Cromosomas bibliotecarios

ADN“Entonces, volvamos a nuestras bibliotecas. Todos los autores, siempre están listos y apertrechados para la batalla, la lucha perenne de abolir la ignorancia…”

Nuestro espíritu humano está diseñado para soportar, sobrevivir, adaptarse y evolucionar en los peores vacíos metafísicos, políticos, jurídicos y culturales; como si fuese la ‘Tela de Penélope’, que se teje entre el esfuerzo educativo-cultural, bien sea público o privado por un lado y la televisión junto con las redes sociales chatarras por el otro, con sus falsas noticias.

Carl Rogers (1961), sostenía que: “cada individuo existe en el centro de un campo fenoménico”, que sería el estudio de la conciencia, la percepción y la relación humana. De esta manera podemos organizarnos, comunicarnos, reconocernos, compartir datos, por la simple razón de encontrar el modo de resolver las disputas, sin menospreciarnos unos a otros, ya que se nos va la vida en ello.

Estratégicamente desde el punto de vista de las Bibliotecas, la conducta de los individuos, se atribuye a tres fenómenos, como: la velocidad de los cambios tecnológicos, los procesos de la globalización y, la necesidad de revivir el emprendimiento empresarial que nos ha caracterizado como humanidad, enriqueciendo el mundo y la cultura, que ha sido el motor importante de nuestro progreso humano.

Dado es el caso del efecto Pigmalión en las Bibliotecas, que está influenciado por las creencias que pueden ejercer las personas sobre el rendimiento, conducta, autoimagen, capacidades, etc., sobre otras.

En consecuencia, el Sociólogo Schütz (1932), considera: “es una versatilidad de todas las disciplinas formativas, donde el ser humano es el protagonista de su propia evolución”. Coexistiendo un proceso fenomenológico, donde se desarrolla la cultura, el mundo social o campo de acción que se organiza alrededor de las personas, según sus planes y significaciones, sin dejar atrás la idea de que este mundo implica posibilidades para otros individuos que desean cambiar su estilo de vida a través de cada influencers, es decir, los autores de cada libro impreso o digital.

Al respecto Schütz (1932), afirma: “No puedo comprender una cosa social sin reducirla a la actividad humana que la ha creado, y, más allá de ello, sin referir esta actividad humana a los motivos que la originan”. Es una proyección de nuestras expectativas hacia nuestros pares, usuarios, familiares u otras personas con las que interactuamos día a día; cada individuo hace todo lo posible de manera inconsciente y subconsciente, a realizar actividades que refuercen los hechos en los que creemos o supuestamente creemos.

En este escenario de múltiples alternativas, hemos de visualizar que las Bibliotecas, están conformadas por las exigencias de cientificidad y, por el otro, a las dimensiones retrospectivas de las personas para su previa adaptación, evolución y emprendimiento.

Legitimación.

La conciencia y la búsqueda de una mejor calidad de vida para el ser humano ha sido muy reducida; para Schütz (1932) “Aparece como un abstracto, un objeto económico, un individuo sin cultura y a veces sin identidad”, donde lo enunciado por el Sociólogo, es parte de la noción fundamental del sujeto (subjetividad), hasta conformarlo en la experiencia de la interdependencia hacia los otros (intersubjetividad), proliferando el reconocimiento de la voluntad personal y común de cada individuo.

Nadie se integra el primer día, es un proceso de adaptación de cada emigrado, es la despedida de unas creencias que han pasado de generación, a un nuevo conocimiento que vamos adquiriendo en la medida que leemos, sustentado en la opinión de Schütz (1932): “El espacio y el tiempo se configura un repositorio de conocimientos disponibles que consisten en el almacenamiento pasivo de experiencias”. Donde cada uno de nosotros, estamos programados y determinados por nuestro medio ambiente en la adquisición de una experiencia inmediata; el conocimiento tácito o el encapsulamiento de cada individuo alude que, cada persona se sitúa de una manera muy particular en este mundo.

Dice Popper (1967), “Predecir el conocimiento futuro, y la razón está en que cualquier predicción de ese tipo debería dar cuenta del descubrimiento de ese conocimiento. El modo en que nos comportamos depende de lo que sabemos, así que el comportamiento futuro dependerá de ese conocimiento impredecible y, por tanto, también será impredecible”. En colación a lo propuesto por el autor, la experiencia de cada quién es única, sólo hasta el momento que desee ser explicito; donde la influencia de la formación obtenida por sus padres, la crianza y educación recibida, los intereses, deseos y motivos, son los elementos que aportan la formación de personalidades únicas.

Drucker (1994), argumenta: “Cuando una persona se adelante a su época, como sucede con los innovadores y los pioneros del pensamiento, suelen ser acusados, incomprendidos y se les considera también inadaptados”. La legitimación de las Bibliotecas, de los Infotecarios, ha priorizado la identificación que el conocimiento incluye, la descripción emocional de las personas y, esto equivale que antes de comprender un fenómeno humano en su dinámica, es necesario poseer los datos que lo describan, los cuales, deben ir acompañados de una explicación y de la comprensión, lo que representa tener en cuenta los valores, experiencias, deseos y motivaciones de cada sujeto.

Cada uno de nosotros y, nuestra experiencia personal inmediata, donde tiene relación con la perspectiva desde la que cada persona aprende y consume información derivada de nuestro medio ambiente, nos permite comprender el espacio y el tiempo en que transcurre en cada individuo, que nos permiten determinar nuestras vivencias.

El intelecto individual requiere tanto de conocimiento técnico, como de coraje, si el miedo es demasiado fuerte, el genio se anula; entonces, hay que insistir, todos somos aprendices, debemos aprender a correr riesgos, a ser osados, a dejar que nuestro ingenio convierta ese miedo en fuerza y brillantez.

E-fingers.

Debemos estar claros, que las Bibliotecas son el enemigo público #1 de los ignorantes, no hay nada nuevo bajo el sol sobre este tema, porque ha sido una contienda desde hace décadas, un constante debate entre culturas científicas, religiosas, políticas y humanísticas.

Nuestra disciplina, siempre ha buscado evolucionar, desde hace años, aplica  ingeniería, conocimientos científicos, informáticos, matemáticos, el diseño de procesos o productos para resolver problemas emergentes. Entonces, ¿Por qué las Bibliotecas, renacen como un Fénix? La clave está en la ‘Perseverancia’. Es la incorporación de una nueva generación de profesionales, que desean seguir avanzando, en una versión exponencial de Millennials, donde deben ir habilitando, la exponencialidad de las Bibliotecas, provocando una oleada sumatoria de cambios en hábitos, comportamientos, profesiones, liderazgo, tolerancia, empatía, coraje, factibilidad, virtuosismo, etc.

Así como las pantallas son hoy ‘E-Fingers’, una extensión o prótesis de nuestros dedos, para tocar un mundo inmaterial y lejano, donde el nivel de conocimientos determinará el estatus futuro de un país.

Johan Wolfgang Von Goethe (2007), asevera: “No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer.”

Superlativamente, las actividades que enfrentamos a diario, tienen un común denominador: lo azaroso y lo incierto; tal vez Goethe anticipo, que la vorágine velocidad actual de los datos, información o desinformación, conllevan a una formación continua orientada a saber y dominar las áreas pertinentes, para nuestro desempeño cotidiano, que hacer y cómo usar el conocimiento que adquirimos constantemente.

Los hechos no son previsibles, hacen que las estructuras clásicas del pensamiento a la que estamos acostumbrados y condicionados, cuando nos enfrentamos a la complejidad de la realidad, requerimos de diferentes “estilos de pensamientos, actitudes y acciones, sobre todo para el fortalecimiento, desarrollo y promoción del talento humano” (Chiavenato, 2008).

Laboramos para grandes audiencias y testeamos la aplicabilidad de las teorías y la usabilidad de los productos que están disponibles para todo aquel que desee aprender. Cada Biblioteca, pone el faro en cada consumidor, quienes deben valorar los datos y buscar sustentar las leyes universales concebidas y establecidas, porque lo que no puede escalarse es inútil.

ADN.

No hay necesidad de imaginar exponencialmente una Biblioteca, ya que, convivimos con ellas, sin paredes, sin techos, sin fronteras, simplemente al alcance de una pantalla táctil, de pantallas negras; la apreciación de nuestro entorno de homodigitalis, ha conllevado que las relaciones sociales, la divulgación, construcción y evolución del conocimiento, claro las nubes grises forman parte del paisaje, los conflictos bélicos, las pandemias, el entretenimiento, la economía, la educación, las religiones, la salud, el arte, los idiomas, entre tantas variables cotidianas de nuestra vida, todos ellos han cambiado radicalmente.

Considerando que la Generación Silenciosa está entre los años 1930-1945, donde los niños podían ser vistos, pero no escuchados.

La Generación de los Baby Boomers, del 1946 al 1964, durante la explosión de natalidad posterior a la Segunda Guerra Mundial.

La Generación X, de 1965-1980, o la generación de la llave, debido a la reducida supervisión de los adultos. Esto fue el resultado del aumento de las tasas de divorcio y de la mayor participación de las madres en el mercado laboral.

La Generación Millenials, entre 1981-1995, generalmente marcada por un mayor uso y familiaridad con las tecnologías digitales.

La Generación Z, después del 1995, esta generación tiene muy arraigado todo lo involucrado las tecnologías, da la impresión que vienen con un chip integrado.

Posterior a esta cronología de saberes, El ácido desoxirribonucleico (ADN), que cada autor ha plasmado en artículos, en libros, audiovisuales, pinturas, en cualquier formato, corresponde al núcleo de una célula con un diámetro de una micra, una milésima de milímetro. Esto es el genoma humano. Hipotéticamente, multipliquemos esta cadena de datos, decenas de billones de veces, una por una de las células de nuestro organismo humano.

Está información genética, que existe dentro de nosotros, en las Bibliotecas, son los cromosomas, que contienen las instrucciones para el ensamblaje de las proteínas, las dendritas, la expansión de nuestro cerebro, nuestra realidad, es que ahora, todo es más rápido y efímero, todo tiene que ser de inmediato, descartable, cuestionable, más digital que físico.

Somos una sociedad intrínsecamente, conectada, a un sin número de nodos que comparten, interpretan, transforman, producen, reproducen, consumen y monetizan, los datos e información de toda índole.

Debemos preguntarnos, ¿cómo saben las Bibliotecas qué proteínas puede expresar y cuáles están fuera de sus posibilidades? La clave está en las secuencias conmutativas, de las variables, donde se puede inferir que no será fácil ser un profesional del conocimiento o convertirse en él dentro de una organización que no aprecia el conocimiento o no les interesa que las personas adquieran destrezas y conocimientos.

Entonces, volvamos a nuestras bibliotecas. Todos los autores, siempre están listos y apertrechados para la batalla, la lucha perenne de abolir la ignorancia, siempre nadando contra la corriente, de aquellos que se afanan en evitar que se puedan leer y obtener información de los libros, lo que para muchos desgobernantes, sería un caos total.

No preguntes, ¿cuantas veces mueve las alas el colibrí?, más vale pregúntate, ¿qué harían las Bibliotecas por Ti? En una tierra virtual, aparentemente libre y supuestamente espontanea, siendo la protagonista la fragilidad de los nexos humanos, donde coexistimos en una sociedad obsesionada por mostrar su vida personal, constantemente a todo el mundo por las redes sociales, sin percatarse, que ellos mismos han forjado una Biblioteca Virtual, donde las grandes empresas que poseen el monopolio de las redes sociales, desean acceder a sus agendas personales, continuar monetizando la inexistente reserva de la intimidad, esa frontera entre lo público y lo privado se esfumo.

Caminante no hay camino, se hace camino al andar…

Ciertamente, Joan Manuel Serrat (1969), nos inspira con su canción, tanto por los conocimientos que estamos obligados a adquirir, por la dificultad que ameritan las relaciones humanas en estos tiempos de pandemia, en lo que vas hacer y decir, de la influencia de nuevos y profundos conocimientos, así como la variedad de los sucesos que surgen continuamente.

Claro, para lograr este proceso de factibilidad comunicacional hacia los demás, para un verdadero acercamiento e intercambio de ideas entre todos, debemos hacer de un modo fructífero, que nos beneficien, eficazmente con empatía, ideas, opiniones, experiencias, relatos, de forma amena e interesante.

Tal vez, Pigmalión deseaba la perfección, nosotros los consumidores de datos, deseamos información, si tu no vas a la Biblioteca, ella ira hacia ustedes, porque las ondas no transportan, transmiten; y lo que llevan es energía e información.

Los años de ansiosa búsqueda, en la oscuridad, con un intenso anhelo, agotamiento, alteraciones, investigaciones, relecturas, observaciones, nos han permitido salir de la caverna expuesta por Platón y, miramos la colección que poseen las Bibliotecas, con una curiosidad ardiente, con temor, maravilla y admiración.

Todos poseemos una Biblioteca, todos somos Infotecarios, cada 0 y 1, en un cromosoma, compuesto de ADN y del ARN, integradas por: Adenina, Guanina, Citosina, Timina en el ADN y el Uracilo en el ARN. Esta diferencia es la que crea la multiplicidad de organismos.

Fernando Antonio Salas Granado.

Bibliografía.

Chiavenato, I. (2008). Gestión del talento humano.- México: Mc GrawHill

Drucker, P. (1994). La sociedad poscapitalista.- Bogotá: Editorial Norma.

Popper, K. R. (1967). El desarrollo del conocimiento científico: conjeturas y refutaciones.- Buenos Aires: Paidós.

Rogers, C. (1961). El Proceso de Convertirse en Persona. Argentina: Editorial Paidos.

Schütz, A. (1932). La construcción significativa del mundo social. Introducción a la sociología comprensiva.- España: Ediciones Paidós.

Serrat, J. M. (1969). Cantares. [Vinyl, 7″, EP, 45 RPM].- España: Zafiro/Novola.

Wolfgang Von Goethe, J. (2007). Teoría de la naturaleza.- España: Tecnos.

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