Retos inherentes de las bibliotecas digitales

Las tecnologías digitales y el Internet han cambiado radicalmente el flujo de información en la sociedad. Por ejemplo, la incorporación de redes electrónicas ha permitido, en beneficio del usuario final, mejorar la accesibilidad, la disponibilidad y la obtención de toda una gama de recursos impresos y electrónicos. Situación que ha facilitado el desarrollo y proliferación de herramientas y sistemas informáticos capaces de albergar grandes colecciones de datos para el almacenaje, la preservación y el acceso local o remoto a la información. Entre estos sistemas de administración de recursos electrónicos, se concibieron a las bibliotecas digitales, que en pocos años pasaron a formar grandes sistemas interconectados diseñados para mejorar la experiencia del usuario y proporcionar servicios personalizados, aprovechando los beneficios del Internet y las diferentes herramientas tecnológicas.

Una de las características principales de las bibliotecas digitales, es que sus servicios y colecciones están basados en el uso de Internet y páginas web para el acceso remoto. Un ejemplo de lo anterior, son los servicios bibliotecarios en línea que ofrecen las actuales bibliotecas universitarias o académicas. Johnson & Magusin (2005, p. 8) señalan que estas unidades de información son las que más se han visto influenciadas por las tecnologías de la información y por la creciente demanda de servicios remotos por parte de los usuarios.

Ahora bien, antes de adentrarse en los retos de las bibliotecas digitales y el papel que juega el bibliotecario implementación, desarrollo, administración y mantenimiento, es importante revisar los problemas más comunes que las aquejan, pues a partir de esas dificultades es como sabremos qué retos afrontar y cómo resolverlos. En este sentido, Hípola, Vargas-Quesada, & Senso (2000, pp. 7-12) señalan los siguientes:

  • Aspectos económicos: como son los costosos en selección de fuentes para la digitalización, las necesidades hardware y software, los costes de digitalización, la infraestructura, la adquisición de licencias y derechos, la selección y suscripción de nuevos soportes electrónicos, y la investigación y desarrollo posterior.
  • Diseño metodológico: para implementar la biblioteca digital es importante elegir el modelo que mejor se adapte a nuestras necesidades y posibilidades de operación y comunicación.
  • Desarrollo de la colección: la creación de políticas de desarrollo de colecciones adecuadas y efectivas es un tema que ha causado mucha preocupación en el campo, sumado el coste económico que se genera para mantener una colección adecuada.
  • Interfaz del usuario: el diseño de interfaces para mejorar la recuperación de la información.
  • Clasificación e indización: adaptación a los sistemas de catalogación, clasificación e indización.
  • Metadatos: creación o utilización de diferentes conjuntos de metadatos para diferenciar no sólo los objetos almacenados, sino también sus distintas estructuras.
  • Recuperación de información: es una de las áreas más importantes en el diseño de bibliotecas digitales pues hay que contemplar aspectos como la automatización del lenguaje de consulta, las necesidades del usuario, la adaptabilidad de los metadatos utilizados, los estudios de usuarios, los sistemas de clasificación, el diseño de agentes inteligentes y la experiencia de los profesionales de la información.
  • Aspectos legales: como son los derechos de autor y la utilización de la información de forma ética.
  • Preservación: la utilización de las herramientas tecnológicas para preservar la información tanto impresa como digital.

Steve A Johnson (2007). Fuente: Flickr

Hoy más que nunca es sumamente importante afrontar los retos que presentan la información digital en cuanto a su organización, recuperación y preservación. En este sentido, las bibliotecas digitales surgieron como la solución más adecuada para el almacenamiento y preservación de la información, pero también para la búsqueda y recuperación de los documentos, tanto impresos como digitales, pues han permitido a los usuarios la conexión remota a los servicios y colecciones sin importar las distancias. De hecho, se ha avanzado mucho en la investigación de las bibliotecas digitales, como lo afirma Lucía Megías (2012, p. 103), la evolución de las bibliotecas digitales ha sido tan penetrante, pues en nuestros días lo que se busca es un nuevo modelo que involucre aún más la participación e interacción del usuario bajo los estándares de la web 2.0.

Esta necesidad de involucrar al usuario, Castelli (2006, p. 497) ya la había señalado, pues ella consideraba que los usuarios pasarían de consumidores a productores de información, pero además, surgirían grandes comunidades virtuales, las cuales ampliarían aún más las posibilidades de lograr una mejor colaboración e intercambio de conocimientos y recursos en el ámbito internacional.

Hay varios aspectos que debemos considerar como parte del reto de las bibliotecas digitales y los propios bibliotecarios. Entre ellos podemos considerar la misma evaluación de los sistemas de información digital, la cuestión de la preservación de la información y el fenómeno de la desintermediación y el papel del bibliotecario.

La evaluación

Sobre este primer punto, la valoración de los sistemas de información digital, pero concretamente la evaluación de las bibliotecas digitales, Saracevic (2002) señala que antes que evaluar es importante hacernos estas preguntas: ¿Por qué evaluar? ¿Qué evaluar? ¿Cómo evaluar? Pero sobre todo, debemos tener bien establecidos los criterios de evaluación, y para tal efecto, independientemente de cuáles sean los lineamientos que decidamos utilizar, es necesario considerar los siguientes aspectos en toda evaluación:

  1. Se debe construir la biblioteca digital pensando en su evaluación. Qué evaluar? ¿Qué se entiende en realidad por una biblioteca digital? ¿Qué elementos utilizaremos en la evaluación?
  2. Cuál es el contexto de la evaluación. ¿Cuál es el nivel de evaluación? El nivel de evaluación podrá ser centrado en el usuario o enfocado en el sistema.
  3. Qué criterios de evaluación son los adecuado a muestras necesidades. ¿Qué parámetros de rendimiento utilizaremos? ¿Qué dimensión o características se van a evaluar? Algunos criterios podrían ser los tradicionales, como son la colección, la información, el uso. Los que están reaccionados con la recuperación de la información como son la relevancia, la satisfacción y el éxito. Y también los que se refieren a la interfaz como son la facilidad de uso, la funcionalidad, el esfuerzo empleado, las fallas y la adaptabilidad a las tareas requeridas.
  4. Cómo se va a medir los criterios seleccionados en la evaluación.
  5. Cuál es la metodología que utilizaremos para realizar la evaluación. ¿Qué instrumentos de medición utilizaremos? ¿Qué muestras? ¿Qué procedimientos se utilizarán para la recolección y análisis de los datos?

Es necesario tener un programa o plan para evaluar periódicamente la biblioteca digital y sus servicios, pues no basta con pensar que nuestra biblioteca digital funciona correctamente, solo porque nosotros creemos que nuestro sistema es muy fácil de usar por los usuarios (Chowdhury, Landoni, & Gibb, 2006, p. 660). Lo importante es nunca suponer que todo funciona correctamente, pues ahí está la clave para conseguir la mejora continua en todos los sistemas de información digital.

La preservación

Las bibliotecas digitales se han manifestado desde sus inicios como la gran herramienta para promover la preservación digital y por ende de la cultura. Ross (2012, p. 48) apunta que el problema de la preservación digital posee un alto riesgo, no solo desde el ámbito tecnológico, social u organizativo, también desde la perspectiva cultural porque está en juego nuestra herencia a las generaciones actuales y futuras.

En este sentido, las bibliotecas digitales, llegaron como parte de la solución a la temporalidad de la información impresa, pues ahora se opta por digitalizar los documentos, guardarlos en archivos binarios y almacenarlos en un repositorios digitales para su posterior consulta, pero además, para ahorrarse una gran cantidad de espacio físico en la colección (Lorie, 2001, p. 346). Es una manera de resolver problemas de espacio en las bibliotecas, pero sobre todo, para salvaguardar la información y mantener su accesibilidad.

La desintermediación y el bibliotecario

Por otra parte, los propios Johnson & Magusin (2005, p. 10) señalan que otro de los aspectos que hay que considerar al hablar de bibliotecas digitales es la participación del bibliotecario, pues sus actividades se han diversificado más allá de la organización bibliográfica y la búsqueda de información impresa, por lo que ahora es parte activa de la instrucción a los usuarios en el uso de las tecnologías y en la localización de recursos impresos y electrónicos.

El surgimiento de la cultura digital bibliotecaria, ha traído consigo toda una serie de fenómenos, el primero de ellos es la desintermediación, pues se ha visto que con las bibliotecas digitales de hoy, la interacción entre el bibliotecario y el usuario que requiere información es mínima. Aunado a esto, se ha identificado también un tipo lenguaje específico de comunicación entre el usuario, las máquinas, los autores y los bibliotecarios. Además, es importante también señalar los cambios tecnológicos acelerados que rápidamente sustituyen lo aprendido por los usuarios, que ya de por sí se enfrentan a la sobrecarga de información y al tecno-estrés que generada por la incapacidad de hacerle frente a las nuevas tecnologías (Johnson & Magusin, 2005, pp. 11-14).

Algo muy importante que no se debe olvidar es la importancia de la biblioteca digital como intermediaria entre la información disponible en internet y el usuario, pues no basta con recuperar la información disponible en la web sin ningún tipo de control; en este caso, la selección de contenidos y la participación del bibliotecario juegan un papel muy importante al momento de obtener información de calidad.

A manera de conclusión, el papel de las bibliotecas digitales en la preservación de la cultura es uno de sus rasgos característicos, pues son sistemas de almacenamiento, búsqueda y recuperación de información impresa o digital que permiten a sus usuarios la conexión remota a los servicios y colecciones que posee. Son instrumentos indispensables para la preservación digital del patrimonio local de las comunidades, tanto para su consulta actual o futura, así como su difusión entre las demás sociedades.

Referencias

CASTELLI, D. (2006). Digital libraries of the future – and the role of libraries. Library Hi Tech, 24(4), 496-503.

CHOWDHURY, S., LANDONI, M. & GIBB, F. (2006). Usability and impact of digital libraries: a review. Online Information Review, 30(6), 656-680.

HÍPOLA, P., VARGAS-QUESADA, B. & SENSO, J. A. (200). Bibliotecas digitales: situación actual y problemas. El Profesional de la información, 9(4), 4-13.

JOHNSON, K. & MAGUSIN, E. (2005). Digital libraries: a cultural understanding. En Exploring the digital library: a guide for online teaching and learning. San Francisco, California: Jossey-Bass.

LORIE, R. A. (2001). Long term preservation of digital information. Paper presented at the Proceedings of First ACM/IEEE-CS Joint Conference on Digital Libraries, 346–352.

LUCÍA MEGÍAS, J. M. (2012). Organizar los textos: las bibliotecas digitales. En: Elogio del texto digital: claves para interpretar el nuevo paradigma (pp. 89-107). Madrid: Fórcola.

ROSS, S. (2012). Digital preservation, archival science and methodological foundations for digital libraries. New Review of Information Networking, 17 (1), 43–68.

SARACEVIC, T. (2000). Challenges for digital library evaluation. Paper submitted to the Annual Meeting 2000 of the American Society for Information Science, [12 p.].

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Samuel Castro Ponce

Lic. en Bibliotecología por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Estudiante de la Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información en la misma institución. He trabajado para el sector público y privado como catalogador, referencista, bibliotecario de atención a usuarios y de adquisiciones. Mis intereses son diversos, pero me oriento más a la búsqueda y recuperación de información, el desarrollo de colecciones y por el impulso de una bibliotecología social.

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