Desde las tablillas de arcilla en las cuevas subterráneas de Mesopotamia, hasta los libros encadenados en los monasterios medievales, o las inmensas bibliotecas surgidas en el Renacimiento; desde la aparición de Internet y la web 2.0 hasta la llegada de Google Play Books, los bienes más preciados del saber son resguardados en la proximidad. Para la aristocracia, la acumulación