De los códigos de barras a los códigos QR… ¿Qué impacto tienen en nuestras bibliotecas?

Alcances generales

Los hemos visto en paneles publicitarios en la calle, en propaganda de la TV, en las etiquetas de algunos productos, en folletos de servicios, en exposiciones de arte y, últimamente, en lápidas. El uso de los códigos QR, conocidos también como quick response code o “código de respuesta rápida”, está propagándose a gran velocidad en los diferentes sectores de nuestra sociedad: empresas, publicidad, supermercados, televisión, industrias, restaurantes, anuncios, museos, archivos, bibliotecas, blogs, sitios web, etc., ya sea en publicaciones impresas, soporte digital o en cualquier otra superficie.

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Imágenes tomadas de Google

¿Qué es un código QR?

Es un sistema de almacenamiento de información que nace en el año 1994, con la compañía japonesa Denso Wave (subsidiaria de Toyota para los proveedores de piezas de automoción), que se utilizó, en principio, para gestionar los procesos de las piezas de repuestos de fábrica a gran escala. Nos permite guardar hasta 4296 caracteres alfanuméricos y 7089 numéricos, y es de licencia abierta.

Delgado (2013), señala que los códigos QR pueden contener información precisa, y que nos puede remitir a un sitio web o que, en todo caso, puede ser una mezcla de ambos para aplicaciones más avanzadas.

Dependiendo del tipo, pueden contener diferente información. Un código QR puede ser generado para que almacene información sólo numérica (por ejemplo el valor de un producto en un supermercado) o información alfanumérica (como una dirección a un sitio web) o de tipo Binario (para aplicaciones informáticas avanzadas). Normalmente estos códigos se leen con cualquier dispositivo móvil cámara que tenga una aplicación capaz de interpretarlos, la mayoría de las veces el código QR lleva a un sitio en Internet que enriquece el contenido impreso.

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Mapa Mental de los Codigos QR

Aplicaciones

Los códigos QR tienen infinidad de aplicaciones en los diferentes sectores industriales, sobre todo en la publicidad y en el marketing; pero también es resaltante destacar su impacto y adaptación en bibliotecas y museos, pues permiten conectarnos de manera inmediata y directa a un sitio web, dirección e-mail, página en Facebook, exposición, video, obra de un autor, aplicaciones para descargar, etc.

Por ejemplo, se pueden poner códigos QR a los libros, ya sea en el lomo, la cubierta, o en alguna parte donde el usuario pueda identificarlo rápidamente. De esta manera nos proporciona información complementaria del recurso: conectándonos al registro bibliográfico, sitio web del libro, video, nuevas adquisiciones, sinopsis, obras del autor, Facebook de la biblioteca, blog, o cualquier otro hipervínculo que nos remita a alguna aplicación específica.
Jana Soto (2011) precisa que los códigos QR son herramientas de interconectividad que nos permiten pasar de lo impreso a lo digital:

Se trata de un sistema de hipertexto capaz de conectar el mundo ‘real’ con el ‘digital (es decir, podemos pasar desde un artículo de un periódico en papel, al visionado de un vídeo relacionado con ese artículo en Internet) .

 

Video comercial sobre código QR (2011) difundido por La Sexta TV de España

El código QR aplicado a las bibliotecas

Aplicado a las diferentes áreas de bibliotecas, los códigos QR tienen un gran impacto: se convierten en herramientas que coadyuvan a la gestión y difusión de los distintos recursos bibliotecarios, ofreciendo una gama de posibilidades diversas. Además, posibilitan una nueva ventana de comunicación con nuestros usuarios.

Gutiérrez (2012) manifiesta al respecto:

Las ventajas de usar el etiquetado móvil, y precisamente el código QR, es que el acceso a la información es rápida y el mundo físico se mezcla con el mundo digital instantáneamente ofreciendo al usuario encontrar información digital adicional disponible sobre los recursos de la biblioteca a través de su dispositivo móvil.

La Biblioteca de la Universidad Autónoma de Madrid (2013), señala algunas de las ventajas de su uso:

  • Facilita el acceso rápido a las versiones adaptadas para móvil de sitios webs o perfiles sociales de la biblioteca (blogs, Twitter, Facebook, Linkedin, etc).
  • Complementa la información de carteles, paneles explicativos, directorios (con enlace a un mapa de situación), derivando a la dirección web sobre el evento o servicio en cuestión,
  • Da acceso a sistemas de ayuda o referencia bibliográfica mediante SMS
  • Se puede localizar físicamente en las estanterías, permite acceder a los libros electrónicos que se encuentran disponibles sobre una materia concreta en esa estantería,
  • Insertados en los registros bibliográficos del catálogo en línea, puede facilitar el manejo de esta información. Y al contrario, también: pegándolos al libro físico, a través del móvil, se puede tener acceso a la información en el catálogo sobre esa obra• Permite descargar archivos de sonido con audio-guías de cada planta de la biblioteca y diseñar nuevos estilos de visitas guiadas.

En el siguiente video, Fernández de Arandiz (2012) nos explica las aplicaciones prácticas de los códigos QR:

Por otro lado, Ashford (2010) presenta un listado de los usos del código QR orientados a la alfabetización informacional:

  • Códigos en las estanterías de la biblioteca o tapas de revista, diario de las áreas que apuntan a las publicaciones electrónicas en línea de materiales impresos o guías temáticas del área.
  • Las etiquetas se distribuyen en lugares de la biblioteca con enlaces a explicaciones sonoras del lugar donde se encuentra y datos de la colección.
  • En los registros del catálogo para ofrecer a los usuarios información básica sobre el tema específico.
  • Utilizar el código QR para entregar información sobre cómo ubicar un libro en la estantería.
  • Código QR colocados en las guías de investigación que van a los sitios móviles sobre el tema para usar en su posterior consulta.
  •  Código QR para una lista de reproducción de videos tutoriales sobre cómo utilizar los distintos recursos de información en YouTube.
  • Colocar el Código QR con link hacia las novedades en las estanterías de la biblioteca.

En el Perú

La expansión de los códigos QR se dio aproximadamente a principios del año 2011. Así se tiene a la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) que como valor adicional presenta algunos de sus registros bibliográficos con códigos QR en su catálogo; además la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), la Universidad ESAN, la Universidad de Lima, la Universidad de Ciencias Aplicadas (UPC), entre otras, promueven y difunden sus ofertas académicas y servicios bibliotecarios a través de sus sitios web, carteles, folletos, etc., usando códigos QR.

Asimismo, diarios peruanos como Perú.21, Publimetro y El Comercio, han publicado algunos artículos con códigos QR. Igualmente, algunos supermercados (Wong), municipios (La Molina, Miraflores) y restaurantes, etc., incorporan la tecnología QR en sus productos y servicios.

A modo de conclusión

Aunque los códigos QR fueron inicialmente concebidos para ayudar en el inventario de repuestos de vehículos, su difusión se propagó a gran escala con la aparición de teléfonos inteligentes (Smarthpones, Ipads, tablets, Android, blackberry, etc.), mientras que su aplicación ha revolucionado el comercio y marketing de las empresas. Este proceso de expansión no podía dejar al margen a las bibliotecas universitarias, públicas y nacionales, en las que tiene un gran impacto. En ellas, los códigos QR tienen un importante alcance, en especial en el marketing de los servicios bibliotecarios, catalogación de recursos, inventario, difusión de nuevas publicaciones, etc.

No obstante ello, y como es natural en el desarrollo de las tecnologías, hoy somos testigos de cómo los códigos QR van dejando paso, poco a poco, a una aplicación denominada Realidad Aumentada (RA) o AR (Augmented Reality), que permite la interacción de una realidad física (la nuestra) con una más directa y aumentada (3D), a la que nos vincularemos y conectaremos virtualmente. En suma, sea con la tecnología QR o la RA, ambas nos permiten y/o permitirán lograr una mayor interacción, accesibilidad y disponibilidad de recursos. La aparición de una nueva tecnología no va a significar necesariamente la desaparición de otra; por el contrario, las sincretizará a ambas y su puesta en marcha en las bibliotecas dependerá, en gran medida, de lo que cada biblioteca en particular quiera lograr, mostrar y ofrecer a sus usuarios.

Referencias del tema

 

lidiaberrocal

Lidia Berrocal Q. Bibliotecóloga. Documentalista egresada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). He llevado cursos cursos en España sobre libro antiguo, inventario y catalogación de documentos y archivos musicales del siglo XIX. Campos de interés: Catalogación, RDA, libro antiguo, sistemas de clasificación, archivos personales e históricos, historia colonial, bibliotecas nacionales, biblioterapia, tecnologías de información, entre otros temas.

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