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Una perspectiva social de las TIC y la brecha digital

Antes de comprender la importancia e impacto de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) en nuestra sociedad, es necesario identificar algunos de sus aspectos sociales que han venido a afectar la vida cotidiana de las personas, la estructura misma de las instituciones y la organización en las comunidades. El tema de la revolución tecnológica es muy amplio y versátil, pues incluye diferentes perspectivas que actualmente siguen bajo un intenso estudio debido a la naturaleza cambiante de las tecnologías. Entre puntos más interesantes, y que no se debe soslayar, es la cuestión de la brecha digital, pues más que un obstáculo tecnológico que requiere soluciones tecnológicas, considero que debe ser percibida, antes que nada, como un problema social.

Revoluciones tecnológicas

Los cambios tecnológicos que hoy se consideran parte de los grandes periodos de desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación, hace algunos siglos, cuando también se dieron otras revoluciones en materia de información y comunicación, de igual forma moldearon el comportamiento del ser humano y la vida en sociedad, pero se manifestaron de maneras diferentes, acordes al contexto cultural y social en el cual surgieron.

Algunos autores señalan que históricamente han existido tres revoluciones en materia de tecnologías de la información y comunicación. Por ejemplo, Rayward (2014, p. 682) argumenta que la primer gran transformación surgió con la imprenta, la cual está caracterizada por el surgimiento de la infraestructura para la información impresa. La segunda, apunta que es considerada como predigital y se inicia con la Segunda Guerra Mundial, y que aunque sigue siendo el formato impreso el que prolifera, ya se han sentado las bases para lo digital. La tercera revolución se inicia en los años noventa, y está determinada con el auge de las tecnologías digitales y el Internet.

Ahora bien, hablando particularmente del contexto bibliotecario, Saarti (2006) menciona que hay cinco periodos en el desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación que involucran directamente a las bibliotecas. El primero de ellos se presenta en los años setenta con el auge de los sistemas computacionales off-line y los inicios de la automatización bibliotecaria. El segundo y tercer periodo se presenta en los años ochenta y caracteriza por la proliferación de las computadoras personales y los sistemas computacionales online. Es aquí donde el trabajo bibliotecario ya se ve fuertemente afectado por la tecnología y se empieza a hablar de la brecha digital, los sistemas bibliotecarios integrados y las bases de datos en línea. Durante el cuarto y quinto periodo que ocurre en los años noventa, es el internet el eje principal de toda actividad bibliotecaria y de los usuarios.

Aunque muchas de las actuales tecnologías surgieron entre el siglo XIX y el siglo XX (Noll, 1999, p. 167), es durante este siglo XXI cuando estamos contemplando la convergencia de la tecnología de Gutenberg con la web de Tim Berners-Lee, lo cual ya representa un cambio sustancial en el ser humano y sus diversas actividades diarias. Para ejemplificar lo anterior, en el caso del campo de la información, el rápido desarrollo de las tecnologías de la información e Internet, no solo tuvo un fuerte impacto en las actividades diarias de las personas, sino también a nivel institucional, como es el caso de las bibliotecas, donde constantemente se busca estar a la vanguardia de las tecnologías para mejorar los servicios, las colecciones y la manera de satisfacer mejor las necesidades de información de nuestros usuarios.

La sociedad de la información

Mucho se ha hablado de una revolución de las tecnologías de la información que surgió a finales del siglo pasado, pero esta revolución no fue únicamente el cambio de un modelo industrial a uno tecnológico, sino que vino acompañada de una transformación radical en varios sectores clave, como es el económico, el ocupacional o laboral, el espacial o geográfico y el cultural (Webster, 2006, pp. 8-9). Este paradigma tecnológico se identifica por su carácter integrador, su complejidad, su capacidad de interconexión y la utilización de la información como materia prima (Castells, 2004, p. 88-92). Y es precisamente su vertiente tecnológica, exteriorizada en las constantes innovaciones en materia de tecnologías de información y comunicación, el principal factor para el surgimiento de la sociedad de la información.

Queda claro que los contantes cambios tecnológicos y las frecuentes innovaciones en materia de tecnologías de información y comunicación, fue lo que posibilitó, en primera instancia, el desarrollo de la sociedad de la información. Como lo señala Valenti López (2002), quien afirma que la innovación, al ser vista como un sistema de carácter social, produjo toda una serie de cambios que estimularon los desarrollos tecnológicos que actualmente son considerados como verdaderas revoluciones digitales que sentaron las bases para la sociedad de la información.

Katz & Hilbert (2003, p. 12) también concuerdan en el punto anterior al afirmar que lo que facilitó el origen de la sociedad de la información fue el desarrollo de las tecnologías digitales en materia de información y comunicación, pues mejoraron el flujo de información mediante la comunicación digitalizada de texto, sonido, voz, imágenes y demás elementos multimedios. Este intercambio de información digital, es en esencia el fundamento tecnológico de las sociedades de información.

Tecnologías y desigualdad social

Sin embargo, así como muchos apoyan la idea de que las TIC y la sociedad de la información son la principal respuesta ante la desigualdad social, la pobreza y la integración social, hay otros que las consideran como causas directas que fomentan aún más las brechas entre los que tienen información y acceso a las tecnologías, con aquellos que no poseen las mejores condiciones para hacerlo. Este sector de los que no tienen, como los llama Sarker (2001, p. 202) es el más vulnerable, pues es aquí donde se acentúan aún más las diferencias en favor de los ricos y poderosos quienes continúan manteniendo los patrones sociales de desigualdad y exclusión.

El tema de los efectos sociales positivos y negativos de las tecnologías, algunos autores ya lo han abordado. Por ejemplo, Bai (2011) señala que entre los efectos benéficos están:

  • Las tecnologías de la información han promovido el desarrollo de las fuerzas productivas sociales en gran medida.
  • Las tecnologías de la información impulsan el crecimiento del empleo y la estabilidad social.
  • Las tecnologías de la información cambian la forma de trabajo.
  • Las tecnologías de la información cambian la forma de vida.
  • Las tecnologías de la información mejoran la capacidad de transformar a los pueblos.

Con relación a los efectos positivos que menciona Bai, es necesario recalcar la importancia que han adquirido las tecnologías para el progreso material y cultural de una sociedad. Su efecto es innegable. En primer lugar porque hoy día es indispensable tener un alto grado de apropiación tecnológica para poder participar activa y equitativamente en la sociedad. En segundo lugar porque en esta sociedad capitalista la prosperidad económica está ligada al desarrollo tecnológico, por lo que no es posible dejar a un lado las innovaciones tocológicas y la investigación en materia de tecnologías de la información y comunicación.

No obstante, el querer avanzar tecnológicamente en los diferentes sectores de la sociedad para alcanzar un mejor desarrollo social, no significa que esa deba ser la regla para entrar al círculo de inclusión de la tecnología. No debemos perder el piso, es necesario tener presente que así como la tecnología trae sus bondades, también incluye un paquete negativo y que muchas veces no lo tenemos en cuenta. Como señala Bai (2011) al afirmar lo siguiente:

  • Las tecnologías de la información traen el peligro de desempleo estructural.
  • Los países en desarrollo están siendo marginados.
  • Las tecnologías de la información provocaron la brecha digital.
  • La asimetría en información trae problemas sociales.
  • La seguridad de la información y la necesidad de privacidad de los individuos.
  • Las tecnologías de la información afectan a la salud física y psicológica.

La brecha digital

Este es un tema de suma importancia en el estudio de la sociedad de la información, pues no todo es miel sobre hojuelas. Por ejemplo, Loader (1998, pp. 6-8) menciona que existe al menos dos aspectos que se deben considerar antes de subirse al tren de las bondades de las nuevas tecnologías y la nueva economía digital. El primero es no entrar con una actitud apolítica incapaz de cuestionar el desarrollo tecnológico. Pero también, como segundo punto, concebir a la sociedad de la información como determinista, es decir, que la tecnología está separada de la sociedad y determina las relaciones sociales y de producción de las personas.

Así pues, la existencia de una brecha digital en la sociedad es innegable. Ante el advenimiento de las innovaciones tecnológicas y su instrumentación en casi todas las esferas donde se desenvuelven las personas, conlleva a una exclusión en materia de las tecnologías de la información y comunicación de los sectores más olvidados de la población. La realidad es que a cada paso de la sociedad en materia tecnológica, se van quedando rezagadas personas que no logran encajar en los nuevos estándares de adecuación y apropiación tecnológica que la sociedad impone.

Al revisar la literatura sobre la brecha digital, Yu (2006) señala que los siguientes factores a menudo se identifican como influyentes en la adopción de las TIC en los distintos países:

  • El desarrollo económico
  • Infraestructura de la información
  • Las políticas de información
  • El marco regulatorio, y
  • Las características culturales.

Global Digital Divide1

Dakman5. The global digital divide. Fuente: Wikimedia Commons

En la actualidad, la tecnología se está transformando rápidamente en todo el mundo. Podemos ver que las constantes innovaciones en materia de tecnologías de información y comunicación, son ya una tendencia importante para el progreso de las economías mundiales y la propia sociedad. Además, las tecnologías de información, centradas principalmente en las telecomunicaciones, se han convertido en herramientas creativas para que las personas mejoren sus capacidades laborales, su desarrollo personal, su formación académica y sus actividades diarias. En consecuencia, para adaptarse a esta tendencia de desarrollo, es necesario analizar y estudiar la integración de las tecnologías de la información en las actividades diarias, y ver de qué manera afecta no solo el desarrollo de las personas sino también de la sociedad.

Existe evidencia teórica de que la brecha digital no se está reduciendo a la velocidad  con la que se implementan las telecomunicaciones, y no solo en países en desarrollo, sino en todo el mundo. El desarrollo y penetración tecnológica en la sociedad se está presentando de manera desigual. Situación de suma importancia si en verdad se quieren lograr niveles avanzados de desarrollo tecnológico y económico, pero sobre todo un nivel aceptable de progreso social.

Creo que se deben estudiar los efectos nocivos producidos por la falta de acceso a la red, pues se ha demostrado que la brecha digital, la desigualdad de ingresos, la exclusión social, y otros aspectos del capitalismo informacional no son fenómenos aleatorios o inconexos, sino partes inseparables del mismo fenómeno económico producido por los avances en las telecomunicaciones digitales y la globalización, que más que fomentar la participación igualitaria de las comunidades en el sistema económico global, pareciera que los rezaga en sectores sociales como es la migración, la educación y el empleo (Cebrián, 2000, p. 268).

Cualquier afirmación de que el capitalismo informacional y la globalización crean sólo una situación de ganar-ganar para todos, aún no se ha confirmado, y para muchos, aún queda lejos, pues la evidencia indica que ante la falta de ingresos económicos estables, la carencia de acceso a la información y a una mejor educación, así como la escaza penetración tecnológica en las poblaciones más necesitadas, seguirán existiendo auténticos agujeros de miseria en donde la exclusión social, económica y tecnológica se acrecientan más con cada paso.

Referencias

BAI, L. (2011). Social effects of information technology. Documento presentado en la International Conference on Management and Service Science, MASS 12-14 aug. 2011.

CASTELLS, M. (2004). La era de la información: economía, sociedad y cultura. Vol. 1. La sociedad red. 5ª ed en español. México: Siglo xxi.

CEBRIÁN, J. L. (2000). La red. 3a ed. [España]: Suma de Letras.

KATZ, J. M. & HILBERT, M. (2003). Los caminos hacia una sociedad de la información en América Latina y el Caribe. Santiago de Chile: Naciones Unidas: CEPAL.

LOADER, B. D. (1998). Cyberspace divide: equality, agency and policy in the information society. En: Loader, B. D. (ed.) Cyberspace divide: equality, agency, and policy in the information society (pp. 3-15). London: Routledge

NOLL, A. M. (1999). The future of communication: an essay for the year 200. Foresight, 1(2), 165-172.

RAYWARD, W. B. (2014). Information revolutions, the information society, and the future of the history of information science. Library Trends, 62(3), 681-713.

SAARTI J. (2000). Libraries without walls: information technology in finnish public libraries from the 1970s to the 1990s. Library History, 22(1), 33-43.

SARKER, P. P. (2011). Questioning the ICT revolution: structural analysis of information society.

VALENTI LÓPEZ, P. (2002). La sociedad de la información en América Latina y el Caribe: TICs y un nuevo marco institucional. Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación, (2), [18] p.

WEBSTER, F. (2006). Theories of the information society. New York: Routledge.

YU, L. (2006). Understanding information inequality: making sense of the literature of the information and digital divides. Journal of Librarianship and Information Science, 38, 229–252.

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Samuel Castro Ponce

Documentalista at Universidad Autónoma Metropolitana (México)
Bibliotecario por la UNAM. He trabajado para el sector público y privado, principalmente en instituciones universitarias. Mis intereses son diversos, pero me oriento más a la búsqueda y recuperación de información, el desarrollo de colecciones y por el impulso de una bibliotecología social.

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