Piensa en biblioteca, piensa en bibliolabs

Con @maolibrarian en post anteriores les hemos hablado de labs y algunas experiencias de acercamiento al tema; una de ellas fue la oportunidad que tuvimos de conocer la experiencia de la biblioteca Nacional de Colombia, uno de los bibliolabs que más suenan hoy en día en nuestro país.

Por diferentes medios se escucha y se lee labs, pero ¿sabe usted a qué se refiere cuando hablan del tema? ¿No? En este post puede ver una definición.

Hace algún tiempo leía sobre TadeoLab, el laboratorio de la Universidad Jorge Tadeo Lozano en Bogotá (Colombia) dirigido por Alejandro Piscitelli, y esucridiñando en su web me encontré con la siguiente:
¿Por qué las aulas, talleres, salones, laboratorios y la Universidad misma, más que lugares dinámicos para aprender, son cuartos cerrados, repetitivos, monótonos y sin identidad que no estimulan la curiosidad, el cuestionamiento, ni la creación?
En mi caso, hice una variación y quedo de la siguiente forma:
¿Por qué las bibliotecas, más que lugares dinámicos para aprender, son cuartos cerrados, repetitivos, monótonos y sin identidad que no estimulan la curiosidad, el cuestionamiento, ni la creación?

bibliolabAunque no puedo decir que todas las bibliotecas, sí un gran número siguen siendo espacios “poco interesantes”, de esos que casi con reglas de templos aburren y matan todo interés; de esas donde la creatividad muere y el aburrimiento reina… ¿Qué pensarán los bibliotecarios de esas bibliotecas? La verdad no sé, nos quejamos por el poco impacto de nuestras instituciones y de una “supuesta” desaparición, pero poco hacemos por transformar las prácticas tradicionales y cambiar ese panorama.

Hace algunos días leía a Julián Marquina con su post ¿Y por qué las bibliotecas no se han convertido en lo que ahora es Google? Y la verdad me inquietó mucho las respuestas que dieron algunas personas sobre esta pregunta (y hasta quedé más preocupado); en mi caso, comenté que más que compararse es aprender de la filosofía de google y de la lectura que hacen de las necesidades, algo que hemos olvidado en las bibliotecas. Incluso, y como gran diferencia, dije que “En las bibliotecas la innovación poco se ve, en Google es una constante”.

No quiero apostarle a acabar con las bibliotecas y menos con los colegas (ni más faltara), pero que sea la hora de romper con los modelos mentales que tanto daño nos hacen, de arriesgarnos y apostarle a la curiosidad y la creación (como cuando éramos niños), de transformar las bibliotecas y de generar verdaderos espacios para la apropiación y la innovación.

Los labs se presentan como esa posibilidad de romper con modelos; en varios países, sobre todo en Francia y Estados Unidos, veo como día tras día aparecen propuestas reveladoras que buscan que el ciudadano, el estudiante, el geek, el que quiera… vean la biblioteca como espacio para transformar su vida.

Pero si un ejemplo es poco interesante el discurso. Así que quiero mostrarles una experiencia de mi ciudad (Medellín) que ha sido ganadora del premio Uso creativo de TIC en bibliotecas de EIFL-PLIP (hasta ha sido reseñado por varios medios periodísticos nacionales) y que verdaderamente se puede describir como un bibliolab. Es el caso de la Biblioteca La Loma filial de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, que a través del proyecto “cartografía social y comunitaria desde la biblioteca pública” busca que la gente ayude y apropie conocimiento de su localidad.

Mejor dicho, la propuesta de apostarle a bibliolabs puede resumirse en lo que Gabriel Vanegas, coordinador de esta biblioteca, menciona como…

“La idea central es que si no es divertido no lo hacemos, lo que nos inquieta mucho es ver qué podemos seguir haciendo con el conocimiento; o sea, las bibliotecas hoy son un espacio que garantiza acceso a la información pero la pregunta es ¿qué estamos haciendo con el conocimiento al que tenemos acceso?”

Así que, una invitación a explorar y pensar bibliolabs, yo sigo en mi camino de recopilar diversas experiencias al respecto y que espero pronto compartirlas.

6 comentarios en “Piensa en biblioteca, piensa en bibliolabs

  1. Hiperterminal

    Lo que más me preocupa de trabajar en una institución es que tenga tanta burocracia que paralice. Lastimosamente esto es más común de lo que se espera.

    Lo que se me hace algo raro es que para mi por definición la biblioteca es un espacio de innovación (ojo, no adaptación). ¿Este es un término de moda? ¿Llamar “Lab” a lo que debería ser una biblioteca?

    Muy de acuerdo con Gabriel, a quien a propósito admiro mucho: si no es divertido no lo hacemos. (¡Amén!)

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  5. henryelsucio

    El asunto es darle un giro al funcionamiento y organización de las dinámicas de las bibliotecas públicas para que se vuelvan espacios más atractivos . La filosofía del open source es un camino muy interesante no en su ámbito tecnológico (operativo : ¿qué herramientas vamos a usuar?) sino en el filosófico, esto ayuda a qué organizaciones endogámicas muten a prácticas horizontales , abiertas , divertidas , colaborativas y creativas , ¿por qué google es una empresa divertida y creativa?. El quid es llegar no solo pensar en la estadística, ver a las personas que se acercan a la biblioteca como un usuarios o clientes , que los empleados estén sentados cubriendo salas haciendo trabajo operativo . Cuando se mute o se rompa con el manejado cerrado seguramente la biblioteca será un lugar más divertido para sus visitantes y para ir a trabajar. Por último ahora está en boga eso de “Labs y Hacker y Maker Space ” pero para que esas metodologías funcionen dentro de la biblioteca creo que es importante aplicar lo que mencioné.

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