Bibliotecas o el moderno Prometeo.

Fuente: https://misterioworld.com/prometeo/

Cuando Mary Godwin Wollstonecrat o mejor conocida como Mary Shelley, escribió su novela Frankenstein o el moderno Prometeo, en el siglo XIX, despertando de un modo el atrevimiento de la humanidad hacia la figura de Dios; su novela gótica, obra maestra de la literatura, dio lugar a un Prometeo renovado, capaz de arrebatar el fuego divino para construir un mundo hasta entonces no explorado, donde ella procuraba develar su búsqueda de libertad, la emancipación de un aprendizaje que solo era habilitado y otorgado a un sector de la sociedad, la lectura no era una nomenclatura de aprendizaje para todos.

Un género dramático, de ciencia ficción, terror, el principio de incertidumbre, donde ella, heredando la pasión por la escritura como su madre Mary Wollstonecraft, procuraba enarbolar su molestia por la segregación de las mujeres, donde solo los hombres tenían derecho a divulgar y conceder la permisología de poder publicar los escritos de sus ensayos; sólo aceptaron publicar su novela si el prólogo del mismo era de su conyugue Percy Bysshe Shelley, siendo el primer tiraje de la obra, como autor anónimo, luego en las subsiguientes publicaciones su padre William Godwin, imprimió y publico esta grandiosa novela con el nombre de su hija y el apellido del Percy Bysshe Shelley, actualmente la conocemos como: Mary Shelley.

En esa época victoriana del siglo XIX, nunca estuvo tan presente como hasta ahora en esta sociedad divergente, que está en constante cambio, donde ya no tiene sentido hablar de posturas napoleónicas, de doctrinas y estatutos rígidos que encasillan el aprendizaje y el flujo de la creatividad permanente, donde debe prevalecer el interés y la motivación personal de todos.

Por esta razón la tradición oral, las costumbres y la naturaleza traen al presente las resonancias de un tiempo pasado originario, que aporta su más firme asidero educativo. Algunos pensaran o soñaran que si el olvido es una forma de muerte, entonces los autores en las bibliotecas se niegan a morir, anhelando la perpetuidad y por eso recurren a la escritura, en ella depositarán sus más preciados recuerdos, aquellos que desean inmortalizar, las huellas que han de dejar grabadas para el resto de la humanidad.

Edgar Morín (1998), considera: “Hemos adquirido conocimientos sin precedentes sobre el mundo físico, biológico, psicológico, sociológico. La ciencia ha hecho reinar, cada vez más, a los métodos de verificación empírica y lógica. Mitos y tinieblas parecen ser rechazados a los bajos fondos del espíritu por las luces de la razón. Y, sin embargo, el error, la ignorancia, la ceguera, progresan, por todas partes, al mismo tiempo que nuestros conocimientos”.

Nuestro presente, es un conglomerado del personaje creado por el Dr. Víctor Frankenstein, donde el materialismo por las prótesis de silicón, botox, cambio de sexo, comidas transgenéticas, drogas, virus patógenos creados por y para enajenar la economía mundial, descerebrar a esta generación de milenials, clausura del acceso del aprendizaje, de las bibliotecas, xenofobia, racismo, migraciones forzadas, exterminio, esclavitud, trata de personas y todo lo que conlleve a un estancamiento en la calidad de vida de la población.

Con la vistosidad de las redes sociales, que han permitido la difusión de conocer el mundo externo a través de los sentidos desde una perspectiva evolutiva; donde Jean Piaget (1972), argumenta: “El conocimiento figurativo, es un aspecto que se centra en la configuración estática de un objeto”, donde nosotros lo apreciamos a través de nuestros sentidos desde un aspecto netamente materialista.

Piaget (1972), también sustenta que: “El conocimiento operativo moldea una situación dada en una forma o resultado”, lo cual es un aspecto significativo, hay que tener en cuenta que este tipo elemental de nuestro aprendizaje se lleva de una manera inconsciente, donde previamente requerimos de una maduración psicobiológica y neurofisiológica por parte de cada individuo, todo lo contrario sucede cuando se pretende estar preparado o no se quiere aprender, entonces va a tener muchas dificultades para lograr un auténtico aprendizaje significativo.

Complejidad.

Para Piaget (1972): “El desarrollo de la inteligencia es una adaptación del individuo al medio”. Siendo un proceso básico para nuestro desarrollo; cuando me refiero a la adaptación, es a la entrada de los datos y lo que conlleva a organizar la estructuración de la información.

¿Qué nuestro mundo bibliotecario es complejo? Sí, es verdad; a primera vista es un tejido de datos heterogéneos inseparablemente asociados, presentando una paradoja de lo simple a lo múltiple. Al mirar con más atención, efectivamente es el lienzo de eventos, acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones, azares, que constituyen nuestro mundo fenoménico.

De allí surge la necesidad para fomentar el conocimiento, de poner orden en los fenómenos rechazando el desorden, de descartar lo incierto, es decir, de seleccionar los elementos de orden y de certidumbre, de quitar la ambigüedad, clarificar, distinguir, jerarquizar tales operaciones, necesarias para la inteligibilidad, algunos consideran que corren el riesgo de producir ceguera si eliminan a los otros caracteres de lo complejo; y efectivamente, como ya lo he indicado, nos han vuelto ciegos, donde el tuerto es el rey.

Domar el viento.

El Malawí William Kamkwamba (2019), luego de ir a la biblioteca de su colegio, para acceder a la información de cómo generar electricidad con un molino de viento, elaborado con piezas de reciclaje para extraer y poder surtir de agua a las semillas que han sembrado y para el consumo de la comunidad, argumento: “Lo intenté y lo hice”, con estas palabras William nos sustenta que no hay nada imposible para el que lo intenta. Es verdad que podría haber salido mal, pero: ¿Qué hubiésemos hecho nosotros en una situación como la suya? ¿Qué actitud hubiéramos tenido con todo en contra? ¿Seriamos capaces de ‘domar el viento’?.

Desde esta óptica, el planteamiento de una secuencia de formación, potencialidad, receptividad, capacidades, habilidades, crecimiento, evolución, donde nuestra tendencia a comprender la finalidad de las bibliotecas, es como llenar una brecha entre la ignorancia precedente a una madurez que se debe considerar comparativamente como las proteínas y nutrientes que nuestro cerebro requiere.

La dificultad del pensamiento complejo es que debemos afrontar lo entramado, un juego infinito de ínter-retroacciones, la bruma, la incertidumbre, la contradicción, donde nosotros podemos gestionar algunas de las bases conceptuales, algunos de los principios para esta aventura creativa y, podemos entrever el aspecto del nuevo paradigma de complejidad que debería emerger.

Este punto de vista es legítimo para nuestro entorno, donde hay vida, ya existen actividades afanosas y apasionantes, este crecimiento no es algo que está hecho, todo lo contrario hay que avocarnos en hacerlo, donde la población debe subyugar la dependencia paternalista de los desgobernantes de turno, porque jamás habría desarrollo alguno; simplemente un ser sin creatividad o motivación por aprender, siempre será arreado como un borrego por otros.

Libérate…

La comunidad, debe comprender que la educación le permitirá adquirir aquellos hábitos esenciales para realizar un ajuste y cambios en su vida cotidiana o rutinaria, no debemos ser conformistas, hay que internalizar que es un movimiento sobre dos frentes, aparentemente divergentes, antagonistas, pero inseparables ante nuestros ojos; se trata de reintegrar al individuo emprendedor en la sociedad para distinguirlo, no para reducirlo. Se trata, en consecuencia, de evolucionar cíclicamente, con lógica, con la epistemología que va surgiendo de las entrañas de las bibliotecas, para que resulte conveniente al conocimiento del individuo.

El padre de Mary Shelley, William  Godwin, le sugirió a ella: “Libérate de los pensamientos y las palabras de otras personas, encuentra tu propia voz…”.

Actualmente nos situamos por fuera de dos clanes antagonistas, uno que pretende borrar las diferencias reduciéndolas a una unidad simple y, otro que oculta la unidad porque no ve más que la diferencia; en consecuencia, es importante integrar la verdad de uno y otro, es decir, de ir más allá de la alternativa.

El moderno Prometeo, debe favorecer e impulsar la evolución cognoscitiva de la población mediante la promoción psicogenética, la autonomía de los educandos, una atmosfera de reciprocidad de respeto, autoconfianza y oportunidades de aprendizaje, presentar con rasgos inquietantes de lo enredado, de lo inextricable, del desorden, la ambigüedad y, la incertidumbre.

Por esta razón, las bibliotecas ofrecen libertad intelectual, de conciencia, de pensamiento, ideológica y de creencias, fomentando nuestra​ capacidad de crear, adoptar, mantener y cambiar nuestro estilo de vida.

Ngathi Mphepo. Yofika Konse.

God is as the wind, which touches everything.

Dios es como el viento, que todo lo toca.

Fernando Antonio Salas Granado.

Bibliografía.

Kamkwamba, W. (2019). El niño que domó el viento.- Netflix: Director Chiwetel Ejiofor.

Morín, E. (1998). Introducción al pensamiento complejo.- España: Gedisa.

Piaget, J. (1972). Psicología de la inteligencia.- Buenos Aires: Editorial Psique.

Shelley, M. (2017). Mary Shelley.- Netflix: Director.Haifaa Al-Mansour.

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