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Seis factores que afectan al desarrollo de los programas de competencias de información en la bibliotecas académicas

En mi país hay un refrán que dice: “Esto pisa y no arranca” para resaltar el estado de estancamiento de un proyecto o la lentitud en alguna gestión. Existen muchos factores que inciden en la planificación e implantación exitosa de un proyecto. En la literatura abundan las investigaciones sobre el desarrollo de programas de competencias de información (PCI) a nivel superior donde se describen los esfuerzos realizados para lograr institucionalizar dichos programas. Weiner (2012) enumera algunas situaciones que interfieren en la institucionalización de los PCI entre las que se encuentran el pobre conocimiento de lo que son las CI y su importancia,  la falta de tiempo y personal para dedicarse al proyecto y las actitudes de los estudiantes hacia las competencias.

En estos últimos años de trabajo he conversado con colegas que trabajan en diferentes instituciones de educación superior (públicas y privadas) de Puerto Rico sobre las dificultades de trabajar la integración de las competencias de información en sus centros educativos. A continuación enumero algunas de las más relevantes:

 1. Las agencias acreditadoras

La mayoría de los PCI surgen por la “necesidad de cumplir” con las exigencias de las agencias acreditadoras. En ocasiones la planificación y diseño del programa está justificada en el pánico de recibir señalamientos negativos o incumplimiento. Esto constituye un error garrafal pues los programas no deben estar fundamentados en el cumplimiento con una agencia sino en una base educativa integral institucional y en los planes estratégicos a mediano y largo plazo. El diseño del programa debe considerar la calidad y la excelencia que como bases de su desarrollo y posterior éxito. Si esto se encuentra presente no hay por temer a las acreditaciones.

 Existen justificaciones de sobra por las cuales establecer los PCI en primer lugar nuestro sistema socioeconómico requiere de literacia en el manejo de la información y las tecnologías. Esto es un hecho que ya es reconocido por diferentes sectores de nuestra sociedad tanto gubernamentales y privados.  Dicho reconocimiento queda evidenciado en la Declaración de Alejandría sobre la Alfabetización Informacional y el Aprendizaje a lo Largo de la Vida de la UNESCO,  el Informe Literacy in the Information Age de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OECD) y la iniciativa del gobierno de los Estados Unidos de declarar un mes como el National Information Literacy Awarness Month. Por esta razón no debe considerarse que la creación de un PCI es una imposición más para cumplir con una agencia acreditadora.

2. Los modelos y estándares

Existen variedad de modelos para todos los niveles educativos, aunque a nivel superior muchas instituciones optan por utilizar los estándares del Association for College & Research Libraries (ACRL). Para muchas bibliotecas seleccionar y utilizar  un modelo es un dolor de cabeza. Los modelos son herramientas, guías o andamios para ayudar a diseñar el programa.  Lamentablemente para algunas bibliotecas los modelos son una camisa de fuerza que impide el diseño. En la conceptualización del programa deben evaluarse varios modelos y seleccionar el que mejor se ajuste a la idiosincrasia institucional.  Debe considerarse las necesidades de la población estudiantil a la que se sirve, tomando en consideración sus fortalezas y debilidades. Los estándares e indicadores de ejecución deben ajustarse a los resultados de aprendizaje esperados de los cursos en cada uno de los niveles.

3. La integración

La integración es otro tema sensitivo en el proceso que se torna en una pesadilla para el desarrollo del proyecto.  ¿Qué conlleva la integración? ¿Cómo puede llevarse a cabo el proceso? ¿Cuántas destrezas se pueden integrar en un curso?  ¿Qué nivel de profundidad? ¿Qué estrategias se utilizarán?  ¿Quiénes participan en el proceso? Estas son algunas de las preguntas que se hacen las personas que tienen la responsabilidad de trabajar con las competencias de información. En una investigación realizada en 2006 por Stubbings and Weber concluyeron que la integración de las competencias a nivel de currículo es un proceso complicado y que la colaboración entre los bibliotecarios y la facultad es necesaria para lograr la integración.

La integración no es un ejercicio vago de incluir unas actividades sobre la biblioteca y sus recursos. La integración debe ser una actividad sinfónica compuesta por varios movimientos donde participan de forma armónica varios instrumentos para dar sentido a la composición.  El término integración conlleva inclusión, constitución, congregación de un todo.  Por tal razón  la integración debe ser el enlace en varios procesos del diseño de un curso que incluye: el establecimiento de los objetivos de aprendizaje del curso,  la selección de la bibliografía, el desarrollo del contenido y el diseño de actividades y tareas. Otras áreas de la institución que deben participar en el proceso son las unidades de apoyo a la tecnología, investigación y facultad quienes aportan considerablemente al desarrollo institucional a través de propuestas, proyectos de investigación e integración de nuevas tecnologías.

 4. Los académicos (administración, facultad)

La administración y la facultad de las instituciones son parte del frente de apoyo a los PCI.  El éxito de la institucionalización depende de sus actitudes hacia la integración de las destrezas a nivel curricular.  Sin embargo existe cierta aversión a trabajar con las competencias esto se debe a varios factores:

  • Desconocimiento del tema- gran parte de la administración conoce muy poco sobre las competencias y estos proyectos no forman parte de la planificación estratégica institucional.
  • No se reconoce la pertinencia- el desconocimiento del tema no permite ver la importancia del proyecto en el desarrollo de educandos competentes y aptos para participar en la nueva fuerza laboral.  Por tal razón las competencias no forman parte de las propuestas curriculares de enseñanza.
  • Ausencia de las competencias- un número significativo de los miembros de la facultad no han desarrollado las competencias de información y por ende les resulta complejo manejarlas e integrarlas al curso.
  • negación de la necesidad- la facultad y administración piensan que “eso” ya lo han hecho antes. En otros escenarios hay miembros de la facultad que indican que los estudiantes ya desarrollan estas destrezas en el curso.
  • Medida impositiva- la administración y la facultad entienden que las competencias son un “embeleco” o imposición  más a sus cargadas agendas de trabajo.

5. Los bibliotecarios

Los bibliotecarios son un elemento sensitivo en el andamio del PCI y en cierta medida llevan la carga del éxito o fracaso del proyecto. De las dificultades existentes en la institucionalización de los PCI hay tres puntos determinantes que recaen sobre la figura del bibliotecario:

  •  Primero, tenemos la falta de reconocimiento al bibliotecario como especialista en el tema de las competencias de información. Tanto la administración como la facultad ven al bibliotecario como un empleado administrativo encargado de custodiar recursos de información.  Esta práctica discriminatoria trae como consecuencia que se dupliquen esfuerzos asignando las responsabilidades de los bibliotecarios a otros funcionarios institucionales.
  • Segundo, hay que reconocer que no todos los bibliotecarios tienen un dominio de las competencias de información al igual que sucede con la administración y la facultad.  Muchos profesionales no manejan las últimas tecnologías del mercado. Otros les resulta complejo trabajar con la integración curricular debido a que no son curricularistas ni diseñadores instruccionales.  Debido a esta situación se observa que en ciertas bibliotecas los PCI no trascienden más allá ya que se limitan a trabajar con las destrezas de acceder, utilizar las fuentes de información y manejar los manuales de estilo.
  • Tercero, en el ámbito de planificación administrativa de la biblioteca, las competencias de información deben manifestarse en todos los departamentos de la biblioteca desde el desarrollo de las colecciones, los servicios de referencia hasta las actividades culturales y educativas.  Las competencias deben están presente como parte de la visión y misión y no como un departamento más justificado por la necesidad de cumplir con las temidas visitas de acreditación.

6. Los estudiantes

La actitud de los estudiantes hacia las competencias de información es otra de las variables de la ecuación del PCI.  Aunque los programas se planifican partiendo de la premisa de la existencia de unas destrezas que se han ido adquiriendo desde la educación primaria, la realidad es que son pocos los estudiantes que tienen una base en el manejo y uso de la información.  En 2009 Head y Eisenberg  presentaron el informe Lessons Learned: How College Students Seek Information in the Digital Age basado en un estudio dirigido a conocer el cómo los estudiantes hacen búsqueda de información y cómo realizan investigación entre los hallazgos importantes puedo destaco los siguientes:

  • Los recursos de información primarios que utilizan los estudiantes para sus necesidades de información académicas son los mismos materiales de los cursos.
  • Las fuentes de consulta o búsqueda de información son Google y Wikipedia.
  • Los bibliotecarios son recursos subutilizados por los estudiantes.
  • Los estudiantes prefieren acudir a los profesores para asesoramiento en la investigación y uso de las fuentes. (esto a pesar de haber sido adiestrados por los bibliotecarios)

Las nuevas generaciones de estudiantes que llegan a las universidades constituyen un reto para el diseño de los PCI por sus rezagos e ideas sobre el uso y manejo de la información.  Para que el mensaje sea claro y atractivo al estudiantado,  las bibliotecas deben abordar todos los medios posibles para conocer el perfil el estudiantado, llevar el mensaje a través de los medios que ellos utilizan y trabajar actividades vinculadas a la realidad curricular.

Reconozco que no hay una fórmula del éxito para el desarrollo de los PCI, sin embargo debemos analizar la importancia de la integración para que el esfuerzo de la institucionalización tenga sentido.  La administración debe comprender que el esfuerzo es para desarrollar egresados exitosos y competentes en la fuerza laboral.  La facultad debe reconocer la pericia de los bibliotecarios en los asuntos acceso y manejo de la información, además de aunar esfuerzos para trabajar en colaboración.  Los bibliotecarios deben ser más visibles a la facultad y los estudiantes con el propósito de convertirse en aliados en los procesos de investigación.

Referencias

 

puerta de san juan

Ana I. Medina Hernández. Bibliotecaria profesional con experiencia en bibliotecas académicas, especializadas y públicas. Graduada de la Escuela de Ciencias y Tecnologías de la Información de la Universidad de Puerto Rico en Rio Piedras. Ha participado con diversas organizaciones profesionales del campo de la bibliotecología puertorriqueña. Áreas de interés: administración de bibliotecas, desarrollo de colecciones electrónicas y uso de la información en bibliotecas digitales.

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