Traducir un libro: los errores que se deben evitar

Muchos escritores sueñan con traducir su libro y publicarlo en el extranjero. Pero la venta de derechos no funciona tal y como nos gustaría… ¡una lástima!

La mayoría de los autores se ilusionan con el hecho de traducir sus libros y venderlos en el extranjero. Pero… ¿por qué deberían publicarlos en el extranjero?

¿Cuáles son los motivos para publicar un libro en el extranjero?

Me gustaría eliminaros un mito de muchos, especialmente de las editoriales o incluso del autor. Para traducir un libro, no necesitamos a una persona que sepa inglés, francés o italiano.

Necesitamos a una persona autóctona que sepa trasladar el sentido y la intención del autor a su país natal. Para ello, es imprescindible contar con traductores nativos especializados. La tarea consiste en «traducir significados» y no «traducir palabras». La traducción va más allá del simple hecho de conocer una lengua. Consiste en comunicar, hacer sentir y vibrar al interlocutor. En pocas palabras, la traducción no debe parecer una traducción, sino que debe parecer que ha sido redactada por un autor chino, japonés o del idioma meta que se haya elegido.

Para la editorial, la decisión de poner los derechos de tu libro a la venta dependerá de varios condicionantes. Tres factores van a ser relevantes:

  • El éxito de tu libro en tu propio país.
  • El interés general del libro para el mercado extranjero.
  • El impacto cultural de su puesta a la venta.

Para la editorial, será más fácil que un socio le compre un libro que ya es famoso. Si no ha tenido éxito en tu mismo país, eso será una mala señal sin lugar a duda.

Todas las editoriales a veces no comparten la misma visión de venta de un libro. Algunas se sienten muy cómodas con este tipo de procedimientos y tienen buenos contactos en el extranjero. Sin embargo, la mayoría de las pequeñas y medianas editoriales no tienen tiempo de meterse en estos jaleos que no les inspiran confianza. Asimismo, el encargado de la editorial debe hablar la lengua en cuestión para conseguir este propósito.

Por eso, os recomendamos que elijáis un país de destino de habla inglesa, francesa… o de idiomas conocidos normalmente antes que chino, por ejemplo.

¿Un libro de recetas de Valencia se lo puedo vender a los franceses? No se puede publicar todo, aunque el libro haya sido un exitazo en tu país. Piensa si un libro de la cocina de Marsella te interesaría a ti como español… El público quizá es reducido. Cosa distinta sería si se tratase de un libro de recetas francesas (concepto más amplio).

¿En qué consiste traducir un libro?

Si se reúnen todas las condiciones, la editorial se encargará de seguir todos los pasos.
También puedes pedirles a editoriales extranjeras que se encarguen de publicar tu libro, pero te recomendamos que revises bien los términos de tu contrato. Tanto en este caso como en los otros, el contrato os obliga a ambas partes a manteneros informados mutuamente de las gestiones. Si os coordináis ambas partes, seríais más que eficientes.

La mejor manera que tiene una editorial de conquistar a un socio extranjero es reuniéndose con él. Una oportunidad única es el salón del libro de Fráncfort a mediados de octubre en Alemania. Si tu editorial es un asiduo del salón del libro de Fráncfort, quiere decir que mantiene mucha relación con el extranjero.

Algunas editoriales también tienen in situ su buena red de contactos. Otros usan el correo, pero los resultados no son tan brillantes…

Una vez que una editorial extranjera decide comprar, se inicia un proceso de contratos y firmas por doquier.

La venta de derechos en el extranjero requiere tres tipos de contratos:

  • Uno realizado entre el autor y la editorial del país de origen.
  • Otros celebrado entre ambas editoriales, la de origen y la de destino.
  • Y, finalmente, otro contrato firmado entre el traductor y la editorial de destino.

¿Quién elige al traductor?

La editorial del país de destino. 

Aunque tú como autor o la editorial de tu país podáis sugerir o recomendar una agencia de traducción o un traductor profesional, la editorial de destino será la que decida. ¿Por qué? Porque es la que pone el dinero en la mesa.

Normalmente, los autores famosos tienen a un traductor asignado según el idioma. Por lo general, la editorial de destino no tendrá ningún problema en trabajar con este.

Una cosa hay que tener clara: incluso si conocemos a alguien que habla perfectamente una lengua extranjera y que nos propone traducir nuestro libro gratis, eso no quiere decir que sea un traductor profesional literario.

Una vez que se ha encontrado la editorial en el país de destino, se han firmado los contratos y se ha escogido a un traductor, el libro empieza a correr un nuevo sendero. Puedes echarle un ojo a la versión traducida antes de publicarla, pero sé modesto con tus conocimientos de la lengua meta. No quieras corregir a un profesional de la traducción, quizá sugerir o explicar cuál fue tu intención. El traductor, ha debido ser elegido cuidadosamente y con escrúpulos por la editorial del país de destino. ¡No menospreciemos el trabajo de ambos!


Pilar Pla Pasán

Profesora de educación secundaria de francés en Instituto de Educación Secundaria en Andalucía, licenciada en traducción e interpretación por la Universidad de Granada en 2006. Traductora intérprete jurada de francés >español y fundadora junto a Javier Suárez de Tradupla, agencia de traducción, interpretación y marketing digital internacional.
www.tradupla.es