Antiracismo en el sector bibliotecario puertorriqueño: Una reflexión entre pares

Nota: El siguiente escrito es una colaboración de tres bibliotecarias puertorriqueñas: Jeanmary Lugo González, Isamar Abreu Gómez y Alejandra S. Méndez.

La profesión del bibliotecario tiene que reformarse. La práctica tiene que ser cónsona con su misión de justicia social. No existe justicia si no se revisan las prácticas y la forma en que se educa al futuro profesional de la información. Además de ser custodios, organizadores y divulgadores de la información, tenemos que ser agentes críticos en cómo servimos al público. 

Imagen tomada de Reuters: Carlos Barriga

Las protestas que se han desatado en los EE.UU a raíz de los recientes asesinatos de Breonna Taylor, George Floyd, Tony McDade y David McAtee son la manifestación de siglos de violencia hacia las comunidades afrodecendientes.  Puerto Rico, al igual que el resto de América Latina no está exento de este tipo de violencia. En Puerto Rico existe el racismo. También la brutalidad policiaca (véase: Informe de la Unión Americana de Lbertades Civiles y la tabla de las mujertes injustificadas por la polícia de Puerto Rico). El asesinato de Adolfina Villanueva Osorio por el sargento Víctor Estrella, en la década de los 1980 ha sido uno de los más notorios en la historia de Puerto Rico. En la historia reciente, el actual senador Gregorio Matías Rosario, cuenta con denuncias por agresión contra Ignacio Santos Rosario

Reporte periodístico cortesía de Todas Puerto Rico

El bibliotecario, como servidor y educador, tiene a su alcance la habilidad de combatir el racismo sistémico. La visibilidad de la producción antirracista, las prácticas justas y la protección del usuario son algunos de los elementos esenciales para crear un espacio accesible a quienes han sido y continúan siendo marginados. Es indispensable reconocer que las  bibliotecas no son espacios neutrales. La neutralidad no debe ser considerada como una virtud. Al contrario, posicionarse y promover la neutralidad conlleva a que las voces de quienes son marginalizados y oprimidos sean silenciados. El rol de las bibliotecas y del bibliotecario es reconocer y detener las manifestaciones del racismo sistémico y los patrones de opresión.

Imagen tomada de El Nuevo Día

Trasfondo

Para adentrarnos a exponer cómo las bibliotecas han servido al público, primero debemos posicionarnos en el aspecto del poco acceso a las bibliotecas que tiene la población. En Puerto Rico, no existe un sistema de bibliotecas públicas por lo que el acceso a la información es limitado y no se ha desarrollado por parte de los gobernantes acciones para cambiar esto. El grupo Puerto Rico Necesita Bibliotecas ha denunciado la situación y las implicaciones que tiene la falta de acceso a la información en el país. El sistema más fuerte de bibliotecas en la isla son las bibliotecas académicas.  

La exposición o conocimiento sobre la gestión de alguna de las bibliotecas municipales del país queda silenciado.  En muchas instancias, ignorado.  Bibliotecas como la Juvenil de Mayagüez es una de las más conocidas.  Sin embargo, algunas como la Biblioteca Municipal de Loíza o la Biblioteca Municipal de Carolina son poco conocidas.  Gracias a grupos como Puerto Rico Necesita Bibliotecas (2018), se ha divulgado el trabajo de estas unidades de información y su gestión. Sin embargo, el hecho de que el Departamento de Educación dejó en el olvido el Sistema de Bibliotecas Escolares y Públicas, da entender que su existencia es limitada o inexistente. A raíz de esto, Puerto Rico carece de una cultura de bibliotecas. Junto a ello, la práctica bibliotecaria se ha enfocado en la gestión y servicio académico.  En muchas instancias, este tipo de servicio deja rezagado a la población que no pertenece a este círculo. Incluso, la producción educativa y científica sobre la afrodescendencia se queda dentro de los círculos académicos.

La cultura puertorriqueña de bibliotecas, se mira hacia los Estados Unidos y en algunas instancias las prácticas Españolas. Aunque ambos países poseen una producción científica valiosa, las realidades de ambos países son diferentes a las caribeñas. Es necesario mirar a la gestión llevada a cabo por Asociación de Bibliotecas Universitarias, de Investigación, e Instituciones del Caribe (ACURIL, por sus siglas en inglés) y la sección de Latinoamérica y el Caribe de IFLA. En el caso de la gestión llevada a cabo por bibliotecarios de afrodescendientes, debemos considerar la formación y crecimiento de grupos como We Here. Este último grupo ha cobrado pertinencia a raíz de las deficiencias de ALA en poder manejar las diversas instancias en que ha actuado como una entidad que peca de racismo institucional. Aunque ALA posee divisiones que representan las diversas minorías raciales en norteamérica, especialmente la de bibliotecarios sobre afrodescendencia, ALA ha fallado en poder proveer espacios seguros lxs bibliotecarixs no-blancos en sus conferencias. 

La incomodidad en el espacio laboral no es exclusivo de ALA, en Puerto Rico los profesionales de la información han confrontado racismo y otros tipos de discrimen. Estos en muchas instancias suceden como microagresiones. Las microagresiones no sólo llevan a la incomodidad en el espacio laboral, sino que exaltan la hostilidad. Las microagresiones pueden variar desde comentarios cosméticos hasta el cuestionamiento de la inteligencia y preparación basado en la raza. Cabe mencionar que la imposición de prácticas culturales “aceptables” (i.e. eurocéntricas) también son formas de perpetuar el racismo.  Incluso, la falta de documentación en las bibliotecas sobre la historia y literatura negra forman parte de las manifestaciones sistémicas del racismo.

Bibliotecas: ¿Cómo hacer que la diversidad de voces vivan en la Biblioteca pero sin la biblioteca ser un espacio neutral?

Educators can incorporate an anti-racist approach to their work and play an active role in challenging racism (Lugo, 2016, p. 26).

Las bibliotecas y el sector bibliotecario en Puerto Rico debe ser vocal y crítico ante el racismo que enfrentamos en la isla. Combatir el racismo es una acción que toma tiempo y comienza con conocernos nosotros. Sin embargo, la falta de acciones concretas con el fin de erradicar el racismo en la isla desde el sector bibliotecario provoca un incremento en las agresiones sociales, comunidades excluidas y falta de justicia social. Desde la biblioteca se cometen agresiones cuando no hacemos una evaluación de las colecciones correctamente y la adquisición de recursos no incluye temas de afrodescendencia. Desde la biblioteca se cometen agresiones cuando no aportamos al diálogo continuo sobre el racismo. Desde la biblioteca se cometen agresiones cuando no le damos visibilidad a recursos al asignar materias. Desde las bibliotecas cometemos agresiones cuando no le brindamos a nuestras comunidades negras participación ni conocemos sus necesidades.

En Puerto Rico, desde la biblioteca hemos cometido agresiones. Pero debemos destacar acciones que se han realizado para erradicar el racismo desde la biblioteca. Señalamos un maravilloso conversatorio en línea auspiciado por la Biblioteca de la Universidad de Puerto Rico en Bayamón titulado Pelo bueno: lectura y conversatorio sobre el cuento infantil que busca combatir el racismo desde la afrorepación llevado a cabo el 23 de abril de 2020 organizado por la Dra. Mercy Delgado. Las bibliotecas deben promover espacios de conversación que sean abiertos y críticos sobre el racismo en Puerto Rico. La Biblioteca Gerardo Sellés Solá de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras para el Segundo Congreso de Afrodescendencia creó una Bibliografía selectiva para dar a conocer recursos disponibles para consulta. Además, las bibliotecas crean exhibiciones de libros sobre el tema. Cuando hablamos del sector bibliotecario en la isla e investigaciones sobre afrodescendencia debemos mencionar a la Dra. Ada Myriam Felicié Soto quien se ha distinguido por investigar la vida de Arturo Schomburg. Entre sus aportaciones a la literatura sobre el tema debemos mencionar su libro “Arturo y el tesoro escondido”. 

 Por otro lado, somos conscientes que desde el sector bibliotecario no se han hecho acciones continuas donde conozcamos cuáles son las necesidades de la comunidad negra y busquemos soluciones que apoyen la erradicación del racismo. En este espacio queremos proponer ideas que sean punto de partida para desarrollar en las bibliotecas. La poca divulgación nos lleva a proponer una actualización de bibliografías sobre afrodescendencia en la isla. Los club de lecturas en línea o presenciales sobre afrodescendencia son excelentes espacios de discusión para erradicar el desconocimiento y promover la educación anti-racista. Enfatizamos en la importancia del desarrollo de las colecciones, se deben realizar estudios continuos para conocer cómo están representados en las bibliotecas los recursos sobre afrodescendencia. Sin embargo, es necesario conocer los grupos/colectivos/asociaciones que trabajan en la isla para erradicar el racismo y poder discutir sus necesidades y con las limitaciones existentes ofrecer servicios de apoyo unidos con el sector bibliotecario.  

Preparación del bibliotecario: ¿Cómo la educación LIS refuerza los sistemas de opresión desde el gremio? 

La preparación del bibliotecario en Puerto Rico no ha proporcionado una discusión crítica sobre el racismo. Desde la misma academia se invisibiliza el trabajar con el racismo críticamente para ser anti-racista en la biblioteca. La preparación del bibliotecario debe incluir análisis anti-racista en cursos como Desarrollo de Colecciones, Referencia, Administración de Bibliotecas, Metadatos, Catalogación, entre otros.  

Nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo, las personas se educan entre sí con la medicación del mundo – Paulo Freire

 La academia tiene un rol fundamental en desmantelar las estructuras sociales e institucionales que favorecen el discrimen racial. Rechazar los espacios neutrales en la formación bibliotecaria es el primer paso para adoptar una pedagogía crítica. El currículo de los cursos conducentes al grado de Ciencias de la Información deben revisar su compromiso con una educación antirracista y emancipadora. Aspiremos a formar futuros bibliotecarios conscientes de las opresiones racistas, sexistas, LGBTQ-fóbicas, imperialistas y clasistas que favorecen el acceso y organización a la información para unos pocos, y brindemosle las herramientas para ser agentes de transformación en este Puerto Rico endeudado y en crisis.

The classroom remains the most radical space of possibility in the academy (bell hooks, 1994)

La oportunidad de desarrollar programas de biblioteca revolucionarios queda en el olvido en el currículo de ciencias bibliotecarias.  El enfoque del currículo está en el aprovechamiento de herramientas tecnológicas y las mejores prácticas de la gestión del conocimiento en el siglo XXI. Sin embargo, la práctica del bibliotecario no está limitada a estos elementos. La gestión del bibliotecario es compleja. Por ende, el currículo de ciencias bibliotecarias debe reflejar esto.

El currículo para la preparación de bibliotecarios no discute la necesidad de representar y proveer una voz a quienes son marginados. En los cursos sobre las necesidades de los usuarios, lxs profesores se adentran a cómo los métodos de investigación empíricos pueden ayudar a documentar el quehacer bibliotecario.  Sin embargo, no se problematiza las carencias o lo que lleva a que algunos grupos marginados dejen de asistir a las bibliotecas.  El currículo de preparación de bibliotecarios tampoco discute la gestión de los bibliotecarios afrodescendientes, fuera de lo que es el trabajo de Arturo Adolfo Schomburg (archivista) y Pura Belpré, a quien recientemente se le dedicó una colección en la Universidad de Puerto Rico. El trabajo de muchxs bibliotecarixs negros queda en el olvido. Incluso, en muchas instancias se obvia el hecho de que el profesional de la información es negro, lo cual lleva a que se silencie su representación en el campo. Este tipo de silenciamiento, tampoco es discutido en el currículo; incluso cuando este intenta llevar un mensaje de justicia social. En cursos enfocados en las competencias de la información y el trabajo de referencia es necesario problematizar las prácticas y términos de búsqueda que se incorporan. Pues, al igual que en la catalogación, el uso de estos términos lleva consigo un mensaje atropellante. Uno de los ejemplos contundentes ha sido el uso de “Illegal Aliens” y las implicaciones de referirse a un grupo de personas como “ilegales”. 

El currículo debe ser crítico y estar a tenor a las realidades de la profesión; sobre todo en un programa graduado enfocado en la producción científica. La discusión sobre la raza, género y sexualidad no debe limitarse a las investigaciones que llevan a cabo los estudiantes. Esta discusión debe formar parte del tiempo lectivo. El mismo debe reconocer, incomodar y buscar soluciones para crear mejores prácticas en la profesión.

Referencias

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Bailey, P.M., & Costello, D. (2020, 1 de junio). ‘My son didn’t hurt nobody’: David McAtee, Louisville business owner killed by authorities. Courier Journal. https://www.courier-journal.com/story/news/local/2020/06/01/who-david-mcatee-louisville-barbecue-store-owner-killed-police/5308229002/

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División de Derechos Civiles. Departamento de Justicia de los Estados Unidos. (2011). Investigación de la policía de Puerto Rico. https://www.justice.gov/sites/default/files/crt/legacy/2011/09/08/prpd_letter_espanol.pdf

Franco Ortiz, M., & Ortiz Torres, B. (2004). Desenmascarando experiencias de racismo cotidiano con niñas jóvenes en Loíza, Puerto Rico. Revista Identidades, 2(2),18+ https://go.gale.com/ps/anonymous?id=GALE%7CA204932060&sid=googleScholar&v=2.1&it=r&linkaccess=abs&issn=19354460&p=IFME&sw=w

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Reyes, L., Hughes, T, & Emmeret, M. (2020, 1 de junio). Medical examiner and family-commissioned autopsy agree: George Floyd’s death was a homicide. USA Today. https://www.usatoday.com/story/news/nation/2020/06/01/george-floyd-independent-autopsy-findings-released-monday/5307185002/

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Autoras:

Jeanmary Lugo González es bibliotecaria en la Colección Puertorriqueña.

Por su parte, Isamar Abreu Gómez es bibliotecaria catalogadora. Ambas bibliotecarias laboran en la Universidad de Puerto Rico.

Alejandra S. Méndez es bibliotecaria puertorriqueña, quien migró recientemente a Nueva Inglaterra. Las tres bibliotecarias son egresadas de la maestría de ciencias bibliotecarias e información de la Universidad de Puerto Rico. La colaboración llevada a cabo en conjunto forma parte de discusiones sobre la profesión y reflexiones sobre el currículo de preparación de bibliotecarios.

 

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