Los Universitarios y la Lectura

Lectura y universitarios

Hay pocos antecedentes respecto a la conducta  lectura de los jóvenes universitarios

La relación entre la lectura y los universitarios conlleva, invariablemente, el cuestionamiento  respecto al nivel de valoración de estos últimos por los libros, a los formatos que más utilizan para leer, a su relación con la lectura digital,y muchos otros aspectos que son de vital importancia para bibliotecarios docentes y directivos académicos. Lamentablemente no contamos con mucha bibliografía que nos hable de este tema, al menos no en la misma medida que hay material respecto a conductas lectoras de niños. Sin embargo los últimos años ha habido más estudios, papers e informes que dan cuenta  de una mayor preocupación por este tema. Trabajo en bibliotecas universitarias hace más de diez años, y siempre me ha interesado entender la relación que tienen los jóvenes con la lectura: desde que son novatos o “mechones” (como cariñosamente les llaman en Chile) hasta que ya están realizando su tesis.

Conducta de lectura, comprensión de lectura y rendimiento académico

Asociado a lo anterior hay preguntarse respecto a algo más complejo aún: ¿en que  medida el acercamiento de los universitarios con la lectura podría ser un factor que potencia su desempeño académico?. A esta disquisición se suman otras interrogantes, tales como el perfil de los estudiantes: ¿qué diferencias podrían establecerse entre el comportamiento lector del estudiante del área humanista versus el de área científica? ¿cómo coadyuva la carrera del estudiante en su formación como lector?. Resulta evidente estimar que sus hábitos y comportamiento, en este sentido, están íntimamente ligados a la carrera que cursa, la bibliografía que debe leer, el modelo formativo de la Institución en la cual realiza sus estudios y una serie de otras variables vinculadas a los estudios. Para ninguno de nosotros es un misterio el hecho que, en general, los jóvenes egresan de educación secundaria con un niel de comprensión de lectura que no es el más adecuado para su nivel y tampoco tienen una relación estrecha con las bibliotecas escolares. Y cuando llegan a estudiar el primer semestre son bombardeados con lecturas, capítulos de libros, presentaciones, y un sin fin de material para leer, que se suma a aquel que ellos mismos encuentran y descargan de la red. Todo debe ser leído, comprendido y procesado en sus mentes para luego responder preguntas en test, evaluaciones y pruebas. Si un joven no tiene una conducta lectora arraigada y su nivel de comprensión de lectura es bajo, ¿cómo va a entender, durante su primer semestre de estudios, los primeros capítulos del primer tomo de las obras completas de Sigmund Freud?

Por otro lado, es interesante determinar cuáles son los canales más validados entre los universitarios para informarse acerca de los libros y también para acceder a ellos. En este sentido, obviamente cobra especial relevancia la biblioteca universitaria, pero también las bibliotecas públicas,  junto con la valoración de otras fuentes como las librerías y otros puntos de acceso formalmente establecidos. Eso, si consideramos puntos de distribución físicos, ya que entre los virtuales los canales se amplían y diversifican mucho más.

Algunas respuestas

Portada del último estudio

Portada del último estudio

Como fuentes para llegar a algunas respuestas he escogido algunos informes. En primer lugar me referiré al estudio “Chile y los Libros“, que a la fecha tiene tres versiones (2006, 2008 y 2010). Este estudio -aplicado a un promedio de 1.012 individuos-  es realizado por la Fundación La Fuente y la empresa de investigación de mercado Adimark. La razón por la cual lo utilizo como referencia es porque en varias preguntas hace un análisis por rango etario, y uno de esos rangos considera desde los 18 a los 24 años. Sumado a este análisis, se observó que tres de las preguntas preguntas permiten comparar la evolución en el tiempo en dicho rango,  lo cual permite establecer un análisis comparado. Los temas que se abordan son frecuencia de lectura (preguntas 1 y 2) y uso de la biblioteca (pregunta 3):

  1. ¿Cuál es la frecuencia con la que lee libros? considerando que son lectores aquellos que responden que leen en forma frecuente y ocasional.  El año 2006 fueron 64 las personas se ubicaron en esta categoría, el 2008 esa cifra disminuyó a 46 y el 2010 aumentó levemente a 54.
  2. ¿Estás leyendo un libro actualmente? El 2008, 24 jóvenes respondieron afirmativamente, cifra que aumentó a 33 el 2010. El informe del año 2006 no contemplaba esta pregunta con una respuesta desagregada por rango etario.
  1. ¿Has visitado la biblioteca en los últimos 12 meses? El año 2006, 50 jóvenes entre 18 y 24 años habían acudido a la biblioteca, el 2008 la cifra se redujo a 39 y el 2010 hubo un nuevo descenso a 23.

Si se consideran las preguntas relacionadas con frecuencia de lectura (que en este caso considerarán sólo el rango 2008-2010) se observa un aumento del 38% entre los años 2008 y 2010 en los jóvenes de 18 y 24 años en el caso de quienes señalan estar leyendo actualmente. Respecto a los lectores frecuentes, entre el 2008 y el 2010 la cifra aumentó un 17%. Convengamos en que el aumento no es considerable, pero es interesante observar que en dos de las preguntas que hacen alusión a frecuencia de lectura, los antecedentes indican un alza.

Tema aparte son las bibliotecas, pues evidentemente la demanda ha disminuído. Y eso no pasa sólo en Chile. Un caso emblemático es la Biblioteca Pública de Nueva York, la cual se ha visto tan afectada en las visitas presenciales a su red de bibliotecas que hace poco recurrió a la tecnología y a su red de metro para invitar a los residentes de la gran manzana a acudir a la biblioteca. No sabemos si resultó, pero estoy segura que el hecho que haya menos visitas a las bibliotecas (públicas, universitarias, especializadas, etc. ) es un  hecho en muchos lugares del mundo. Y  también es un interesante tema, que da pie para otro post.

La segunda fuente a la que recurrí fue el artículo “Universitarios y lectura: análisis cuali-cuantitativo del uso, accesibilidad  y valoración de los libros” publicado en la revista Calidad de la Educación, por quien suscribe, en el cual presento resultados de un estudio realizado en universidades de la Región Metropolitana de Chile. Tal como reza el abstract “el comportamiento lector de los jóvenes universitarios en sus últimos años de estudio y la posibilidad de proyectar su eventual disposición como futuros consumidores de libros ha sido el detonante para realizar una investigación (…)  tras la cual se obtuvieron antecedentes que permiten caracterizar el comportamiento lector de los jóvenes, su nivel de valoración por los libros y los canales de acceso a través de los cuales acceden a ellos. El análisis cuantitativo obedece a la relación entre institución de origen de los estudiantes (financiada por el Estado o privada) y el tipo área de estudio de los sujetos, siendo ésta clasificada como estudiantes de Artes, Ciencias Sociales, Ciencias Básicas y Ciencias Aplicadas.”

Las principales conclusiones dan cuenta de:

  • Alto índice de estudiantes que señalan no leer nunca, casi nunca u ocasionalmente (33%).  Se estima que quienes no tienen hábitos de lectura consideran esta actividad como un deber, relacionándola con una meta cortoplacista, cual es obtener un óptimo rendimiento en la  asignatura de turno. Siendo así, es altamente probable que un joven sin este hábito dedique su tiempo libre a hacer otras actividades, lo cual reforzaría su comportamiento no-lector.
  • Frente a otras alternativas de entretenimiento, los libros constituyen una segunda opción
  • Como causa de los bajos índices de hábito lector, los universitarios señalan el precio de los libros (25,3%), el bajo interés por la lectura (20,3%) y la preferencia por otras alternativas de entretención (21,5%).
  • La lectura es altamente valorada por los jóvenes: el 91% se refiere a ella como una actividad positiva, en tanto cumple con fines recreativos, estéticos y utilitarios.
  • Entre los estudiantes universitarios, la lectura se relaciona estrechamente con la función referencial/utilitaria, más que con las funciones estética y de recreación
  • El principal canal para obtener libros es conseguirlos en las bibliotecas académicas, seguido por el préstamo de terceros. Las bibliotecas públicas tienen un bajo grado de aceptación entre los jóvenes universitarios. Ante la pregunta que apunta a determinar los canales de acceso a los libros, éstas obtuvieron un 5%, y, al indagar por fuentes de información, un 1%.

Si le interesa ahondar en las conclusiones y leer el artículo completo, está disponible para su descarga

¿Será posible desarrollar actividades de fomento lector entre los universitarios?

quintero-Foto-para-fotoleyenda-2Teóricamente, los universitarios manifiestan una fuerte inquietud intelectual, lo cual se evidencia en que están estudiando una carrera y en que están inmersos en un entorno que los motiva a potenciarse y crecer. Por otro lado, los modelos académicos están desarrollados para que los estudiantes sean protagonistas de su proceso de aprendizaje, sean autónomos y tengan la capacidad para autoevaluar su desempeño. Convengamos en que este es el estudiante ideal y no todos los jóvenes universitarios denotan esas características. Pero en teoría eso es lo que los programas curriculares académicos deberían ir desarrollando a medida que un joven avanza en sus estudios.  Por lo anterior, es razonable pensar que todo el aparataje académico debería considerar el desarrollo de competencias de lectura. Y en ese sentido los bibliotecarios académicos debiésemos tener voz y voto. Hace do años realicé una investigación en tres universidades de mi país, trabajando en el ámbito académico con estudiantes de primer año de universidad. El proyecto consideraba, además, el rol de la biblioteca en cuanto a fomento lector. Una de las conclusiones de este estudio fue constatar que las bibliotecas académicas y los bibliotecarios no están preparados para abordar este tema, por razones tales como: falta de tiempo (la carga laboral es siempre fuerte en las bibliotecas), desconocimiento del tema, escasa relación entre la labor de la biblioteca y la labor académica en el aula, poca valoración a las conductas de lectura, entre otros aspectos. Motivada por estos resultados -y asombrada también- decidí abordar un nuevo análisis el cual está en proceso actualmente Los bibliotecarios y su relación con los estudiantes universitarios.

Hasta ahora muy pocos colegas de bibliotecas universitarias chilenas han respondido la encuesta, por lo que no se pueden emitir conclusiones, pero espero motivarlos con este artículo para que colaboren y den su opinión. Tengan por seguro que habrá una segunda parte de este post cuando eso pase.

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Bibliotecóloga y Magíster en Administración y Dirección de Empresas. Ha investigado sobre conductas lectoras de adolescentes y estudiantes de educación superior, desarrollando estudios para entidades públicas y privadas. Actualmente dirige una consultora y asesora en prácticas de promoción de la lectura. Desde el año 2010 está a cargo de Leamos Más, movimiento en pro del fomento lector.

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