Ciencias de la información: 70 años de carrera

El pasado diciembre se graduó en la Universidad de la Habana un particular grupo de profesionales de la información. El grupo que a pesar de la covid pudo llevar a cabo un proceso de culminación de estudio marcado por el confinamiento, por otro lado, es la graduación que marcó el 70 aniversario de los estudios bibliotecológicos en Cuba.

Se llevaron a cabo múltiples acciones digitales para celebrar por todo lo alto la significativa fecha. Entre ellas se solicitó la cobertura de varios medios nacionales para promover la graduación. Uno de ellos juventud técnica, realizó una entrevista a dos miembros del departamento carrea de Ciencias de la Información de la Universidad de la Habana.

A continuación, compartimos íntegramente la referida entrevista:

Esta historia termina como comienza: con un vasto camino por delante. Así ha sido desde la fundación del Colegio Bibliotecario de la Universidad de la Habana, el 14 de junio de 1950, hasta las más actuales líneas investigativas de las Ciencias de la Información.

El ascenso durante estos 70 años de estudios continuos adquiere la pasión y las ganas de hacer de un claustro compuesto por diecisiete doctores, cuatro másteres y nueve licenciados, quienes demuestran inconformismo, pese a todo lo alcanzado.

“La evolución de la profesión propicia que no solo se hable de bibliotecología, ni de información científica y técnica, ni archivística. Es una carrera de Ciencias de la Información integrada por tres ámbitos de conocimiento (bibliotecología, archivística y ciencias de la información). Este título representa la existencia de intereses informacionales que deben ser resueltos científicamente. Este es el punto. Se ha logrado mucho en estos 70 años, pero nosotros queremos diversidad y diversificación no solo para bibliotecas, archivos y museos. El graduado precisa ir a una empresa, a estructuras administrativas y de decisión. Tiene que ser parte de equipos de comunicación. Es un profesional polivalente, multifuncional. Ahí es hacia donde aspiramos llegar,” argumenta la Dra. Ania R. Hernández Quintana, Jefa del Departamento/Carrera de Ciencias de la Información.

Los primeros estudios universitarios se centran en la bibliotecología. Con los años se le agrega el interés por la archivística y por las ciencias de la información anglosajona, vinculada a la matematización de los problemas informacionales. Luego se adiciona la creciente necesidad de visualizar la información así como crear y desarrollar una acertada gestión documental.

“Se evolucionó muchísimo, en dependencia de las necesidades informacionales de la humanidad y su progreso tecnológico. Se asume otra visión sobre lo que es la información como recurso. Esa visión mantiene a las instituciones milenarias (bibliotecas y archivos) dentro de nuestro saber-hacer, pero advierte que la información las transgrede como elemento social. Los egresados deben ocuparse de lo que se genera, se consume y difunde. Ese cambio de paradigma es uno de los elementos principales a resaltar, pues ayuda a expandir los saberes a muchos escenarios de la realidad cubana”, declara Manuel Alejandro Romero Quesada, Msc. Ciencias de la Información.

“La Facultad ofrece cursos de capacitación a directivos del sistema empresarial y de los gobiernos”, continúa el profesor. “Eso ha llevado a que los temas relacionados con la información aparezcan como parte del discurso público a niveles estatales. Hoy el presidente habla de gestión de información con mucha frecuencia. Respecto a épocas anteriores hemos ganado, pero aún queda terreno por andar. Permanecen trabas. Existen archivos que, para consultar sus recursos, hay que pedir una serie de permisos y cartas, algo que contradice el ideal que impera en las Ciencias de la Información: la post-custodialidad. Un paradigma que prepondera el acceso al derecho a consumir información sin restricciones de toda institución que gestione información pública”.

Los docentes debaten con la franqueza de un libro abierto. Desde el estante de la comunicación, no son el volumen más vistoso y llamativo, aunque poco les importan las portadas rutilantes cuando ellos disponen de los datos que, al fin de cuentas, son la materia prima de toda información.

Todavía empresas, instituciones u organismos de poder no vislumbran la fuerza que tiene la información y su tratamiento. Ni siquiera en el campo de las ciencias sociales se tiene plena conciencia de lo que significa poseer una información completa, actualizada y precisa gestionada por un profesional de esta carrera.

“Existe un abanico de posibilidades. En el mundo este universitario se emplea como analista de datos, arquitecto de información, diseñador conceptual multimedia. En Cuba, no tenemos calificadores de cargo para la diversidad de profesiones que el graduado pudiera enfrentar. Todas las empresas y organismos necesitan un cientista de la información. Eso no se debería cuestionar. No importa el área de competencia de la información que se trabaje. No comprenden el valor de nuestros titulados porque no existe cultura informacional. En esta cuestión estamos en desventaja con el resto del mundo”, ilustra la Dra. Ania R. Hernández Quintana.

Creer satisfacer la progresiva complejidad de las necesidades informacionales así como crear, procesar y proteger toda una infraestructura sin los conocimientos esenciales son algunos fallos recurrentes que se cometen sin la supervisión y, en muchos casos, sin la presencia de un egresado.

“¿A quién se le encarga hacer un sitio web? Seguro a un informático, pero es muy probable que este no conozca de arquitectura de información. Si este sitio web no lo prepara un informático junto a un cientista de la información hay grandes posibilidades que el producto tenga visibilidad o recuperabilidad deficiente. A lo mejor es muy bonito, pero es inútil o poco funcional porque no se logra un equilibrio”, analiza la Dra. Hernández Quintana.

“Nosotros formamos un profesional capaz de gestionar información de cualquier tipo, en cualquier soporte, cualquier escenario y para cualquier problemática a resolver. Los capacitamos con tendencias actuales tan importantes como la alfabetización mediática e informacional, vital para el pleno desarrollo social e individual. De esta forma brindamos un personal preparado para enfrentar la sociedad del conocimiento. Se debe entender que aquí no se forman solo bibliotecarios y archiveros. Solo eso, ya sería el mejor regalo por el 70”, sentencia.

Las entrevistas por el septuagésimo aniversario concluyen en el departamento de Ciencias de la Información. El profesorado se muestra contento. No hace falta preguntarlo. Resta camino por delante y nadie, ni siquiera la líder de esta carrera podrá realizar una adecuada gestión documental de lo que sobrevendrá. Queda por ver si se aprovechará el potencial de una futura generación nunca antes mejor preparada. Los argumentos están sobre la mesa a la espera de mejores oportunidades.

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