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Inmersión al Entorno Tecnológico en Educación

Uno de los ámbitos en donde en los últimos años la tecnología se ha desarrollado de manera contundente, es la educación. Los dispositivos, herramientas y plataformas tecnológicas han logrado impactar la manera de enseñar y de aprender desde los niveles básicos de educación hasta los más altos como la educación superior y los estudios de posgrado.

head-knowledgeEl siglo XX, se caracterizó por una revolución tecnológica, que en cuestión de computación, alcanza un punto definitivo en la década de los ochentas. Con la aparición de las computadoras personales, se abrió la posibilidad de acceder a una cantidad incalculable de información y permitió el acercamiento de las personas superando las barreras naturales de tiempo y espacio. El Programa de Desarrollo Informático del Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000  hacía una comparación de el momento que se estaba viviendo:

Por la magnitud de sus efectos, esta revolución tecnológica es comparable a dos importantes acontecimientos históricos: la difusión del conocimiento que trajo consigo la introducción de la imprenta de tipos móviles, y la ampliación de las capacidades motrices del hombre como consecuencia de la Revolución Industrial. (Poder Ejecutivo Federal, 1995)

Podemos constatar el impacto de la tecnología en la educación, Cada vez encontramos más instituciones educativas que realizan grandes inversiones en tecnología. Desde mi punto de vista como docente, me parece que la labor de formación de un profesor es valiosa en sí misma y podría prescindir del uso de tecnología digital. Sin embargo, estoy convencida de que esta labor puede fortalecerse cuando se apoya en las herramientas tecnológicas actuales.

A los docentes de este tiempo, nos ha tocado vivir en una época conocida como la era digital. Como señalaba Astorgano (2011) tenemos el dilema de que somos profesores del siglo XX, educando a estudiantes del siglo XXI, ¡En esquemas del siglo XIX!.  Duderstadt (2010) considera que la era digital, impulsada por la evolución de las TIC, ha cambiado el carácter de la intercción humana con el mundo digital y con otros seres humanos. Interactuamos a través de correo electrónico, videoconferencias, interfaces gráficas, la realidad virtual, etc. Nuestro mundo como usuarios, es cada vez más sofisticado y es cuestión de tiempo para que las TIC permitan la interacción humana con el grado de fidelidad que se desea: multimedia, 3D, telepresencia. Esto permitirá que la mayoría de las actividades humanas, incluyendo la educación sea comparable a la interacción cara a cara.

Numerosos estudios y experiencias de instituciones de prestigio muestran que el avance tecnológico ofrece propuestas educativas interesantes. Sin embargo, a pesar de que la tecnología en algunas instituciones educativas está disponible, la realidad es que no se utiliza aprovechando todo su potencial.

El concepto de “brecha digital” utilizado para describir la separación entre las personas que tienen acceso a la tecnología y quienes no, en sus inicios era un tema de conectividad, pero ahora existe una brecha de uso y de calidad de uso y no tanto de disponibilidad. Este hecho podría tener muchas causas, pero a través de la experiencia en la formación tecnológica a distintos grupos de docentes, he podido observar que es más una cuestión de desinformación, de temor a lo desconocido, o de falta de motivación.

Entonces, podríamos plantear una pregunta, ¿Cómo lograr que los profesores decidan utilizar la tecnología disponible para enriquecer su labor docente?

Es importante proponer un modelo de aplicación práctica para impulsar a los profesores a conocer primeramente la tecnología disponible; posteriormente a capacitarse con lineamientos específicos en el uso de la misma y finalmente, y lo más importante, a decidir con todos los elementos necesarios, cómo la pueden incluir en su valiosa actividad docente.  

Hablar de tecnología puede ser un tema muy amplio y a veces un poco ambiguo, por lo que cabe aclarar que se persigue una visión mucho más amplia que la simple incursión de la tecnología en el ámbito educativo; de hecho los riesgos de esta limitada percepción pueden generar más problemas que beneficios a la sociedad.  

El inmenso mar de la tecnología

Todo lo anteriormente mencionado confluye en la presentación de una perspectiva que he llamado “Inmersión al entorno tecnológico e informacional Dive In” que pretende hacer reflexionar a los docentes con respecto a su práctica educativa y ofrecer un camino que les ayude para integrarse en la era digital en donde desarrollan su labor. Hago una observación sobre el nombre de este proyecto, específicamente en cuanto a los términos inmersión y dive in.

Según el diccionario de la Real Academia Española, esta palabra tiene varias acepciones:

Inmersión. (Del lat. immersĭo, -ōnis).1. f. Acción de introducir algo en un fluido.2. f. Acción de introducir o introducirse plenamente alguien en un ambiente determinado.3. f. Acción y efecto de introducir o introducirse en un ámbito real o imaginario, en particular en el conocimiento de una lengua determinada.

Es la segunda definición la que me parece que mejor explica el sentido de esta propuesta y para explicarla utilizaré una analogía.

Dive in. Término utilizado para bucear. Como modismo del idioma Inglés, significa empezar o emprender algo con entusiasmo y sin titubear.

Tal como lo establecen Oliva, Aragón y Bonat (1999) las analogías han sido ampliamente usadas en muchos ámbitos de la enseñanza. Son una herramienta para construir el propio conocimiento  ya que ayudan a aclarar conceptos e introducir nuevas ideas comparando dos dominios de conocimiento que mantienen una cierta relación de semejanza.

Y al hablar de inmersión, se viene a la mente una realidad con una grandeza especial: el mar; el cual tomo como objeto para establecer una analogía con lo que significa vivir, convivir y sobrevivir en la era digital.

Cuando una persona se enfrenta al mar, experimenta distintas emociones que definen la postura que tendrá con respecto a esta realidad. Alguien puede decir: “Yo no me meto al mar”. Las razones pueden ser numerosas y muy variadas. Por ejemplo, el temor o la incertidumbre de lo que puedas encontrar, experiencias desagradables previas (propias o de otras personas) o simplemente falta de interés.

Otros podrán decir: “Solamente me meteré en la orilla”. La orilla del mar se caracteriza por la incomodidad. Es probable ser revolcado por una ola, ser lastimado por rocas y algas que se enredan en los pies, hay niños gritando y llorando y en ocasiones el agua en esta zona no está muy limpia. Sin embargo, es el lugar que proporciona cierta seguridad y que nos da la posibilidad de decir: “Estuve en el mar”.

Son realmente pocos los que pertenecen a la siguiente categoría: Aquellos que disfrutan la profundidad del mar y descubren sus tesoros. Aquellos que a través de cierta preparación rompen paradigmas, dominan temores y se lanzan a la aventura. La figura por excelencia para representar a estas personas es la de un buzo.

Analicemos la experiencia de un buzo: Es experto para sumergirse en la inmensidad del mar pero, ¿Es que siempre fue así?, ¿Es que esa posibilidad depende de una habilidad natural? De ninguna manera; primeramente, un buzo es enseñado a usar sus instrumentos. Si no es así, el mismo oxígeno que le permitirá respirar en la profundidad, es aquel que lo ahogará si no lo sabe utilizar. Y es enseñado en un ambiente controlado, normalmente una pequeña alberca en donde es acompañado de cerca y de manera constante por su instructor.

todasDespués, ya que domina sus instrumentos es llevado a una fosa de buceo. Un ambiente también controlado pero que simula la realidad. Es aquí en donde el buzo decide hasta qué nivel de profundidad quiere experimentar. En esta etapa, es aún acompañado de cerca por su instructor. Y finalmente el buzo, preparado y entrenado, puede disfrutar de las maravillas que se encuentran en la profundidad del mar. Algunos de ellos deciden internarse más profundo que otros, pero en todos los casos están viviendo una inmersión.

Así es, la tecnología es como el mar. Una realidad inmensa e imponente que nos rodea y que no podemos negar. Los que deciden no entrar al mar, son personas que no utilizan la tecnología que tienen a su alcance. No les interesa o no están dispuestas a romper sus propios paradigmas, tienen pre-concepciones. Pueden tener dispositivos avanzados y acceso total a recursos digitales, sin embargo, deciden no utilizarlos.

Los que están en la orilla, son aquellos que conocen algunos conceptos tecnológicos. Poseen algunos dispositivos como computadoras, tabletas o teléfonos inteligentes. Utilizan de alguna manera recursos como Internet y redes sociales, pero en ocasiones son usuarios pasivos, no activos. Y definitivamente no aprovechan todo el potencial de lo que tienen a su alcance.

buzoOKUn cuestionamiento: ¿Es que todos tenemos que introducirnos en la profundidad de este mar de innovación? No es así; no todos tenemos que ser grandes expertos en tecnología; no todos tenemos que llegar a las máximas profundidades. Pero tampoco podemos tener la postura de perdernos de conocer y disfrutar lo que tenemos disponible. El proceso obligado es conocer, analizar, evaluar las posibilidades y entonces, tomar decisiones; todos estos fundamentos del pensamiento crítico. El instructor o maestro tiene todavía un papel fundamental de facilitador y orientador del aprendizaje. El objetivo final es que el quehacer cotidiano ya sea en el ámbito personal o profesional, se convierta en una experiencia más sencilla, más rápida y más organizada.

Llega un momento, en que el “aprendiz” está preparado para incursionar por su cuenta en este “mar tecnológico” en donde se encuentran recursos valiosos para enriquecer su labor.  Los prejuicios, temores y la falta de motivación han quedado atrás. El acompañamiento ha logrado su propósito, este instructor ha puesto un andamiaje que ahora podrá retirar. Pero hay algo fundamental: Si el buzo no se avienta, aunque esté preparado, no tendrá la experiencia. Se requiere una decisión personal.

De esta perspectiva parte un modelo de aplicación que será objeto de otro artículo, cuyas fases son: diagnóstico, apertura, acompañamiento y aplicación. Si en la fase de diagnóstico se determinan las barreras que tienen los profesores para incursionar en la tecnología, se motiva en la fase de apertura y se asesora en la fase de acompañamiento, se puede lograr la aplicación a través de la convicción personal en cuanto a la adopción de la tecnología.

El reto es no solamente “dejarse llevar” por la innovación, sino analizar, planear y proyectar el uso de la tecnología de tal manera que sigan siendo las instituciones, y sus profesores, en su más amplio sentido educativo, quienes decidan y marquen el rumbo de los procesos de enseñanza que se dan al interior de sus aulas y que den como resultado la transmisión de conocimiento significativo y trascendente que satisfaga las demandas de nuestra sociedad La tecnología, puede considerarse por sí misma, fría, mecánica, algo instrumental. Sin embargo, siendo la educación, actividad propia únicamente del ser humano, es gratificante saber que se puede sensibilizar la enseñanza de la misma y tener como objetivo no formar cerebros, no instruir técnicos, sino educar seres humanos.

*Este post surge como parte del trabajo propio de investigación en la Maestría en Pedagogía cursada por la autora en la Universidad Panamericana.

*Todas las imágenes utilizadas en este artículo son propiedad de sus dueños y fueron tomadas de Google Images

 

Fuentes consultadas

Astorgano, Á. (17 de 10 de 2011). Tenemos escuelas del siglo XIX, con profesores del siglo XX y con muchachos del siglo XXI. (M. G. Jimenez, Entrevistador)

Diccionario de la Real Academia Española recuperado de https://goo.gl/03JNON

Duderstadt, J. J. (2010). Una Universidad para el Siglo XXI. Buenos Aires: Universidad de Palermo.

Oliva, J., Aragón, M., & Bonat, M. (1999). Las analogías como recurso didáctico en la enseñanza de las ciencias. Alambique. Didáctica de las Ciencias Experimentales, 21. Recuperado de https://goo.gl/K32xVB

Poder Ejecutivo Federal. (1995). Recuperado el 2010, de http://zedillo.presidencia.gob.mx/pages/pnd.pdf

Sergio Sánchez Cerezo. (2001). Diccionario de las Ciencias de la Educación. México: Santillana.

dive in. (n.d.) The American Heritage Dictionary of Phrasal Verbs. (2005). Recuperado de https://goo.gl/MGsWJ4

Referencias imágenes

Knowledge: https://goo.gl/ZViGTA

Delfines: https://goo.gl/jENULd

Fosa Buzos: https://goo.gl/DdhqFW

 

Sobre la autora: Alejandra Calderón Swain

foto semblanzaTengo tres pilares para mi actividad profesional: la educación, la tecnología y la innovación. Sobre la base sólida que proporcionan los valores, promuevo que las personas y las instituciones conozcan las bondades de utilizar la tecnología y que tengan prácticas innovadoras para que adopten lo que pueda impactar positivamente sus actividades profesionales y personales. En todo lo que hago, busco tener una influencia positiva que ayude a transformar la sociedad en la que me ha tocado vivir. Dos pasiones: aprender y enseñar.

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