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Las TIC en la salud pública y en la investigación

La evolución de las tecnologías de información y comunicación (TIC) está estrechamente vinculada con el internet y la evolución de las redes de datos. Hoy en día la conexión de datos está disponible en todas partes y las comunicaciones de voz tradicionales son ahora una pequeña parte de la amplia gama de servicios que se pueden utilizar para la comunicación (video, uso compartido del escritorio, chat, mensajería instantánea, redes sociales). Todos estos servicios son ahora fáciles de usar y de acceder desde cualquier dispositivo portátil, como PC’s, teléfonos celulares inteligentes y tabletas, mismos que podemos usarlos para casi cualquier actividad diaria. Esa aplicación práctica de las TIC y de los dispositivos para las telecomunicaciones, permean a todos los servicios que utilizamos a menudo, entre ellos los del sector salud.

Ha sido tanto el impacto de las tecnologías de las TIC en la salud que actualmente se piensa ya en una e-salud, en una telemedicina o en una cibersalud, que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, es entendida como el uso de las tecnologías de información y comunicación para fomentar la salud, ya sea que los productos, los sistemas y los servicios sanitarios digitalizados se ofrezcan en un lugar físico, como los hospitales, o a distancia en los hogares y el trabajo (2004). Así pues, tenemos que la característica de estos servicios es que se sustentan en las TIC, ya que el acceso a la información de salud en los hogares es vía internet, y se distinguen porque se considera como un servicio de 24 horas y 7 días a la semana. Algo que aún no se ha logrado del todo con los servicios convencionales de salud pública. Esta medida no solo alienta el bienestar personal y la prevención de enfermedades, también conduce a mejores decisiones informadas sobre la atención de salud de cada individuo y sus familias.

C. Everett Koop (1995, p. 760) declaró que la tecnología de vanguardia, especialmente en la transferencia de la comunicación y la información, permitiría aún mayores avances en la salud pública. También mencionó que la reforma de salud real vendría sólo de la reducción de la demanda, en la medida en que los individuos aprendieran a hacerse cargo de su salud. En este sentido, las tecnologías de la información y la comunicación, pueden hacer maravillas encaminadas en lograr una mejor salud.

Sin embargo, es importante considerar que no por lograr un acceso a la e-salud, signifique ya una garantía automática de mejora para el individuo. De hecho, se corren importantes riesgos para la salud debido al uso indiscriminado y el abuso de la información disponible en internet como herramienta para sanar nuestros malestares sin consultar a un médico profesionista o sin la necesidad de recurrir a una consulta con el especialista.

No obstante, ha sido muy conveniente el uso que han hecho los profesionales de la salud y el público en general con la e-salud. Hay evidencia de que la cibersalud y los servicios informatizados médicos, ya han penetrado en diferentes niveles en el sector salud y se han vuelto casi omnipresentes pues se han utilizado principalmente para fines de seguimiento y de comunicación, en todo caso, para facilitar la atención a distancia a las personas en sus hogares, y todos ellos, han reportado un éxito en términos de adopción y uso de las nuevas tecnologías (Heart & Kalderon, 2013, p. e211).

Desde hace varios años, el uso dominante de las TIC en el sector salud se ha transformado en la transmisión de información de salud de alta calidad y materiales educativos para los consumidores, con el fin de darles la posibilidad de tomar decisiones informadas y hacer frente de manera más activa con su salud. Esto en el campo bibliotecológico ha sido muy atractivo y aprovechable. Por ejemplo, existe toda una gama de sitios web y bases de datos bibliográficas de calidad que ayudan en la consulta de información sanitaria, la cual puede ir desde la muy especializada para la investigación hasta la de corte divulgativo dirigido a un público más general. También algunos de estos recursos de información digital se especializan en temáticas o especialidades, por ejemplo, algunos se centran en enfermedades específicas, mientras que otros son portales generales como MedlinePlus.

Esta situación requiere de la aplicación de la información relacionada con la salud y tecnologías de la información y la comunicación para ayudar en la prestación de asistencia sanitaria más rentable para todas las personas. Para que una medida pueda prosperar, las personas deben estar preparadas para adoptar estas tecnologías implementadas en un sector del gobierno clave para fomentar el desarrollo personal y social de los ciudadanos.

Ante todas las bondades y desventajas que puede provocar la e-salud, es de suma importancia considerar, y en su caso replantear, el desarrollo de políticas para su implementación, ampliación o mejoramiento de los servicios de salud teledirigidos o cibersalud que se pretendan desarrollar en los países. Un ejemplo del grado de trascendencia de las políticas en la cibersalud, radica en evitar a toda costa la disparidad y falta de adecuación regional de los proyectos que se pretendan utilizar las tecnologías de información y comunicación en salud.

Es necesario considerar el impacto económico, social y tecnológico de los servicios de salud automatizados (Vélez B., 2005). La misma Organización Mundial de la Salud (2004) hace hincapié en la necesidad de investigar y analizar los efectos sociales y económicos sobre la salud de la población con relación a las políticas ligadas a las tecnologías de información y comunicación. Desde una perspectiva internacional es indispensable trabaja en lineamientos que permitan la incorporación por igual de las poblaciones más vulnerables en la cibersociedad, pues si no se tiene cuidado, se corre el riesgo de incrementar aún más las desigualdades no solo en materia de tecnologías, sino también en el ámbito social y económico.

Referencias

Heart, T. & Kalderon, E. (2013). Older adults: are they ready to adopt health-related ICT? International Journal of Medical Informatics. 82(11), e209-e231.

Koop, C. E. (1995). A personal role in health care reform. American Journal of Public Health, 85(6) 759-760.

Organización Mundial de la Salud (2004). Cibersalud: informe de la Secretaría. OMS, [7] p.

Vélez B., J. A. (2005). Acerca de las tecnología de información y comunicación en el escenario de salud de LAC. Montevideo, Uruguay.

 

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Samuel Castro Ponce

Documentalista at Universidad Autónoma Metropolitana (México)
Bibliotecario por la UNAM. He trabajado para el sector público y privado, principalmente en instituciones universitarias. Mis intereses son diversos, pero me oriento más a la búsqueda y recuperación de información, el desarrollo de colecciones y por el impulso de una bibliotecología social.
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