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Perspectivas

Hace unas semanas un usuario de la biblioteca me dedicó las siguientes palabras: «Yo no podría ser bibliotecaria.  Es una profesión aburrida.  Lo único que hacen es esperar a que los estudiantes vengan para buscar libros.  ¡Ni si quiera les da estrés!»  Al contarle esto a mis colegas me preguntaron si fue un estudiante de primer año (bachillerato).  Curiosamente no lo era, sino la estudiante era una persona de mediana edad.  Fue ahí cuando pensé en el estereotipo del bibliotecario en la cultura popular.  En entradas anteriores se ha discutido este tema.  Al igual que en países anglófonos, en el Caribe se ha desarrollado una imagen rígida, fría y aburrida sobre el bibliotecario. 

La imagen sobre la profesión bibliotecaria, en cuanto a su simplicidad, data desde los comienzos del siglo XX.  Unas pocas décadas luego de su fundación, la American Library Associacion buscó regular los requisitos para ejercer la profesión.  Entre ellos se desarrolla diversas escuelas para la certificación.  Previo a este requisito, el único que se necesitaba era un leve grado de escolaridad.  Jaćimović y Petrović (2014) discuten que en algunas publicaciones profesionales se le otorga un cierto grado de simplicidad a la profesión. Por siglos, los bibliotecarios eran vistos como personas que sólo manejaban y albergaban publicaciones impresas.  Paralelo a ello, a finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX toda profesión que tuviese una alta taza de mujeres trabajado –como el gremio bibliotecario– era vista como una de menor complejidad (p. 59a).

Más allá de la imagen que le acuña el público a los bibliotecarios, también existe la imagen que los mismos bibliotecarios tienen de sí mismos.  Dentro de nuestra profesión existen mitos e ideas sobre cómo somos.  Algunos de los mitos se han difundido a tal nivel que los usuarios los han adoptado.

Durante la Conferencia Anual de la American Library Association (ALAAC, por sus siglas en inglés) tuve la oportunidad de asistir a una actividad manejada por los organizadores del chat #critlib, “But We’re Neutral!” And Other Librarian Fictions Confronted by #critlib.  Durante el panel, presentado por cinco bibliotecarias (cuatro académicas y una escolar), se discutieron cuatro mitos sobre de la profesión.  A pesar de que estos mitos están enfocados en la práctica bibliotecaria en los Estados Unidos, muchos se transfieren a otras naciones y culturas.  Los cuatro mitos que se  discutieron fueron:

  • “LIS is inclusive” (Las ciencias bibliotecarias es inclusiva).  Este mito se dirige a los elementos socioculturales y étnicos de la profesión.  Según algunas estadísticas discutidas en el panel, la profesión bibliotecaria en los Estados Unidos está compuesta por personas identificadas como caucásicos.  Se entiende que gran parte de la literatura que se discute en las universidades y que se consulta es creada por este sector cultural/ étnico.
  • “We share the same politics” (Compartimos la misma ideología política).  La profesión bibliotecaria tiende a ser una donde las voces de varios bibliotecarios se publican a través de la web 2.0 y actividades profesionales.  Sin embargo, las ideologías expresadas en nuestros círculos profesionales no son compartidas.  Al igual que en cualquier entorno profesional, existe una diversidad de opiniones y creencias.
  • “Theory (whatever)” (La praxis).  Dependiendo en el entorno que un bibliotecario labore, se le dará más peso a la práctica o la teoría.  En el entorno académico y en los programas de formación de bibliotecarios a nivel graduado (maestría y doctorado) se discute con gran énfasis los aspectos teóricos de la profesión.  En muchas ocasiones la teoría se desvincula de la práctica.  Igualmente, en el entorno laboral se tiende a dejar en el olvido los aspectos teóricos de la profesión.  La desconexión entre la teoría y la práctica es una realidad que muchos bibliotecarios enfrentan.  Existen diversos temas o situaciones dentro de la profesión en las que se entiende que la aplicación de la teoría es de gran beneficio.  Un ejemplo sobre esto es la incorporación del diálogo sobre la diversidad en la profesión, al igual que la aplicación de las teorías feministas.  Este último punto ha sido discutido en varias sesiones en Twitter por #critlib, al igual que su versión inglesa #radlib.
  • “If you speak up, you’ll be on your own” (Si hablas, estarás solo).  La premisa de que el silencio nos salva (o evita problemas) es una errónea.  Las panelistas expusieron que en muchas situaciones el permanecer callado ante las injusticias sociales o carencias que tienen algunas de nuestras bibliotecas no alivian los problemas.  Al contrario, negar e ignorar situaciones relacionadas a la equidad social sólo agravan los problemas que nos rodean.  Al comunicar las necesidades de nuestras comunidades o señalar alguna situación que afecta la comunidad, no implica que te quedarás sólo.  Siempre habrá alguien, en algún punto, que te apoyará.  Igualmente, el comunicar situaciones agiliza que otros bibliotecarios o miembros de la comunidad –que piensan igual que uno–se unan a los reclamos.

Además de los mitos discutidos por el panel de #critlib en ALAAC15, existen otras percepciones sobre la profesión.  Algunas de estas ideas o estereotipos se encuentran en la cultura popular.  Aunque algunos no son negativos, sí tienden a sobre-idealizar la profesión.  Un ejemplo de ello es la idea del bibliotecario como héroe, también considerado como el biblio-santo.

«Stereotypes with mostly positive connotation are the herolibrarian always ready to help the user with his/ her information and inventive skills, and even the librarian-saint who changes the lives of children, bewildered students or solve customer problems» (Jaćimović & Petrović, p. 58a).

¿Cómo logramos una sociedad donde el bibliotecario es valorado; en la cual somos visto como entes vitales?  Desde el punto de vista de la profesión para alcanzar esto, necesitamos forjar nuestra misión en las bibliotecas escolares.  El bibliotecario escolar es visto como el agente que planta la idea sobre cómo somos vistos y nuestro rol[1].  Esto se debe a que el bibliotecario escolar es visto como un maestro (en algunos países, incluyendo en Puerto Rico, se le refiere como maestro bibliotecario), quien debe integrarse a la corriente escolar y a los estándares curriculares estipulados por el estado[2].  Se idea que el bibliotecario escolar posee cualidades similares a los del bibliotecario héroe, el cual es admirado por todos los niños y adolecentes.

A pesar que algunos usuarios están familiarizados con los servicios que la biblioteca ofrece, esto no los exime de no entender la profesión o lo que hacemos.  Dentro del ambiente académico se extiende la falta de entendimiento sobre la profesión.

«Librarian’s job, for which it is considered that it does not require higher education, is seen as a day-to-day one, easy and boring. On the other hand, the personality of a librarian is described as useful, polite and amiable, a friendly person, quiet one, conservatively dressed and in love with books»
(Jaćimović & Petrović, p. 60a).

Algunos de los estereotipos y expectativas que los bibliotecarios han estado  lidiando en las últimas décadas está vinculado con el uso de las herramientas digitales.  La cultura popular señala que el bibliotecario es un preservador de lo tradicional (entiéndase recursos impresos y anticuados). Es rara la vez se considera al bibliotecario como un profesional de la información.  El público no asocia al bibliotecario como un agente capaz de ayudar, recomendar y crear herramientas digitales.  Igualmente, el bibliotecario muchas veces no es visto como alguien que contribuye en la web.   Cuando esto sucede el usuario ve al bibliotecario como alguien «innovador».  A raíz de esta visión, muchos bibliotecarios han levantado su voz y han creado portales en los cuales se organiza información para los usuarios y contenido que orienta sobre la profesión.  Inclusive, algunos bibliotecario han optado por editar contenido en lugares como Wikipedia o moderar portales[3]. No obstante, en años recientes el bibliotecario ha sido visto como un agente motivado a buscar y crear mejores prácticas con el fin de atender las necesidades de su comunidad.  Esta visión se ha transmitido también a los programas de preparación para bibliotecarios.  Aunque, este punto también raya en lo que esperamos de la profesión. Un ejemplo sobre cómo se idealiza la profesión dentro de los programas de preparación para el bibliotecario es el discurso generado por los colaboradores de Hack Library School.

Los esfuerzos por crear una visión positiva sobre la profesión no deben limitarse a cómo ideamos el campo.  No cabe duda de que el bibliotecario es un agente que promueve destrezas de pensamiento crítico en sus usuarios, al igual que las competencias tecnológicas.  Sin embargo, algo que ha quedado en descuido (en ciertos entornos) es la discusión crítica sobre nuestra profesión.  Este último señalamiento se tiende a pensar que está limitado a los entornos académicos.  Sin embargo, esta una percepción errónea.  El bibliotecario académico no es el único que participa del discurso sobre la profesión y las situaciones que nos aflige. El bibliotecario, como agente que alberga y comparte información, debe fomentar el diálogo crítico sobre la profesión.  Por suerte, existen espacios como los previamente mencionados donde se está llevando a cabo este ejercicio; incluyendo Infotecarios.

Bibliografía

Antell, K., & Jie, H. (2008). Subject searching success transaction logs, patron perceptions, and implications for library instruction. Reference & User Services Quarterly, 48(1), 68-76. (AN 34514474)

Attebury, R. I. (2010). Perceptions of a profession: Librarians and stereotypes in online videos. Library Philosophy & Practice, 1-22. (AN 56660066)

Bell, S. (2011). They need to know us and we need to know them: Preparing today’s students for tomorrow’s reference. Reference Librarian, 52(4), 320-328. doi: 10.1080/02763877.2011.584502

Booth, A. (2008). In search of the mythical ‘typical library user’. Health Information & Libraries Journal, 25(3), 233-236. doi: 10.1111/j.1471-1842.2008.00780.x

Daigle, B. (2013). Getting to know you: Discovering user behaviors and their implications for service design. Public Services Quarterly, 9(4), 326-332. Recuperado de http://dx.doi.org/10.1080/15228959.2013.842416

Jaćimović, J., & Petrović, R. (2014). Stereotypes of librarians in the general public, in popular culture and scientific literature of the librarianship. Infotheca – Journal Of Informatics & Librarianship, 15(1), 56a-66a. (AN 101947538)

Luyt, B., Ally, Y., Low, N. H., & Ismail, N. B. (2010). Librarian perception of Wikipedia: Threats or opportunities for librarianship? Libri: International Journal Of Libraries & Information Services, 60(1), 57-64. doi: 10.1515/libr.2010.005

Radford, M. L., & Radford, G. P. (1997). Power, knowledge, and fear: Feminism, Foucault, and the stereotype of the female librarian. Library Quarterly, 67(3), 250. (AN 9709051527)

Thompson, S. H. (2009). Pixilated problem patrons: Or, the trials of working virtual reference and what we’ve learned from it. Reference Librarian, 50(3), 291-296. doi: 10.1080/02763870902947125


[1] Jaćimović, J., & Petrović, R. (p. 59a)

[2] Véase Palfrey, J. (2015). Education. Libraries and Connected Learners. Bibliotech. Why libraries matter more than ever in the age of Google (pp.163-179). New York: Basic Books.

[3] Véase Luyt, B., Ally, Y., Low, N. H., & Ismail, N. B. (2010). Librarian perception of Wikipedia: Threats or opportunities for librarianship? Libri: International Journal Of Libraries & Information Services, 60(1), 57-64. doi: 10.1515/libr.2010.005

 

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Alejandra Sofía Méndez Irizarry

Soy una bibliotecaria puertorriqueña. Me desempeño como bibliotecaria de assessment e instructora de competencias de información en el entorno universitario. Poseo un grado de maestría en ciencias bibliotecarias y de la información de la Universidad de Puerto Rico (UPR). Además de mis labor como bibliotecaria, soy estudiante doctoral en el Programa de tecnologías del aprendizaje de la UPR.
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  2. By Mario Abellá

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