Académicos.

Fuente: Alfabetización Mediática y Pensamiento Crítico

Jóvenes aún, somos inmortales, escuche una y otra vez en bachillerato y lo reforzaron en la Universidad, que gran dicha cuando estamos en esa etapa en que la impaciencia es el tema principal, vivimos aceleradamente, bebemos, rumbeamos, fornicamos, comemos, todo en exceso; de lo contrario no estas a tono con tu entorno.

En ocasiones, la frase del día que literalmente usan: “Esto no puede ser”, “Hay que remediar esto”, “Debemos alzar nuestras voces”, etc.; en ese instante los Académicos, curtidos en sabiduría, con un largo camino recorrido, se han aprendido los libros y sus autores, más que de memoria, con puntos y comas, donde el contenido de los libros forman parte de su ADN.

Simplemente, nos escuchan y nos invitan a poner manos a la obra argumentando: ¡HAGANLO! ¡ANIMO! ¿Quién es el primero, que va a enrumbarse en la titánica tarea de incentivar la lectura? ¿Si ustedes, son buenos, excelentes recordando citas, años, autores, frases, normas metodológicas, magos y altruistas con el dedo y la lengua? En fin, tienes las herramientas necesarias, ¿Qué estas esperando? Tan sólo HAZLO.

Los Académicos, tienen una relación con las Universidades hasta que salgan jubilados o por otras circunstancias, en lo general, ellos interactúan con los estudiantes, durante un semestre o un año, se ven en los pasillos, cafetines, salones de clase y en cualquier otro entorno circundante a la Universidad.

Siempre ha existido el referente, de que algún Académico es un ogro, no pasa nadie, nos pide leer mucho, es un pirata, entre tantas quejas y a la final ellos nos van moldeando, como un alquimista.

Claro, dejando de ser sus estudiantes, transcurren largos años, desaparecemos de sus vidas y luego, nos percatamos que lo aprendido en los salones de clase, han sido de gran utilidad.

Ellos, se mantienen insolubles en las Universidades, siendo un sector mal pagado, desatendidos por el gobierno, algunas veces se enfrentan con alumnos totalmente zafados o con un padre ofendido por como tratan a su hijo. Un coctel para ser esquizofrénico y no es así, ellos mantienen la cordura y la disciplina aun sabiendo que están desprotegidos.

Tal vez actúan de tal manera, que ya no les importa que los alumnos estén escuchando música con los auriculares o conectados a las redes sociales con el celular o tablet,  no esperan a que se reformen, pero por lo menos desean que los dejen dar clase y cumplir con su horario laboral.

Es imperativo destacar, que desde el primer día se empeñan a que debemos leer, escribir, interpretar, así sea agobiante, una y otra vez, materias que son aburridas o no, ya que, nos están forjando nuestra profesión, la herramienta que nos dará el sustento, bien sea como emprendedores o dependientes de una quincena.

A todos ellos, de generación en generación, mis saludos, agradecimiento y respeto.

Gracias por tanta insistencia y perseverancia.

Fernando Antonio Salas Granado.

Deja un comentario