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Importancia del Archivo Fotográfico: 6 de diciembre Fundación de Quito, Leyendas y Tradiciones.

Fundación de San Francisco de Quito.- La Carita de Dios no fue fundada una, ni dos, sino tres veces. Quito, desde su fundación, no es una ciudad común. Sucedió que el mismísimo Pizarro envió a Don Diego de Almagro a tomar cuentas de lo hecho por Benalcázar en lo que ahora conocemos como Ecuador, y a pesar de haber existido pequeñas disputas entre ambos, la llegada del adelantado Don Pedro de Alvarado para disputar la conquista, terminó por unirlos. panecillo-1903-hans-meyer-1

La primera fundación: Así, ante la llegada de Alvarado, el 15 de agosto de 1534, Diego de Almagro fundó la ciudad de “Santiago de Quito”, en lo que ahora conocemos como Riobamba, para de esta manera tener documentos que prueben el dominio sobre el territorio a Alvarado. En el acta fundacional de esta fecha, Almagro desconoce la labor de Benalcázar y nombra alcaldes y regidores de su confianza. Dos días después, el 17 de agosto de 1534, se nombraron procurador y mayordomo de la ciudad, y finalmente el día 20 del mismo mes, 6 castellanos se inscribieron como los primeros vecinos de la, en ese entonces, Santiago de Quito.

La segunda fundación: Posteriormente, Almagro ya con Alvarado, previo a rendir cuentas al propio Pizarro, fundó el 28 de agosto de 1534 en la ciudad de Santiago (Riobamba), la Villa de San Francisco de Quito, estableciendo la orden de mover la ciudad al sitio conocido por los indios como Quito. Se nombraron alcaldes y regidores y los vecinos de Santiago de Quito junto con Alvarado y Almagro tomaron rumbo al sur a dar encuentro a Pizarro. Mientras tanto, Benalcázar tomaría rumbo al norte para finalizar la fundación de la nueva Villa de San Francisco de Quito.

La tercera y última “fundación”: El camino de Benalcázar al norte no fue fácil pues a su paso se encontró con los ejércitos de Rumiñahui que especialmente en Píllaro y Sigchos pusieron gran resistencia al avance español, motivo por el cual, a Benalcázar le tomó tres meses llegar a la ahora capital de los ecuatorianos. Sin embargo, otro grupo de españoles avanzó y llegó a Quito el 4 de octubre de 1534, coincidencialmente el día de San Francisco de Asís, de lo que deja apuntes el cura Juan de Castellanos. El 5 de diciembre de 1534 Benalcázar llegó a Turubamba, y tras pasar la noche, el 6 de diciembre de 1534 finalmente cumplió la orden encomendada por Almagro y dió asentamiento a la más noble de las ciudades San Francisco de Quito.

El 6 de diciembre de cada año, para los Quiteños es una fecha importante y gloriosa al recordar la fundación de nuestra querida ciudad San Francisco de Quito lo cual conlleva a recordar las leyendas y tradiciones de nuestra ciudad; ayudándonos de los archivos sonoros, fotográficos y fílmicos para que estas leyendas y tradiciones no se pierdan con el pasar de los años; que las generaciones actuales y futuras conozcan y cuenten nuestras leyendas y tradiciones para que se fortalezcan y no se pierdan sino siempre sean parte de la historia de nuestra querida ciudad.

Leyendas y tradiciones Quiteñas.- Nuestra ciudad capital es rica en acontecimientos históricos, leyendas tradiciones, historietas y hechos populares, surgidos de la entraña social en diferentes épocas. Estas variaciones dan la oportunidad de recuperarlas narraciones de los antepasados y revivir subjetiva y objetivamthequest-iglesia-de-san-diego-quito-1024x768ente diversos aspectos y la amable forzosidad con que los temas se anuncian unos a otros con obsesionante inquietud espiritual para conseguir la lectura, estimular la capacidad, ampliar el horizonte ideal y provocar la curiosidad intelectual. Los hechos dan una dirección determinada, el esfuerzo se empeña hacia la contienda desconocida, la historia sirve de guía y la ilación de la realidad con la expresión idiomática, ofrecen impulsos dinámicos a través del tiempo y el espacio. Aspectos reales acompañan a las leyendas y tradiciones, las cuales interpretan el secreto de la naturaleza, el mundo interior y exterior desde donde surge el pliegue de lo ideal de acuerdo con las disposiciones colectivas y los vínculos espirituales de las agrupaciones humanas; por esto, los exámenes históricos advierten que las condiciones intrínsecas se exteriorizan en cada etapa cultural. Los mitos y las creencias tienen su encantamiento y consenso de las colectividades poseedoras del secreto de la naturaleza y el enigma de la conciencia. La leyenda narra y relaciona sucesos maravillosos más que verdaderos. Las tradiciones transmiten noticias y costumbres que pasan de generación en generación entre los pueblos y están acompañadas de fragmentos de la realidad y las experiencias. Mitos, leyendas, tradiciones y creencias entregan materiales para el conocimiento histórico. La historia orienta, desentraña y comprueba los hechos de la ciudad de Quito, dueña de diversos acontecimientos culturales y artísticos, unidos a una cosmovisión amplia. La historia aclara y justifica el surgimiento de obras conservadas entre las más grandes ciudades latinoamericanas. Tradiciones y leyendas disciernen los criterios y las disposiciones psicológicas producidas en el tiempo, el lugar, las variaciones, las energías naturales, los estados de ánimo, los matices de la vida íntima, el medio ambiente, la conjunción del hecho material y el motivo ideal que permite coordinar las experiencias que definen actitudes y la manera de apreciarlas. La obra es corta y de lenguaje sugerente, cuyos escenarios invitan a la reconstrucción y animación de los hechos pasados y evocativos. La propia energía de voluntad y mente es conducta propulsora y expansiva de la vida misma y también la fuente de los sucesos y entretenimiento de nuestras circunstancias. Tradiciones y leyendas quiteñas guardan su esencia y el entresijo de materia, vida y espíritu. Nexos y creencias, vínculos y símbolos de las capas sociales, mantienen en sus contornos plásticos, la realidad inseparable y subjetiva que late de manera espontánea y natural en su trasmundo y nunca se pierde el contacto. Obra de historia, costumbres, fantasmas, aparecidos, casas solitarias, episodios abrazados de cortes abstractos, alusiones de sabor indígena y español, hechos pasados de patriotismo, líneas populares, testimonios célebres de precursores y héroes, casos anecdóticos y tradicionales del pretérito, se hallan acoplados al presente porque persisten en la imaginación. La historia de Quito, Patrimonio de la Humanidad, se manifiesta en el objetivo, en sus valores espirituales; es decir, en el modo de desarrollar la cultura, enriquecer y cuidar las aportaciones y potencialidades, relacionando los principios anímicos, las facultades de interacción social y de participación para dimensionar la sabiduría, el arte, el civismo, las leyendas y tradiciones de quitus, incas y españoles, sus callejuelas, quebradas, iglesias centenarias y el prestigio de los grandes hombres y mujeres. Cultura e historia consolidan el desarrollo y el perfeccionamiento gradual, junto al pasado y sus manifestaciones, adecuándolas al presente para reconocer las sorprendentes creaciones destacadas. Este peregrinaje de leyendas y tradiciones quiteñas contribuyen a una mejor integración que confiere unidad básica a toda estructura de los sentimientos y de la inteligencia de los pueblos.

Estas son las conocidas leyendas que caracterizan a la ciudad de Quito.

CANTUÑA Y EL ATRIO DE SAN FRANCISCO…Famosa es la leyenda que cuenta cómo el convento de San Francisco de Quito fue construido por Cantuña mediante pacto con el diablo. Ésta relata cómo Cantuña contratista, atrasado en la entrega de las obras, transó con el maligno para que, a cambio de su alma, le ayudara a trabajar durante la noche. Numerosos diablillos trabajaron mientras duró la oscuridad para terminar la iglesia. Al amanecer los dos firmantes del contrato sellado con sangre: Cantuña por un lado, y el diablo por el otro, se reunieron para hacerlo efectivo.img0160a

El indígena, temeroso y resignado, iba a cumplir su parte cuando se dio cuenta de que en un costado de la iglesia faltaba colocar una piedra; cuál hábil abogado arguyó, lleno de esperanza, que la obra estaba incompleta, que ya amanecía y con ello el plazo caducaba, y que, por lo tanto, el contrato quedaba insubsistente .

Ahora bien, la historia, a pesar de haber contribuido al mito, es algo diferente. Cantuña era solamente un guagua de noble linaje, cuando Rumiñahui quemó la ciudad. Olvidado por sus mayores en la historia colectiva ante el inminente arribo de las huestes españolas, Cantuña quedó atrapado en las llamas que consumían al Quito incaico.

La suerte quiso que, pese a estar horriblemente quemado y grotescamente deformado, el muchacho sobreviva. De él se apiadó uno de los conquistadores llamado Hernán Suárez, que lo hizo parte de su servicio, lo cristalizó, y, según dicen, lo trató casi como a propio hijo. Pasaron los años y don Hernán, buen conquistador pero mal administrador, cayó en la desgracia. Aquejado por las deudas, no atinaba cómo resolver sus problemas cada vez más acuciantes. Estando a punto de tener que vender casa y solar. Cantuña se le acercó ofreciéndole solucionar sus problemas, poniendo una sola condición: que haga ciertas modificaciones en el subsuelo de la casa.

La suerte del hombre cambió de la noche a la mañana, sus finanzas se pusieron a tal punto que llegaron a estar más allá que en sus mejores días. Pero no hay riqueza que pueda evitar lo inevitable: con los años a cuestas, al ya viejo guerrero le sobrevino la muerte. Cantuña fue declarado su único heredero y como tal siguió gozando de gran fortuna. Eran enormes las contribuciones que el indígena realizaba a los franciscanos para la construcción de su convento e iglesia. Los religiosos y autoridades, al no comprender el origen de tan grandes y piadosas ofrendas, resolvieron interrogarlo. Tantas veces acudieron a Cantuña con sus inoportunas preguntas que éste resolvió zafarse de ellos de una vez por todas. El indígena confesó ante los estupefactos curas que había hecho un pacto con el demonio y que éste, a cambio de su alma, le procuraba todo el dinero que le pidiese.

Algunos religiosos compasivos intentaron el exorcismo contra el demonio y la persuasión con Cantuña para que devuelva lo recibido y rompa el trato. Ante las continuas negativas, los extranjeros empezaron a verlo con una mezcla de miedo y misericordia. A la muerte de Cantuña se descubrió en el subsuelo de la casa, bajo un piso falso, una fragua para fundir oro. A un costado había varios lingotes de oro y una cantidad de piezas incas listas para ser fundidas.

EL PADRE ALMEIDA…En el convento de San Diego vivía hace algunos siglos un joven sacerdote, el padre Almeida, cuya particularidad era su afición al aguardiente y la juerga. Cada noche, el padre Almeida sigilosamente iba hacia una pequeña ventana que daba a la calle, pero como ésta se hallaba muy alta, él subía hasta ella apoyándose en la escultura de un Cristo yaciente. Se dice que el Cristo, cansado del diario abuso, cada noche le preguntaba al juerguista: “hasta cuando padre Almeida”…a lo que él respondía: “hasta la vuelta, Señor”

Una vez alcanzada la calle, el joven sacerdote daba rienda suelta a su ánimo festivo y el aguardiente corría por su garganta sin control alguno…con los primeros rayos del sol volvía al convento.museo-del-padre-almeida-49-ma

Aparentemente, los planes del padre Almeida eran seguir en ese ritmo de vida eternamente, pero el destino le jugó una broma pesada que le hizo cambiar definitivamente. Una madrugada, el sacerdote volvía tambaleándose por las empedradas calles quiteñas rumbo a su morada, cuando de pronto vio que un cortejo fúnebre se aproximaba. Le pareció muy extraño este tipo de procesión a esa hora y como era curioso, decidió ver en el interior del ataúd, y al acercarse observó su cuerpo en el féretro. El susto le quitó la borrachera. Corrió como un loco al convento, del que nunca volvió a escaparse para ir de juerga.

EL GALLITO DE LA CATEDRAL…En los tiempos en que Quito era una ciudad llena de imaginarias aventuras, de rincones secretos, de obscuros zaguanes y de cuentos de vecinas y comadres, había un hombre muy recio de carácter, fuerte, aficionado a las apuestas, a las peleas de gallos, a la buena comida y sobre todo a la bebida. Era este don Ramón Ayala, para los conocidos “un buen gallo de barrio”. Entre sus aventuras diarias estaba la de llegarse a la tienda de doña Mariana en el tradicional barrio de San Juan. Dicen las malas lenguas que doña Mariana hacía las mejores mistelas de toda la ciudad. Y cuentan también los que la conocían, que ella era una “chola” muy bonita, y que con su belleza y sus mistelas se había adueñado del corazón de todos los hombres del barrio. Y cada uno trataba de impresionarla a su manera. Ya en la tienda, don Ramón Ayala conversaba por largas horas con sus amigos y repetía las copitas de mistela con mucho entusiasmo. Con unas cuantas copas en la cabeza, don Ramón se exaltaba más que de costumbre, sacaba pecho y con voz estruendosa enfrentaba a sus compinches: “¡Yo soy el más gallo de este barrio! ¡A mí ninguno me ningunea!” Y con ese canto y sin despedirse bajaba por las oscuras calles quiteñas hacia su casa, que quedaba a pocas cuadras de la Plaza de la Independencia.el-gallo-y-los-campanarios

Como bien saben los quiteños, arriba de la iglesia Mayor, reposa en armonía con el viento, desde hace muchos años, el solemne “Gallo de la Catedral”. Pero a don Ramón, en el éxtasis de su ebriedad, el gallito de la Catedral le quedaba corto. Se paraba frente a la iglesia y exclamaba con extraño coraje:- “¡Qué gallos de pelea, ni gallos de iglesia! ¡Yo soy el más gallo! ¡Ningún gallo me ningunea, ni el gallo de la Catedral!”. Y seguía así su camino, tropezando y balanceándose, hablando consigo mismo, – “¡Qué tontera de gallo!”Hay personas que pueden acabar con la paciencia de un santo, y la gente dice que los gritos de don Ramón acabaron con la santa paciencia del gallito de la Catedral. Una noche, cuando el “gallo” Ayala se acercaba al lugar de su diario griterío, sintió un golpe de aire, como si un gran pájaro volara sobre su cabeza. Por un momento pensó que solo era su imaginación, pero al no ver al gallito en su lugar habitual, le entró un poco de miedo. Pero don Ramón no era un gallo cualquiera, se puso las manos en la cintura y con aire desafiante, abrió la boca con su habitual valentía.

Pero antes de que completara su primera palabra, sintió un golpe de espuela en la pierna. Don Ramón se balanceaba y a duras penas podía mantenerse en pie, cuando un picotazo en la cabeza le dejó tendido boca arriba en el suelo de la Plaza Grande. En su lamentable posición, don Ramón levantó la mirada y vio aterrorizado al gallo de la Catedral, que lo miraba con mucho rencor. Don Ramón ya no se sintió tan gallo como antes y solo atinó a pedir perdón al gallito de la Catedral. El buen gallito, se apiadó del hombre y con una voz muy grave le preguntó:

– ¿Prometes que no volverás a tomar mistelas?- Ni agua volveré a tomar, dijo el atemorizado don Ramón.- ¿Prometes que no volverás a insultarme?, insistió el gallito.- Ni siquiera volveré a mirarte, dijo muy serio.- Levántate, pobre hombre, pero si vuelves a tus faltas, en este mismo lugar te quitaré la vida, sentenció muy serio el gallito antes de emprender su vuelo de regreso a su sitio de siempre. Don Ramón no se atrevió ni a abrir los ojos por unos segundo. Por fin, cuando dejó de sentir tanto miedo, se levantó, se sacudió el polvo del piso, y sin levantar la mirada, se alejó del lugar. Cuentan quienes vivieron en esos años, que don Ramón nunca más volvió a sus andadas, que se volvió un hombre serio y muy responsable. Dicen, aquellos a quienes les gusta descifrar todos los misterios, que en verdad el gallito nunca se movió de su sitio, sino que los propios vecinos de San Juan, el sacristán de la Catedral, y algunos de los amigos de don Ramón Ayala, cansados de su mala conducta, le prepararon una broma para quitarle el vicio de las mistelas. Se ha escuchado también que después de esas fechas, la tienda de doña Mariana dejó de ser tan popular y las famosas mistelas de a poco fueron perdiendo su encanto. Es probable que doña Mariana haya finalmente aceptado a alguno de sus admiradores y vivido la tranquila felicidad de los quiteños antiguos por muchos años. Es posible que, como les consta a algunos vecinos, nada haya cambiado. Que don Ramón, después del gran susto, y con unas cuantas semanas de por medio, haya vuelto a sus aventuras, a sus adoradas mistelas, a la visión maravillosa de doña Mariana, la “chola” más linda de la ciudad y a las largas conversaciones con sus amigos. Lo que sí es casi indiscutible, es que ni don Ramón, ni ningún otro gallito quiteño, se haya atrevido jamás a desafiar al gallito de la Catedral, que sigue solemne, en su acostumbrada armonía con el viento, cuidando con gran celo, a los vecinos de la franciscana capital de los ecuatorianos.

LA BELLA AURORA…Esta es una de las leyendas más famosas de la ciudad de Quito. Y, según cuenta la historia, todo empezó en la Plaza de La Independencia cuando allí aún no existía ningún monumento. En este lugar vivía Bella Aurora, una hermosa joven que asistió con sus padres a una corrida de toros. Según cuentan quienes asistieron a esa corrida, nadiethequest-casa-1028-quito sabe de dónde salió un toro negro que se acercó a Bella Aurora de manera muy extraña. La observó fijamente e hizo que la niña espantada se desmayara del miedo. Sus padres desesperados salieron inmediatamente del lugar, llevándola a su hogar y pidiendo ayuda a un doctor que no se explicaba el por qué Bella Aurora no podía reaccionar desde aquel susto. El toro al no ver a la niña en la Plaza, saltó la barrera dirigiéndose a la casa 1028, donde vivía Bella Aurora. El animal entró en su casa y lleno de furia tumbó la puerta de su habitación. La joven, que aún continuaba en un estado de nervios, solo alcanzó a gritar y él la embistió, acabando con su vida. Hasta ahora nadie sabe de dónde salió ese extraño toro y por qué atacó a la niña. Al parecer ese será un mito que nunca podremos descubrir.

Archivos Fotográficos.- Se refiere al documento o conjunto de documentos cuyo soporte es la fotografía en cualquiera de sus aspectos técnicos: negativo, positivo, diapositiva, etc. y se lleva a cabo cuando se realiza una selección, análisis y tratamiento de la fotografía, con el fin de que se pueda utilizar con posterioridad por los investigadores, usuarios y profesionales del arte fotográfico.

Desde un punto de vista científico, documentación fotográfica es la ciencia que tiene por objeto el estudio del proceso de comunicación de las fuentes fotográficas para la obtención de nuevos conocimientos aplicados a la investigación y el trabajo fotográfico. En esencia, cualquier fotografía adquiere valor documental en cuanto que ilustra acerca de algún hecho, es decir, informa transmite o sugiere conocimientos. El ilustrador o documentalista fotográfico en su labor profesional necesita del documento para justificar, completar o contrastar la informacdescargaión textual o verbal

Aunque la denominación “archivos fotográficos” parece vincularla principalmente a los archivos frente a otros sistemas de información, la realidad es que la fotografía está presente en la práctica totalidad de las actividades sociales y por tanto independientemente de la función que desempeñe, del soporte en que se encuentre o de la condición de original o copia, el documento fotográfico pertenece o puede pertenecer al ámbito de cualquier institución bien de forma específica o bien integrado entre sus fondos.

El archivo fotográfico y sus valores

Determinar el valor de los documentos resulta esencial de cara a efectuar posteriores análisis de contenidos y descripción. Los valores del documento fotográfico pueden ser tan diversos como los de cualquier otro documento de diferente naturaleza, ya sea de archivo, biblioteca, centro de documentación o museo. Ello es debido en parte a la alta versatilidad de la fotografía en la ilustración de documentos de tipo textual, siendo muy común su empleo conjunto y adjunto.

1.- Valor fiscal: justifica la recaudación, distribución y control del gasto. Poseen este valor en el momento en que tratan cuestiones presupuestarias y acompañan a transacciones financieras. Generalmente, la importancia de esta función de control hace que el valor fiscal perdure cuando se acaba el período en el que se desarrolla la función administrativa.

2.- Valor histórico: Se dice del que tienen los documentos que son interesantes para la investigación y estudio en cualquier ámbito del conocimiento, con perspectivas retrospectivas, o que por su singularidad o importancia son testimonio pasado y único de un hecho a priori verídico.

3.- Valor informativo: El que refleja la información que los documentos contiene sobre objetos, personas, problemas, condiciones que afectan a un organismo o persona y además se caracteriza por dar una información que es el resultado del desarrollo de las políticas de dicho organismo o persona. El análisis de este valor está en relación con las personas, cosas, lugares o fenómenos de los que tratan los documentos, no en relación con el organismo o persona que ha generado el documento. Para llevar a cabo el análisis de este valor hay que tener en cuenta:

  • 1) la posibilidad de que la información se encuentre en otros documentos,
  • 2) dentro de la propia organización,
  • 3) o en otros depósitos,
  • 4) la forma,
  • 5) contenido,
  • 6) grado de concentración de los datos,
  • 7) su comunicabilidad.

Además hay que considerar este valor con relación a personas físicas y jurídicas, las cosas u objetos y los fenómenos, dada su estrecha relación. El valor informativo también se refiere a los documentos que contribuyen de una manera sustancial a la investigación y al estudio en cualquier ámbito del conocimiento humano.

4.- Valor administrativo: El que va unido a la finalidad inmediata por la cual se ha generado el documento, ya sea por razones fiscales, legales o cualquier otra de tipo administrativo. Está estrechamente ligado a la vigencia administrativa del documento. El documento con este valor ayuda al organismo correspondiente a realizar su trabajo diario y su tiempo de validez es más o menos largo dependiendo del propósito y la finalidad por la que fue creado el documento.

5.- Valor científico-tecnológico: El que posee los documentos con una gran cantidad de datos técnicos y que sirven para demostrar teorías e hipótesis aplicando el método científico. Dicho de otra forma, aquellos documentos resultados de la aplicación de un método y que demuestran alguna novedad sobre el objeto de estudio.

6.- Valor jurídico-legal: Se atribuye al documento que contiene pruebas que garantizan el respeto a los derechos y deberes de la administración y de los particulares, o que permite la protección de derechos civiles, de propiedad y otros. La duración de este valor varía según la materia del asunto. Generalmente, el valor legal coincide con el administrativo pero puede continuar cuando éste ha terminado.

7.- Valor probatorio: El que tienen los documentos en relación con los derechos y obligaciones legales de la institución u organismo en relación con otros organismos o personas que, en un momento dado, pueden intentar una acción judicial para reclamar dominios materiales o corporales o para reivindicar derechos contractuales. Los documentos públicos, todos ellos, tienen un valor probatorio indefinido.

8.- Valor testimonial: Lo tienen todos los documentos que contienen pruebas de la organización, funciones, política, procedimientos, decisiones. Es el que permite reconstruir la historia de una persona física o jurídica, sus orígenes, estructura, objetivos y decisiones, procedimientos, operaciones y realizaciones. Los documentos que tienen este valor muestran desde que se generan, la estructura del organismo en su organización y el desarrollo administrativo.

9.- Valor primario: El que corresponde al motivo por el cual se ha creado el documento. Este valor existe mientras el documento sirve a la persona física o jurídica que lo ha generado o a su destinatario. Es un valor de carácter objetivo que está unido a la propia finalidad para la que se crea el documento. Puede ser administrativo, legal, fiscal, científico y tecnológico.

10.- Valor secundario: Valor de carácter subjetivo que se adjudica al documento tomando como referencia las informaciones contenidas y sus caracteres externos. Puede ser de testimonio e informativo y se identifica con los intereses que puede tener el documento para la investigación. Este valor se acentúa cuando los documentos han perdido su uso para las personas físicas o jurídicas al mismo tiempo que decae el valor administrativo, fiscal o legal.

CONCLUSIONES:

  1. Podemos darnos cuenta que la historia de Quito guarda celosamente todas estas tradiciones quiteñas.
  2. Se encuentran objetos como el “Gallo de la Catedral” a los que se les escribió estas leyendas y se han respetado hasta estos días.
  3. En las bibliotecas que existen en la ciudad de Quito hay sitios que guardan celosamente todos los libros que tienen que ver con estas leyendas y tradiciones.
  4. Al leer estas leyendas se despierta el interés para concentrarse en averiguar más sobre este tema, y de esta manera no descuidar esta parte de la historia de Quito.
  5. Encontramos en la ciudad muchos barrios y calles protagonistas de estas leyendas.
  6. Los archivos fotográficos ilustran momentos del pasado y presente que ayudan a seguir creando leyendas, tradiciones e historia; siendo una herramienta importante del cotidiano vivir documentando hechos importantes de las personas, instituciones, etc.

Bibliografía:

  • Salvador Lara, Jorge; Historia de Quito ¨Luz de América¨
  • Abya-Yala, Leyendas y Tradiciones del Ecuador, t. I, 2007.
  • Rivera Villavicencio, Oswaldo, Leyendas y Tradiciones Quiteñas, 2008.
  • Asociación Hispana de Documentalistas en Internet

 

 

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Mónica Elizabeth Estrada Villacís

Ingeniera en Ciencias de la Información y Bibliotecología, manejo y conocimiento de Gestión Bibliotecaria, Gestión Documental, Documentación; con amplia trayectoria en Bibliotecas, Archivos y Centros de Documentación.
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