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La diversidad social y la biblioteca

La información se transforma en un problema político cuando es iluminada por una idea: sobre la justicia, la libertad, la igualdad, la seguridad, el deber, la lealtad, la virtud pública, la sociedad buena.

Theodore Roszak

La diversidad social y la no discriminación son derechos de todos los seres humanos, y como tal, deben considerarse como características intrínsecas en las personas. El entorno donde vive el hombre es complejo y plural, y por tanto, también debe esperarse que las personas que habitan en él sean socialmente diversas. Por ello, uno de los logros más importantes que debe cumplir toda sociedad, es la igualdad de oportunidades para todos sus habitantes. Es decir, los individuos que forma parte de ella, deben ser a la vez, miembros activos que no sufran de exclusión, marginación, desigualdad, pobreza o miseria (López, 2002, p. 14).

Por lo anterior, no debemos olvidar que el progreso real de toda sociedad sólo puede obtenerse si las condiciones de vida de la población mejoran, si existe un avance efectivo en materia de desarrollo humano (Suaiden, 2002, p. 334), si se reconoce la diversidad social y se instrumentan acciones para revertir la marginación y las desigualdades hacia los individuos que la sufren. También, si se logra posicionar a las instituciones no lucrativas, como las bibliotecas, dentro de aquellos instrumentos para alcanzar la igualdad de oportunidades en cualquier sociedad, estaremos contribuyendo en gran medida a revertir muchas injusticias.

Reconociendo la diversidad social

La única manera de lograr este estado de prosperidad es reconociendo la diversidad social de la que está compuesta toda sociedad. La lucha real contra los niveles de desigualdad se dará si se reconoce ante todo la diversidad de la sociedad, pues históricamente se ha comprobado que separar a las personas consideradas como diferentes del entorno general en que viven y de los servicios ordinarios que disfrutan las demás personas, sólo acrecienta aún más la privación de sus derechos, la discriminación y la desigualdad de oportunidades (Griffo, 1999, pp. 73–74).

diversidad social

Fuente: Pixabay (2014)

Ante este panorama, debemos tener presente la diversidad de la sociedad, en la cual habitan personas en infinidad de situaciones sociales, culturales, económicas y físicas. Es imprescindible contemplar a todos aquellos individuos que, por diversas cuestiones, sufren de algún tipo de discriminación, y quienes demandan equidad e igualdad de los servicios que el resto de la población ostenta. Es lamentable que para muchos políticos, esto solo se trate de retórica, el decir que todos los seres humanos nacen libres en igualdad de derechos. La igualdad de las personas debe ser un elemento itinerante en las agendas políticas, que sólo han demostrado el exiguo reconocimiento por la diversidad social.

Por tanto, para toda sociedad que pretenda erradicar la exclusión y la desigualdad, debe ante todo defender la diversidad social, pues ésta es un elemento clave para lograr la integración social de los sectores más desfavorecidos (Lorenzo García, 2004, p. 284). Una sociedad civilizada debe combatir las desigualdades sociales, no asimilarlas. La diversidad no debe ser eliminada, pues es precisamente en las diferencias donde radica la oportunidad de la igualdad y la integración social. En este contexto, es cuando surge la necesidad inmediata de defender la diversidad social mediante la aplicación de políticas públicas, la eliminación de barreras sociales, y la provisión de servicios públicos como las bibliotecas para ayudar a reducir las desigualdades sociales que causan discriminación.

Las bibliotecas en defensa de la diversidad social

Para las bibliotecas, independientemente del tipo que sean, debe ser un imperativo categórico la defensa de la diversidad social. Conviene representar un compromiso social ante la misma sociedad que la creo y a la cual sirve, pues sólo así se salvaguardarán los derechos de las minorías. Las personas tienen diversas necesidades, algunas muy específicas, que se espera satisfagan las instituciones, como son la alimentación, la salud, la seguridad, una vivienda digna y también el acceso a la información. Las bibliotecas, como agencias sociales para satisfacer las necesidades de información de una comunidad, deben esforzarse en poner a disposición, sin ninguna discriminación, materiales y servicios para todas las personas.

diversidad social

Fuente: Pixabay

Por esta razón, son de vital importancia los servicios bibliotecarios y de información para todas las personas. La biblioteca debe ser un lugar en donde se propicie la integración social de todos los grupos. Es necesario que tanto los servicios como sus materiales sean el reflejo fiel de la población de usuarios reales y potenciales que puedan hacer uso de ellos. Las instituciones bibliotecarias deben funcionar como un vínculo entre la sociedad y todos los individuos que al conforman. De ahí la necesidad de reconocer la diversidad social de la cual está compuesta nuestra sociedad, y de que la biblioteca sea muestra innegable de esa heterogeneidad.

La idea de ofrecer servicios bibliotecarios y de información para todas las personas, se debe fundamentar en los principios de no discriminación y la igualdad de oportunidades. Pero tal precepto debe partir de una idea central, en la cual, la diversidad social es reconocida y diferenciada como tal, y no subvalorada como un elemento subyacente en las políticas públicas asistenciales, o en los servicios que dicen ser incluyentes.

Referencias

Griffo, G. (1999). La riqueza de la diversidad. En M. Á. Verdugo Alonso & F. de B. Jordán de Urríes Vega (Eds.), Hacia una nueva concepción de la discapacidad: actas de las III Jornadas Científicas de Investigación sobre Personas con Discapacidad (pp. 69–76). Salamanca, España: Amaru.

Vila López, L. (2002). Política social e inclusión social. Revista del Ministerio de Trabajo e Inmigración, (35), 13–34.

Lorenzo García, R. de. (2004). El futuro de las discapacidades en el mundo: el empleo como factor determinante para la inclusión. Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales: Subdirección General de Publicaciones.

Roszak, T., & Beltran, J. (2005). El culto a la información: un tratado sobre alta tecnología, inteligencia artificial y el verdadero arte de pensar. Barcelona: Gedisa.

Suaiden, E. J. (2002). El impacto social de las bibliotecas públicas. Anales de Documentación, 5(0), 333–344.

 

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Samuel Castro Ponce

Documentalista at Universidad Autónoma Metropolitana (México)
Bibliotecario por la UNAM. He trabajado para el sector público y privado, principalmente en instituciones universitarias. Mis intereses son diversos, pero me oriento más a la búsqueda y recuperación de información, el desarrollo de colecciones y por el impulso de una bibliotecología social.

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