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Reflexiones en torno al pensamiento de Edgar Morín… una mirada desde la ALFIN.

Reflexiones en torno al pensamiento de Edgar Morín: Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Una mirada desde la Alfabetización en Información.

Introducción.

La evolución y adaptación de la Alfabetización en información en sus múltiples facetas a lo largo de los años, ya no solo aborda los procesos para el desarrollo de las habilidades informacionales en los usuarios dentro de la biblioteca en relación directa con los recursos investigativos disponibles; sino que actualmente su desarrollo se ha fortalecido en lo conceptual (Uribe, 2009), epistemológico (Rendón, 2008), ontológico (Monreal y Gil, 2010), didáctico (Ríos, 2008) y disciplinar (Portal y Pozas, 2013), llegando al punto de entrecruzarse simbióticamente con los nuevos planteamientos educacionales surgidos en la era de la información, a tal punto que se vuelve extremadamente complejo hablar de competencias en información, normas de uso de información, recursos para los usuarios, etc., sin abordar la temática de los procesos de enseñanza – aprendizaje, evaluación de contenidos, didáctica en los procesos formativos, aprendizaje de por vida, aprehender a aprender, entre otros conceptos de manera aislada. Frente a esta vinculación que se puede ver reflejada en la nueva definición ALFIN de la ALA – ACRL (2016) para la Educación Superior que dice:

“AI es el conjunto de capacidades integradas que abarcan el descubrimiento reflexivo de la información, la comprensión y valoración de cómo se produce la información, el uso de la información en la creación de nuevos conocimientos y la participación ética en las comunidades de aprendizaje.”

Según lo anterior es posible afirmar que la ALFIN, a nivel conceptual se ha transformado en un conjunto de procesos cognitivos complejos (reflexionar, comprender, valorar, crear y participar), en donde no basta con un saber funcional, manipulativo y esquematizado del conocimiento; sino más bien se requiere de un meta – conocimiento o un conocimiento sobre el conocimiento (Siemens, 2006); que esté integrado por las alfabetizaciones múltiples (Marzal, 2009), habilidades de construcción intuitiva del saber (Lucio, 2010), la integración de la serendipia (1) en los procesos de aprendizaje (Roberts y Sanchiz, 2004), los altos valores éticos personales aplicados a la información, y la integración de los principios conectivistas (Sopilca, 2012) en el entramado perceptual del individuo frente a la realidad digital.

Por otro lado, lo educativo también ha sufrido cambios con el pasar de los años y es dentro de la sociedad de la información, donde se han producido una serie de reestructuraciones en los planteamientos educacionales los cuales han conllevado a la extinción, reformulación o al surgimiento de nuevos principios y teorías que se establecen en este ámbito. Es en esta última categoría en donde se puede encontrar al pensamiento de Edgar Morín (2) relacionada con los principios que deben ser enseñados en el siglo XXI, no solo como un enfoque diseñado para ser aplicado dentro del aula, sino más bien como saberes transversales que van más allá de las estructuras culturales y sociales mismas, sino que van vinculadas directamente a la esencia misma de lo humano. Estos saberes son trabajados por el autor en su libro titulado “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro” (1999) (3). En base a lo registrado por el autor en su libro, es que en el presente escrito, se realizara una reflexión sobre sus ideas, analizadas desde la mirada de la Alfabetización en Información con un enfoque formativo (Marzal, 2010). Es importante decir que este no es una reflexión extremadamente densa sobre el tema, por tanto muchas de las ideas aunque se sustentan en planteamientos ALFIN o cercanos, pueden ser redactados con un tono de posibilidad (podría ser).

El primer saber: Las cegueras del conocimiento: El error y la ilusión. (Conocimiento).

Edgar Morín plantea en su Primer Saber que el Conocimiento Humano se funda en la percepción de los sentidos y que estos estímulos son traducidos por nuestro cerebro dando forma a una interpretación personal de la realidad. Esta interpretación puede construirse o reconstruirse de acuerdo a la ampliación de la experiencia. El ser humano está marcado por la impronta cultural y el paradigma contextual. Siendo el primero el conjunto de normas, valores, y principios básicos que ayudan a formar la estructura del pensamiento. La segunda es la visión del mundo a nivel global de la realidad contextual, planteada ya por Páez, (2010) y Hernández (2007), quienes lo enfocan desde la perspectiva de la información y lo procesos para transformarse en conocimiento. Por otra parte, este Saber plantea que las ideas pueden convertirse en “dioses de una religión” personal, cuando evitamos ponerlas en contraste con otras ideas. No existen ideas falsas o verdaderas, en este sentido (García Gutierrez, 2002). Es en este saber dónde Morín introduce el concepto de frontera, como, lugar complejo de saberes, donde lo que cuenta en la construcción de conocimiento y memoria son los puntos de conexión y ruptura, entre el mundo exterior extraño, y el mundo interior extraño del individuo.

Este saber mirado desde la ALFIN, puede ser abordado mediante la norma 3 de la ALA – ACRL (2001), que trata sobre la ampliación, reestructuración y creación de nuevos conocimientos integrados por los saberes anteriores y los nuevos en una sola estructura conceptual que le permite al individuo comprender con mayor facilidad su fracción de realidad representada y que a su vez ayuda a establecer una serie de acciones e hipótesis basadas en los puntos de conexión y ruptura del mundo exterior e interior (Morín, 1999; Siemens, 2006). Por otro lado, el enfoque informacional aborda la idea que se requiere de una serie de fuentes informacionales que permitan fortalecer o contrastar conceptos preestablecidos por el individuo para que este sea capaz de tomar una serie de decisiones adecuadas a su contexto y realidad personal, social y cultural.

El segundo saber: Los principios del conocimiento pertinente.

En el segundo saber planteado por Morín, nos muestra que la problemática de la sociedad no es la falta de información, sino la dificultad de acceso a ella, por falta de organización de la misma. Esto deriva en que el conocimiento se fragmenta es áreas específicas aislando la visión del todo y su descontextualización. El ser humano debe ser visto como un ser integral, complejo y multidimensional que requiere que una visión más completa de la realidad de la cual participa y es rodeado.

El planteamiento de Morín en relación con el tema de la organización del conocimiento refleja claramente la necesidad de una continuación de la labor realizada por los profesionales de la información quienes dentro del contexto de la sociedad de la información y la cultura digital tienen la labor de seguir estableciendo un orden dentro del caos informacional que existe en esta época marcada por la infoxicación (Barbera, 2005; Aguirre, 2013; Domínguez, 2013). Además, han propuesto una organización del conocimiento por medio de un análisis transdisciplinar, en que la red digital pueda abrir vías para multiplicar las identificaciones que no excluyan, evitando la continuidad de una ciencia sesgada y limitadora de conocimiento. El planteamiento de Morín sobre que el conocimiento debe ser integral y contextualizado que se fundamenta en la comprensión humana de los hechos que están revisando y no solo una cuantificación de los mismos. La problemática que surge es que es prácticamente imposible que el ser humano pueda ser integral y contextualizado en esta era informacional, puesto que es extremadamente amplia la cantidad de conocimiento producido en todas las áreas de especialidad de las disciplinas y aun el conocimiento social no es abordable en su totalidad (Arroyas; Gobantes y Noguera, 2013). Ante esta dificultad una de las posibilidades es la abertura al aprendizaje permanente, a la capacidad de aprender a aprender lo necesario para enfrentar los múltiples contextos y la capacidad de saber discriminar las diferentes fuentes de información existentes en los múltiples formatos, siendo estas temáticas trabajas por diferentes autores que trabajan el tema de la ALFIN al rededor del mundo (Fejes y Nicol, 2010; Gómez, 2013).

El tercer saber: Enseñar la condición humana.

Como tercer saber de Morín nos hace referencia a los aspectos desconocidos sobre la condición humana, el plantear que no se sabe que es el ser humano, ni tampoco cuales son los rasgos totales del mismo, volviéndose esta situación más compleja por causa de la fragmentación disciplinar (Giménez, 2004) y la falta de instrucción y enseñanza en todo lo referido a lo que es la esencia natural del individuo humano y su actuar complejo.

El planteamiento de Morín en relación con el ser humano, y visto desde la Alfabetización en Información, podría ser entendido como un análisis multidisciplinario de los déficit (Romer, 2006) o aspectos en desarrollo de plataformas que median los recursos informacionales accesibles por los usuarios (Belloch, 2012), los cuales pueden requerir de sistemas más intuitivos y avanzados que tomen en cuenta la Pluridimensionalidad del individuo como ser (Martínez, 2010; Habermas, 1987), abordando su complejidad en la interacción con los documentos. Por tanto, la humanización tecnológica (Díaz y Laurian, 2013) debiera facilitar la generación de conocimiento en los distintos niveles y dinámicas sociales y culturales. Es dentro de este prisma donde la concepción de ser humano se ve ampliada y dinamizada (Naval y Vives – Rego, 2016) gracias a la creación de extensiones de sí mismo (Necroponte, 1995; Siemens, 2010) dentro de ambientes virtuales (Pérez, Miguelena, y Diallo, 2016) y de realidad ampliada (Echave, Sánchez, y Serón, 2016) que ayudan a la construcción y establecimiento de nuevas identidades sociales y culturales sin límites físicos.

El cuarto saber: La identidad terrenal. (La comprensión humana).

En el cuarto saber Morín plantea la comprensión humana que se relaciona directamente con el explicarnos y el comprendernos. Siendo la primera la descripción del que somos y la segunda por qué somos. Además se visualiza con este punto al individuo como un ser vivo y que se relaciona con el planeta y sus recursos.

Para poder abordar este saber desde la Alfabetización en Información, es necesario enmarcarnos en las habilidades consideradas por ALA – AASL, traducidas por Cuevas (2006), en la categoría tres, normas 7 y 9, en las cuales se tocan los temas de la importancia de la información para el desarrollo de una sociedad democrática y la participación en las comunidades de aprendizaje para buscar y generar saberes que permita la comprensión entre pares. En base a este marco es posible decir que informacionalmente la decodificación e interpretación de datos compartidos entre humanos requieren de elementos afectivos tales como la asertividad, la paciencia, la tranquilidad, la dedicación, el saber escuchar, el respeto, etc., los cuales permiten una mejor comprensión del mensaje (Arango, Rodríguez, Benavides, y Ubaque, 2016). Esta lógica se ve reflejada en las normas antes mencionadas como habilidades que intentan integrar a los individuos como parte de la sociedad y como fuentes del conocimiento que permitan construir una realidad mejor utilizando como fundamento el aprendizaje de por vida y la capacidad de integrar nuevos saberes que le permitan irse deconstruyendo (Barreto, 2016).

El quinto saber: Enfrentar las incertidumbres.

El quinto saber planteado por Morín se vincula directamente con la incertidumbre y la forma de poder sobrellevarla mediante la aceptación, el conocimiento de ella y la estrategia para hacerle frente. En la actualidad las ciencias han mostrado una gran cantidad de certezas ante una gigantesca cantidad de problemáticas que aún siguen sin dilucidarse. En palabras del autor el problema es el ¿Cómo navegar en un océano de incertidumbre con archipiélagos de certezas? (Morín, 1999).

Ante la interrogante mencionada la ALFIN, establece una serie de criterios y normas que fueron pensadas, diseñadas y puestas en práctica en las bibliotecas e instituciones de educación superior para disminuir el factor de incertidumbre y relatividad informacional (Galdón, 2013) provocado por el aumento de las ciencias (Brunetti, 2016) y el acceso a los resultados de ellas mediante los distintos recursos de la Web que gracias a la superabundancia de se dificulta el poder identificar y trazar un rumbo especifico en la búsqueda y selección de las fuentes informativas más idóneas (Tirado y Molina, 2013). Sumado a esto hay que comprender que las personas frente a situaciones donde son expuestas a grandes cantidades de información en constante flujo, la tendencia es recurrir a los conocimientos históricos – personales que les han servido hasta ese momento para poder resolver las problemáticas, este principio se aplica también frente a la incertidumbre informacional (Siemens, 2006).

El sexto saber: Enseñar la comprensión. (La era Planetaria)

El sexto saber de Morín se relaciona con la enseñanza de la comprensión en los contextos multiculturales y globales. Siendo su fundamento principal la enseñanza de la paz como un medio para el entendimiento de las personas.

Con el surgir de la Globalización y las relaciones interculturales como resultado la humanidad se ha visto en la necesidad de ampliar sus límites mentales, la comprensión y aceptación del otro (Kaplan, 2016) es un fundamento clave en este saber. La problemática surge ante los vicios creados por el sistema de la sociedad que prioriza el individualismo y el materialismo, siendo estos los elementos que dificultan la enseñanza de la paz entre los individuos.

Para extrapolar este saber desde la perspectiva de la Alfabetización en información es nuevamente necesario mencionar a la ALA – AASL traducida por Cuevas (2006), en la categoría tres, normas 7 y 9, las cuales abordan el proceso de democratización y el entendimiento entre pares. En base a estas habilidades es posible considerar al conjunto de seres humanos como comunidades, antes que individuos independientes (Sousa Santos, 2013) y en esta lógica es que se debe comprender que la enseñanza en información debiera contemplar cosmovisiones distintas. En este sentido, es necesario abanderar el frente educomunicativo y cultural que empodere y proyecte nuestras identidades plurales y nuestras formas creativas de construcción del espacio social e informacional, para producir un cambio en las estructuras de aprendizaje (Sierra Caballero, 2010?), lo que permitiría romper el individualismo con ayuda de la ecología de saberes, (Sousa Santos, 2013), donde se hace necesario identificar los saberes a enseñar, las relaciones que se producen ente ellos y como intervenimos el mundo real, formando sujetos desestabilizadores, individuales o colectivos que actúan con energía y voluntad, que mezclan componentes occidentales y no occidentales vinculados por la información en razón de fin.

En resumen, como proponen Skliar y Téllez (2008) educar es un arte, un arte de resistencia a los modelos dominantes, de decir, hacer y sentir, debe transformarse en un acto creador, liberador, de nosotros mismos, de lo que hacemos, pensamos y sentimos, sin es este acto, no hay acto creador, como un arte de tejer encuentros, sin imposición del otro, sin imposición al otro, solo así tal vez se logre un entendimiento de las personas, pensando en el otro y en sí mismo.

El séptimo saber: La ética del género humano. (La antropoética)

El séptimo saber de Morín se basa en la visión de que toda persona es parte de la humanidad y que el entendimiento de esta se fundamenta en la ética no como un concepto sino más bien como una relación entre el individuo/sociedad e individuo/especie (triple realidad). Al ser el género humano tan complejo el conocimiento que se produce sobre él es fragmentado y aplicado solo por unos pocos expertos. Esto produce la regresión de la democracia.

Desde la perspectiva informacional este saber de Morín, se puede enmarcar dentro de la norma CAUL traducidas por Bundy (2003), habilidad 7 que establece que una persona que desee aprender a lo largo de la vida y tener una participación ciudadana y social activa, requerirán más temprano que tarde de la alfabetización en información, como herramienta para filtrar conocimientos en la interpretación que es lo humano y su relación con la sociedad como especie enmarcada en contextos específicos o visiones dominante respecto a un tema (Martínez, 2013); comprendiendo que la ética del género humano se ve limitada por las dificultades culturales y las diferencias políticas que no permiten llegar a acuerdos y establecer criterios de forma sencilla para la interpretación de las relaciones interpersonales, interculturales e intersociales (Pérez, 2013). Ante esta realidad lo mencionado por el Instituto Tapachula (2014) basado en lo planteado por la UNESCO (1973) adquiere relevancia puesto que va insertado en el ADN de la ALFIN en todas sus versiones y destaca la importancia de los:

“… aprendizajes que sirven para evitar conflictos, para solucionarlos de manera pacífica, fomentando el conocimiento de los demás, de su cultura, de su espiritualidad. Aprender la diversidad de la especie humana y contribuir a la toma de conciencia de las semejanzas e interdependencias entre todos los seres humanos, especialmente respecto de las realidades étnicas y regionales. Aprender a vivir en la realidad pluriétnica, pluricultural y de grandes diversidades regionales

Conclusión.   

Como termino de este escrito, solo cabe mencionar que los saberes planteados por Morín son enfoques que aún están en desarrollo y abiertos a la interpretación multidisciplinar; aportando estos un espacio fértil en ideas donde poder cultivar nuevos enfoques que fortalezcan la identidad del ser humano en su esencia misma. En relación con esto fue posible observar que la ALFIN a pesar de ser una disciplina que estudia la información y los elementos internos y externos que la componen, está cumple con su máxima de ser el elemento indispensable para el ciudadano que interactúa en la sociedad de la información y el aprendizaje de por vida, estableciéndose que el ser humano a pesar de su multidimensionalidad, siempre tendrá a la información como el elemento vinculador que lo ayudara a definir su lugar en el contexto social, cultura y personal en todos los niveles y en todas las eras. Por tanto la Alfabetización en Información se establece con mayor prioridad como uno de los saberes más relevantes en el desarrollo humano por el hecho de aportar herramientas y conocimientos que permiten el dinamismo en la construcción de identidades basadas en el saber.


Notas.

(1)  ¿Qué es la Serendipia?

(2)  ¿Quién es Edgar Morín?

(3)  Los siete saberes necesarios para la educación del futuro

 

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Sergio Oliveros –  Bibliotecólogo Chileno. Realiza sus labores profesionales en la Biblioteca de Poesía Chilena Contemporánea Pablo Neruda – Casa Museo La Sebastiana y se desempeña paralelamente como ayudante académico en el área de Epistemología de la Información en la Carrera de Bibliotecología de la Universidad de Playa Ancha. Actualmente está cursando el Magíster en Educación Superior a través de la Fundación Universitaria Iberoamericana (FUNIBER) con título validado por la Universidad Europea del Atlántico de España y la Universidad Internacional Iberoamericana (UNINI) de Puerto Rico.

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