrollan entre usuarios y recursos mediante las etiquetas se incrementan a partir de nuevos nexos que surgen al compartir recursos y etiquetas. Ello posibilita que se formen afiliaciones sociales y comunidades de colaboración que comparten los mismos intereses.

Gómez (2013) plantea que el etiquetado social es el “sistema de representación del contenido donde los propios usuarios de los recursos describen utilizando el lenguaje natural y compartiendo dichas representaciones con ayuda de las herramientas de la Web 2.0”. Estas etiquetas no tienen una verificación normativa en este entorno colaborativo. Por consiguiente, al ser creadas por los usuarios van a existir etiquetas que van a ser más representacioncita del recurso y otras tendrán menos sentido fuera del contexto del creador.

El etiquetado social se forma a partir de un lenguaje libre creado por los usuarios, por lo que no hay restricciones para los términos a utilizar como etiquetas. Este se encuentra proclive a presentar los problemas propios del lenguaje natural, como la sinonimia, la polisemia y la homonimia.  Resaltan como puntos negativos la ambigüedad del lenguaje libre debido a la polivalencia de muchos de sus términos cuyo significado varía de acuerdo con el contexto en que se producen, la disciplina o la situación a la que se refieren, así como a las relaciones que existen implícitamente entre las palabras. (Saavedra, 2010, p.75)

Lo antes expuesto constituye una de sus fortalezas, porque a diferencia de los lenguajes controlados al agregar sinónimos, palabras con varios significados y homónimos, aumentan las opciones de búsqueda y los puntos de acceso. A su vez, permiten la representación de la identidad de determinadas comunidades mediante la creación de etiquetas propias de los usuarios (que conforman comunidades por disciplinas, intereses afines, por red social, entre otras), que tiene una significación que solo gana sentido en este escenario.

Cañada (2006) diferencia cuatro estilos de etiquetado (Tabla 1) basados en las diferentes motivaciones de los usuarios al asignar las etiquetas, con diferentes consecuencias en el sistema respecto a la utilidad social.

Tabla1: Estilos de etiquetado. (Fuente: Cañada, J. (2006)).

Estilos de etiquetado
Egoísta La motivación es completamente personal, por lo que el usuario crea etiquetas significativas para él, pero carentes de significado fuera de su contexto personal. Cuando el usuario empieza a sistematizar el etiquetado (usando más etiquetas temáticas o adjetivas y menos de acción) aumenta el beneficio social
Amiguista La motivación es alta, ya que sirve para compartir y para reforzar el sentimiento de comunidad entre un grupo (conocidas sólo por ese grupo en particular). El beneficio social es alto, especialmente para los grupos pequeños, aunque crece si un tema minoritario pasa a ser de dominio público, ya que esas etiquetas pasan a ser conocidas.
Altruista La motivación es más baja, debido al trabajo que conlleva y a que no hay ningún beneficio directo asociado para el generoso usuario que lo realiza. Ya que el objetivo final es describir el objeto de la manera más útil para que sea fácilmente recuperado por otros usuarios, las tags asignadas son descriptivas, conocidas y generalmente aceptadas. Su beneficio social es, por tanto, muy alto, al facilitar la recuperación de la información.
Populista La motivación del que crea la etiqueta es alta, ya que todos sus esfuerzos están encaminados a que el objeto sea recuperado, para lo que recurre a etiquetas llamativas, populares y subjetivas. En la mayoría de los casos la etiqueta no guarda relación con el recurso que se describe

Los usuarios crean las etiquetas según sus necesidades e intereses, este proceso depende de la comprensión e intersubjetividad que posea la persona para entender la realidad y el contenido de los recursos que describa.  Estas funciones facilitan el acceso a recursos informativos al formar redes entre los usuarios. Se constituyen de esta manera comunidades mediante el empleo de las etiquetas de forma colaborativa.

Tomado de la siguiente investigación de pregrado: Análisis del etiquetado social desde bibliotecas y archivos en Cuba con presencia en la red social Twitter

Autora: Lic. Beatriz Ortiz Bauzá

Tutores: DraC. Airelys Campos Herrera & Msc. Manuel Alejandro Romero

Bibliografía 

Cañada, J. (2006). Tipologías y estilos del Etiquetado Social. Disponible en: http://www.
herrero.ugr.es/gbd/docs/tagging.pdf

Díaz Piraquive, F. N., Joyanes Aguilar, L., & Medina García, V. H. (2009). Taxonomía, ontología y folksonomía, ¿qué son y qué beneficios u oportunidades presentan para los usuarios de la web? Univ. Empresa, Bogotá, 8(16), 242-261.

Gómez Díaz, R. (2013). Etiquetar en la web social. Revista Española de Documentación Científica, 36(2).

Saavedra Saldívar, J. R. (2010). El etiquetado social de objetos digitales en bibliotecas universitarias: prácticas recomendables. (Maestría), Universidad Nacional Autónoma de México, México.

Trant, J. (2009). Studying Social Tagging and Folksonomy: A Review and Framework. Journal of Digital Information, 10(No.1), 42.

Marlow, C., Naaman, M., Boyd, D., & Davis, M. (2006). HT06, Tagging Paper, Taxonomy, Flickr, Academic Article, To Read. 9.

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Sobre Manuel Alejandro Romero

Graduado en 2012 de Bibliotecología y Ciencias de la Información en la Universidad de la Habana, desde entonces trabajo como profesor en la Facultad de Comunicación de la misma Universidad específicamente de la carrera Ciencias de la Información.

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