¿Un libro que me haya cambiado la vida?… ¿por qué me limitan?

Alguna vez escuché que somos lo que comemos. Físicamente, puede tener algo de cierto. Mentalmente, creo que podría decirse que lo que somos recibe una fuerte influencia de lo que leemos. Cada nueva lectura va afectando nuestra forma de ver al mundo y, con ello, nuestra forma de actuar. ¿Qué libros me han llevado a ser la esposa, mamá, amiga, profesora de matemáticas, escritora de un blog y capacitadora de profesores que soy?

De las lecturas más antiguas que recuerdo, Momo de Michael Ende me invitó a cuidarme de los hombres grises que se roban nuestro tiempo con engaños y con El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry supe que sólo con el corazón se puede ver bien, ya que lo esencial es invisible a los ojos. El Canto del Pájaro de Anthony de Mello me enseñó a expresar lo que pienso sin aferrarme a convencer (fuera del salón de clases, claro, dentro de él la dinámica es otra) y El Hombre en Busca de Sentido, de Viktor Frankl me permitió entender que nadie puede quitarme la libertad de elegir la actitud con la que enfrento lo que me pasa.

Uso frases de Mafalda, de Quino, cada que se presta la situación. La que más me gusta es una que dice Felipe cuando ve en la placa de una estatua: “Luchador incansable…” y piensa para sí: “Así cualquiera. El mérito es estar cansado y seguir luchando”. La recuerdo cada que me dan ganas de dejar de luchar.

https://listas.20minutos.es/lista/mafalda-y-sus-amigos-281616/

Con los libros de Marco A. Almazán pude comprender la idiosincrasia del mexicano de la época anterior a mi nacimiento (es increíble cómo algunas de esas características aún siguen vigentes) y también pude saber qué eran Los Gormondios de Marfesia. Hablando de libros que lo que aportan es un rato de esparcimiento y el contemplar a los autores relacionar lo que no estaba pensado para relacionarse, lo cual alimenta la creatividad, Copyright, de Jorge Maronna y Luis María Pescetti es uno de ellos. Fue tan difícil conseguirlo, que lo disfruté el doble.

Miss Marple y Hércules Poirot, de Agatha Christie, así como Sherlock Holmes, de Sir Arthur Conan Doyle me encaminaron por la observación cuidadosa de los detalles y el pensamiento deductivo, aunque solía llegar a la conclusión de que el autor nos ocultaba casi siempre datos importantes a los lectores, lo que no nos permitía descubrir al asesino tan fácilmente como sus detectives. Con los libros de Ken Follet comprendí varias etapas históricas de la humanidad. Sus numerosas novelas, junto con las de Jeffrey Archer y Taylor Caldwell, me mantuvieron intrigada y despierta hasta tarde muchos días. Me ilusiona algún día escribir algo sí de adictivo.

El abuelo que saltó por la ventana y se largó, de Jonas Jonasson tiene más vueltas de tuerca pseudo-históricas que una fábrica de bicicletas, espero lograr incluir algo así de vez en cuando en lo que escribo y Don Tillman, con su bicicleta y su forma peculiar de ser científico, me hizo comerme El Proyecto Esposa  y El Efecto Matrimonio de Graeme Simsion en una semana cada uno así como entender que todos podemos tener razones valiosas para hacer lo que hacemos, sólo que a veces fallamos al darlas a conocer.

Las leyes de Murphy, de Arthur Bloch, me hicieron reír al asentir con casi cada una: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”, mientras que Las leyes de Murphy tienen explicación, de Richard Robinson, me permitieron dejar a un lado la paranoia de que el mundo está en nuestra contra, comprender por qué lo vemos así y cambiar hacia un enfoque más positivo.

Jostein Gaarder me permitió asomarme a la filosofía con El Mundo de Sofía y me enseñó que las buenas preguntas son más importantes aún que las buenas respuestas en ¿Hay alguien ahí? Mis alumnos sonríen cuando hago una reverencia ante una buena pregunta, como Mika en el libro. Y Colorín Colorado, este cuento aún no se ha acabado, de Odin Dupeyron, me dejó reflexionando sobre las múltiples veces que interpretamos lo que nos pasa de la manera que todos lo harían, sin darnos cuenta de que podemos darle otro enfoque y, con ello, decidir la forma en que nuestra vida continuará.

Outliers de Malcolm Gladwell me ayudó a entender ciertas características poco obvias de la gente que sobresale y a saber que se necesitan diez mil horas de práctica intencionada para volverse experto en lo que uno desee (sin importar el talento natural). Con Blink comprendí cómo se puede aprovechar adecuadamente la intuición y con David y Goliat supe cómo podemos convertir nuestras desventajas en ventajas.

Brené Brown me reveló con El Poder de Ser Vulnerable que la vulnerabilidad es la base de la creatividad y de la conexión con los demás, con Más Fuerte que Nunca, cómo levantarme después de caer y con Braving the Wilderness que el verdadero pertenecer requiere que seamos auténticos. Mihaly Csikszentmihalyi me mostró, además de cómo pronunciar su apellido (Cis-zen-mijáli), las características de la gente que destaca por su Creatividad y me enseñó a encontrar aquello que te hace sentir vivo, totalmente inmerso, por representar un reto alcanzable e interesante, es decir, me enseñó cómo Fluir.

Ken Robinson con Out of Our Minds: The Power of Being Creative me ayudó a reencontrarme con la creatividad que suele apagarse al pasar por la escuela, mientras que On Writing, de Stephen King y Big Magic, de Liz Gilbert me orientaron de formas tan diferentes como complementarias en el complejo proceso de la escritura creativa. Los libros de Steven Pressfield, principalmente The war of art y Nobody Wants to Read your Sh*t fueron especialmente valiosos en ese sentido también. Ahora cada que leo un libro o veo una película, estoy atenta para observar cómo resolvieron los autores o directores el arduo proceso de construirlo para que fuera interesante y atractivo para el lector o espectador. Y, cuando voy a escribir una nueva entrada del blog o un texto como éste, me aseguro de que la inspiración (Espíritu Santo, Musa, Sopa Cósmica, o como prefieran llamarla) me encuentre trabajando, para que me empiece a dictar.

Simon Sinek me dejó claro que, para tomar buenas decisiones en la vida, La Clave es el Porqué. Y enriqueció mi forma de ver el liderazgo con Los Líderes Comen al Final, en el que también aprendí que las personas se sienten bien tanto al hacer una buena acción como al saber que otros hicieron una buena acción, lo que explica por qué me gusta tanto leer los libros de la serie Caldo de Pollo para el Alma de Jack Canfield y Mark Victor Hansen y libros como El Pequeño Escribiente Florentino, de Edmundo de Amicis, que inspira a buscar hacer el bien, a escondidas, a quien no lo pide. Me rehusaba a leer Cómo Ganar Amigos e Influir sobre las Personas, de Dale Carnegie porque creía que te enseñaba cómo manipular gente, pero estaba equivocada. Cuando lo leí, descubrí que realmente te enseña a conectar con la gente.

Un libro que tuvo una influencia mayor en mí que el resto de los que aquí comento, y que me llegó sin buscarlo, es ¿Eres imprescindible?, de Seth Godin. Estaba inocentemente esperándome en una repisa en la FIL (Feria Internacional del Libro Guadalajara, México) 2017 cuando pasé por ahí. No sé qué me impulsó a comprarlo, sólo sé que leer ese libro me permitió comprender cómo podía compartir de una manera más eficiente aquello que quería expresar. El engaño de Ícaro completó el impacto de Seth en mi vida, al mostrarme que es más peligroso volar demasiado bajo que volar demasiado alto.

John Gray me ayudó a entender que Los Hombres son de Marte y las Mujeres son de Venus y, por tanto, es normal que muchas veces no piense ni reaccione igual que mi marido. Cuando me convertí en mamá, la mayoría de los libros sobre cómo educar a los hijos me hacían sentir que nunca iba a ser una buena madre. Sólo pude terminar Padres Liberados, Hijos Liberados, de Adele Faber y Elaine Mazlish, que, justamente, quita la presión para ser una mamá que todo lo hace bien y Disciplina Inteligente de Vidal Schmill. Cuando me convertí en maestra, conseguí Disciplina Inteligente en el Aula, también de Vidal. Ambos proponen estrategias bien fundamentadas, lo cual las vuelve fáciles de intentar por los primerizos.

En el área profesional, La Meta: Un Proceso de Mejora Continua y los siguientes libros de Eliyahu M. Goldratt, con diferentes coautores, me hicieron entender la esencia de mi carrera, Ingeniería Industrial. Desde que los leí, analizo todos los procesos que veo, industriales o no, para buscar, primero, cómo eficientarlos y, segundo, cómo prevenir posibles fallos, para evitar que sea necesario corregirlos después. Esto puede llegar a ser enfadoso para la familia, así que en casa me limito un poco.

Con respecto a mi gran amor intelectual, las matemáticas, en Cálculo con Geometría Analítica, de Dennis G. Zill aprendí casi todas las que necesité para estudiar Ingeniería, mientras que en Matemáticas para la Administración y Economía, de Haeussler, Paul y Wood encontré todas las que enseño en las carreras administrativas. El por muchos temido Álgebra de Baldor me sirvió para practicar con ejercicios de alto grado de dificultad, pudiendo comprobar todas mis respuestas (creo que es de los pocos libros a los que no se les puede encontrar fácilmente errores de impresión), mientras que Álgebra de Larson y Hostetler me ayudó a tomar conciencia de los cuidados necesarios al hacer manipulaciones algebraicas, algo que no suelen incluir los libros de texto.

Piensa un número, de Johnny Ball, me permitió conocer datos interesantes y bellos sobre las matemáticas, mientras que El hombre que calculaba, de Malba Tahan me inició en las novelas con temas matemáticos. Ambos fueron también hallazgos FIL en años anteriores.

Con El Teorema del Loro, de Dennis Guedj, me acerqué a la historia de las matemáticas de una interesante forma novelada, crimen y misterio incluidos. El Imperio de los Números, también de Guedj, me mostró que hay infinitos de distintos tamaños, que se identifican con la primera letra hebrea, aleph, mientras que con Clifford A. Pickover, en El Libro de las Matemáticas, conocí de forma breve lo que él considera los 250 principales hitos de la historia de las matemáticas: los fractales, las teselaciones, los sangakus… Las matemáticas ya eran bellas para mí antes de ese libro. Después de él, me quedó claro que son bellísimas y que se puede lograr que más gente las vea así.

Supe de la existencia de La Fórmula Preferida del Profesor, de Yoko Ogawa buscando algo para una tarea. Leer esa novela me convenció aún más de la posibilidad, más bien de la necesidad de que los profesores de matemáticas transmitamos nuestra pasión por la materia, más que nuestros conocimientos, a nuestros alumnos. Ahora la susodicha fórmula, que es más bien una identidad, es también mi favorita, por incluir a los cinco números más importantes en las matemáticas y las tres principales operaciones.

Elaboración de imagen propia

Carol Dweck me cambió la perspectiva al presentar en Mindset los resultados de sus investigaciones sobre cómo afecta lo que creemos acerca de nuestras habilidades sobre lo que intentamos o dejamos de intentar en la vida. Quien tiene un mindset fijo cree que la inteligencia con la que nació es fija y tiene miedo de ponerla a prueba y darse cuenta de que es poca, mientras que, quien tiene un mindset de crecimiento, cree que la inteligencia puede fortalecerse mediante el esfuerzo intencionado y actúa en consecuencia. Jo Boaler se sube a esa corriente de pensamiento, orientándola hacia la enseñanza de las matemáticas, en Mathematical Mindset  y en la serie de libros para educación primaria Mindset Mathematics, que están llenos de ideas interesantes para enseñar matemáticas bajo este enfoque. En mi primer contacto con los alumnos cada semestre me encargo de compartirles que las investigaciones de Carol indican que todos pueden aprender matemáticas si se esfuerzan intencionadamente. En el diseño de las clases tomo en cuenta las propuestas de Jo, dentro de lo que es posible, dado el poco tiempo con el que cuento.

Ference Marton con sus libros Learning and Awareness (co-escrito con Shirley Booth), Classroom Discourse and the Space of Learning (coescrito con Amy Tsui) y Necessary Conditions of Learning me permitió entender su Teoría de la Variación, teoría pedagógica que ha desarrollado a lo largo de 50 años, basada en contrastes y variaciones. Al conocerla, fue amor a primera vista, pues me pareció ingeniería industrial aplicada a la pedagogía (en el sentido de prevenir antes que corregir). Por cierto, me ha dado resultados muy interesantes en el aula.

Enseña como un campeón, de Doug Lemov, incluye decenas de estrategias que se usan en las escuelas que han logrado hacer la diferencia en sus alumnos, por estar en barrios conflictivos. Con ese libro tomé conciencia de los distintos retos que enfrentan los profesores según su entorno y de que es posible superarlos encontrando las estrategias adecuadas, algunas de las cuales se pueden extrapolar a ambientes diferentes. Por cierto, fue otro hallazgo FIL. Me emociona pensar qué me encontraré este año.

Cuando eres profesor, cada clase es una nueva aventura. Por más preparada que tengas la sesión, siempre sucederá algo que no habías contemplado. La mejor forma de salir adelante bajo cualquier circunstancia, es contar con una buena caja de herramientas, listas para usarse según lo que suceda. Pudiera necesitarse el afloja-todo de una buena historia, el nivel para la corrección de los conceptos erróneos, las pinzas para sujetar y elevar el entusiasmo y la motivación de los alumnos, el flexómetro para medir el avance en el aprendizaje, la llave de tuercas de una estrategia pedagógica no usada antes y el desarmador de conflictos de una táctica disciplinaria diferente a las acostumbradas. Lo que seguro necesitarás todo el tiempo serán los cables pasa corriente para conectar con ellos. Sin esa conexión, difícilmente se dará el aprendizaje.

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Sea cual sea nuestra profesión, considero que es una buena idea el ampliar nuestros horizontes leyendo, además de aquellos libros que nos permiten especializarnos, otros que los complementen y nos hagan crecer como personas. Esto nos permitirá estar más abiertos a escuchar a los demás, entender lo que nos quieren transmitir y probar nuevas formas de enfrentar y superar los retos que a diario se nos presentan. Podemos probar aquellas formas propuestas específicamente para esos retos o aquellas que estaban pensadas para resolver otros, pero que, gracias a la amalgama de nuestras lecturas, logramos encontrar la forma de adaptarlas a nuestra situación.

¿Qué libros han enriquecido o pueden enriquecer tu caja de herramientas para la vida?

 

Rebeca Ascencio González

Ingeniera industrial por profesión y profesora universitaria de matemáticas y capacitadora de profesores de matemáticas, de preescolar a bachillerato, por vocación. Maestra en Enseñanza de las Matemáticas y estudiante del Doctorado en Matemática Educativa.

Escribo desde enero de 2018 el blog semanal de divulgación de ideas sobre el aprendizaje y la enseñanza de las matemáticas impulsomatematico.com, con el que busco mejorar la relación de las personas con la materia, al explicar todos aquellos elusivos ¿por qué? que, al entenderlos, nos permiten aprenderla, enseñarla y disfrutarla.

Contacto:

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27 comentarios en “¿Un libro que me haya cambiado la vida?… ¿por qué me limitan?

  1. Gilberto Cuéllar Martín

    Yo he leído a Marco Aurelio Almazán desde hace mucho, incluso antes de entender muchos conceptos que manejaba, me concentraba más bien en las situaciones cómicas sin asociarlas a un contexto específico, un ejemplo de ello: “Eva en camisón”. Cuando comprendí más los textos y los contextos, me di cuenta que era fenomenal. Gran escritor yucateco a quien comencé a leer gracias a mi padre; ¿libro favorito? “Episodios nacionales en salsa verde”.

    Sensacional artículo Rebe.

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    1. Rebeca Ascencio

      ¡Muchas gracias, Gil!

      De acuerdo contigo, Marco Aurelio Almazán fue un gran autor a quien nuestro país le facilitó el encontrar sobre qué escribir con su peculiar estilo, como indica la dedicatoria de Los Gormondios de Marfesia:

      “A México, país eminentemente surrealista”

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  2. Irma Alvarez Rábago

    Genial la forma de presentar su experiencia con tantos y tantos libros que ha de haber leído Rebe y los que le quedan por leer, la experiencia que me da al leer esta entrada es animarme a leer cada uno de los libros que ella nos recomienda porque se que realmente te ayudan a hacer cambios positivos en tu vida.

    Gracias Rebe por escribir y compartir desde el corazón tu pasión por la lectura y en especial por las matemáticas, ya que he leído tu blog de impulso matemático y realmente es genial.

    Gracias también por ayudar a este mundo a estar mejor.

    Un fuerte abrazo y felicidades por esta nueva aventura de escribir para infotecarios.

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    1. Rebeca Ascencio

      Muchas gracias por tu comentario, Irma.

      Realmente fue toda una aventura escribir para un público distinto al de mi blog, me alegro de que haya salido razonablemente bien y me alegra más el que mi escrito te haya animado a leer para buscar cambios positivos en tu vida. ¡Sigamos leyendo todos!

      Un fuerte abrazo de regreso.

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  3. Karla Vázquez del Mercado

    Rebeca, es un placer leerte!!!
    Tu capacidad de análisis, síntesis, pasión al escribir y forma de redactar me ha llevado a un viaje interesantísimo por tantos libros que he leído y otros que no y me ha dejado unas ganas de seguir leyendo y alimentando el alma en este apasionante mundo de las letras.
    Felicidades!!! Me encantó!!

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    1. Rebeca Ascencio

      ¡Muchas gracias, Karla!

      Creo que dejé que se me notara un poquito cuánto me apasiona leer y escribir ¿verdad? casi tanto como aprender y enseñar matemáticas.

      ¡A seguir leyendo!

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  4. Rosa elena

    Rebe, excelente escrito, profundo y de gran enseñanza. Muy buena tu forma de redactar, ya que el hecho de leer, siempre es altamente enriquecedor, y nos narras una gran verdad, cada libro nos deja algo bueno y nos ayuda a ser mejores personas en todos los sentidos. Felicidades.

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  5. Esther Valadés

    Como siempre elocuente y dejando huella. Gracias por compartir Rebeca! Muchas Felicidades por tu perseverancia!!

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  6. Ricardo Ulloa Azpeitia

    Es un lujo haberla tenido como alumna, claro ejemplo de que los alumnos deben superar a los maestros.
    Gracias por su empeño.

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    1. Rebeca Ascencio

      Muchas gracias, Dr. Ulloa, por todo lo que aprendí de usted y de todo su equipo de docentes de la maestría, tanto de redacción como de enseñanza de las matemáticas y de muchas cosas más.

      Aquí estamos, tratando de hacer buen uso de lo aprendido (usted disculpará que use un gerundio… me parece que aquí sí viene al caso 😉 )

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  7. FCO JAVIER ESPINOSA N

    Estimada Rebe: Agradezco infinitamente el que nos compartas tu experiencia y forma de ver la vida, creo firmemente en que los libros nos dan la libertad intelectual, social, económica y cultural; ya que cada uno de esos pensamientos expresados en sus libros, por los autores; (ya sea de su imaginación o experiencia), suman a nuestro bagaje cultural, lo que nos permite mejorar en todos los sentidos nuestra forma de ver y vivir la vida.
    Estoy convencido que al leer (a autores como tú) puedo vivir la vida mas de una vez en un instante.
    GRACIAS

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  8. Eduardo Martínez

    Excelente escrito Rebeca. Creo que la lectura misma fue la que me cambió la vida y eso me hace tener un especial cariño por los primeros libros que leí.
    Aunque no encuentro a ciencia cierta algún libro que “haya cambiado mi vida”, he obtenido, de unos más, de otros menos, algún eco que me trae reflexión, en veces un halago al autor, en veces crítica al estilo, a la falta de congruencia y hasta a la ingenuidad.
    Destaco con pluma electrónica frases, secciones y errores que quizá algún día vuelva a repasarlos. Pienso, mucho, en el autor y sus motivos. Me atraen principalmente las biografías, memorias e história, sobretodo en tiempos de guerra.
    Me encantó que encuentres en cada libro el aprendizaje. En mi caso más bien siento que estos van cayendo en un crisol dentro de mi cabeza y provocando una extraña aleación.
    Si escogiera un libro, éste sería “Los miserables” de Víctor Hugo, donde veo que de una u otra forma todos guardamos, en algún lugar muy dentro, de manera más o menos evidente nuestra propia miseria, que por más que la queramos sacudir, nos sigue acompañando en amargo intercambio.

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    1. Rebeca Ascencio

      Hola, Eduardo,

      Me gusta tu forma de ver los efectos de la lectura como un todo que cambia la vida a través de la aleación de lo que vamos leyendo entre sí.

      Incluso habrá lecturas que parecerán no tener nada qué ver con lo que estamos viviendo, pero que recordamos en un momento posterior, porque ya empiezan a tener relación e incluso resultan útiles.

      Gracias por compartirnos tu forma de leer y de ver Los Miserables.

      Saludos

      Rebeca

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  9. Alex

    ¡Wooow! cada vez descubro que eres más inalcanzable de lo que pensé, muchas felicidades por tu esfuerzo y dedicación, sigue adelante y gracias por compartir tus herramientas, sin anteponer el ego que ha muchos carteriza y no hace nada bien para que la sociedad mejore.

    Responder
    1. Rebeca Ascencio

      Gracias por tu comentario, Alex,

      Como tú, creo que, si queremos estar mejor como sociedad, necesitamos ayudarnos unos a otros a crecer como personas, aportando cada quién lo que le sea posible. Sigamos haciéndolo.

      Saludos

      Rebeca

      Responder
  10. Tania Soriano Rivas

    Me encantooooo!!!
    Explicas perfectamente cada libro, de manera como una maestra de matematicas lo haría…concreta!!!!
    Y eso a mi en lo personal me gusta.

    Me encanto eso de somos lo que leemos….porque es totalmente cierto.

    Somos una historia…y lo que leemos deja alguna huella. Que padre historia de vida de la lectura.

    Acabo de comprar el libro de Colorin Colorado…me encantó tu reseña, confirmé que estará muy
    bueno!!

    Que padre. Que estas escribiendo. Felicidades!

    Responder
    1. Rebeca Ascencio

      Muchas gracias por tu comentario, Tania.

      Sí, creo que el hecho de ser una maestra de matemáticas a la que le gusta explicar los ¿por qué? de las cosas de forma concreta, dada la falta de tiempo, influye en mi forma de escribir.

      Confío en que disfrutarás mucho Colorín Colorado…

      Saludos

      Rebeca

      Responder
  11. Ana María González Ontiveros

    Muchas gracias por compartir el link, me trajo tantos recuerdos!! En la casa de mis padres había una biblioteca y cómo disfruté de los libros de Marco A. Almazán, de las pesadas y coloridas Enciclopedias (que ahora ya son digitales) y las grandes historias de Mafalda, tan profundo y divertido Quino.
    Muy completo y descriptivo el artículo que nos compartes, me gustó mucho.
    ¿Le gustaría que lo difundiera en Twitter?

    Responder
    1. Saul Equihua

      Hola Ana, si te ha gustado el post para nosotros será un palcer que hagas difusión del mismo.
      Saludos

      Responder
    2. Rebeca Ascencio

      Muchas gracias por tu comentario, Ana María, Qué bien que lo que escribí haya causado ese efecto en ti.

      Qué tiempos aquellos cuando necesitábamos de las enciclopedias en físico para hacer la tarea, ¿verdad? No propiamente mejores, sólo diferentes.

      Y sí, Quino es tan divertido como profundo.

      Qué bueno que te gustó el artículo, será muy positivo que lo difundas en los medios que gustes, para que más personas puedan, como tú, recordar.

      Saludos

      Rebeca

      Responder

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