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“Humanidades digitales” al alcance de todos: artículo comentado

HUMANIDADES DIGITALES AL ALCANCE DE TODOSEn la edición de octubre de 2016, la revista “Ensayos Académicos”, editada por el Instituto Superior Dr. Pedro Goyena, de la ciudad de Bahía Blanca en la provincia de Buenos Aires, Argentina, se publicó el trabajo de mi autoría titulado “Humanidades Digitales al alcance de todos” (páginas 105-111) (*).

Con un enfoque desprejuiciado y libertario, intelectualmente honesto y académicamente fundado, se intenta corroborar la afirmación del título. Dicho de otro modo, el artículo tiene por objeto demostrar que las herramientas digitales (las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones -TIC-) pueden ser incorporadas de manera responsable y también amigable y sencilla al estudio y desarrollo de proyectos en las distintas disciplinas de las humanidades y las artes.

En este sentido se pone de manifiesto que en todos los tiempos “las actividades humanas se han apropiado de las tecnologías disponibles, de las herramientas de cualquier tipo susceptibles de ofrecer aplicaciones que facilitaran, mejoraran o contribuyeran al conocimiento”.

Así “lo digital” (como referencia abreviada a la representación de información de modo binario, como base del funcionamiento de las computadoras y también a los sistemas de transmisión de datos mediante circuitos y señales) se ha puesto en primer plano en los más diversos órdenes de la actividad humana, teórica y práctica, casi sin exclusiones.

En ese marco “encuentran su espacio en la escena académica e intelectual, las Humanidades digitales, una denominación que, tomando como base la tradicional acepción de humanidades como el “conjunto de disciplinas literarias, artísticas, filosóficas e históricas”, la asocia a las posibilidades de interacción, comunicación, divulgación, investigación y estudio que ofrecen las nuevas tecnologías.

A partir de ese sencillo vínculo entre las humanidades y lo digital, expertos provenientes de diversas disciplinas pujan por proponer expresiones que lo definan. A mi entender, la era digital es a nuestros días lo que la invención de la imprenta a la sociedad del Siglo XIX, que bien pudo acuñar la expresión “Humanidades Impresas”. Ello desde una perspectiva de incidencia psicosocial y más allá de los cambios de paradigmas simbólicos y de las lecturas no lineales que, entre otros elementos, caracterizan a nuestra contemporaneidad en materia de comunicaciones.

Debe tenerse muy en claro, digo en la ocasión citando a Fainholc (2004), que “la construcción del conocimiento –y la creatividad, agrego- es tarea de las personas y no de los aparatos” ya que se ponen en juego “los conocimientos que posee el sujeto, sus experiencias previas, su selectividad referida al contenido lógico-simbólico y a lo tecnológico de los programas informáticos de que se trate y que posibilitan el establecimiento de links, animaciones, interacción conectiva a otras direcciones de Internet, etc., a lo cual habrá que sumar lo socioemocional-idiosincrático de cada quien, la pertenencia a un grupo cultural, etc.” (ídem.).

Como alguna vez ha escrito Piscitelli (2013) “Quizás lo que mejor defina a las humanidades digitales no sean tanto las tecnologías a las que recurre (innumerables y volátiles), ni los métodos (que provienen de los campos consagrados más diversos), sino cierto `encuentro´ alegre y juguetón con la representación digital en si misma”

Interpretada la cuestión como una simple asociación entre contenidos y recursos tecnológicos (tal y como históricamente ha sucedido), me permito proponer a las “Humanidades Digitales” como la libre asociación entre todo tipo de contenidos humanísticos y los recursos de variada índole que ofrece, y promete en el futuro inmediato, el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.
No obstante la simplicidad que entonces implica hablar de “Humanidades Digitales”, los ámbitos académicos proponen análisis, congresos y seminarios, cátedras específicas y hasta titulaciones de posgrado para la materia.

Lejos del abordaje profusamente académico y las titulaciones de grado y posgrado en la materia, la nota intenta patentizar la cercanía de cualquiera de nosotros, poeta, cantante, compositor, escritor, autor, artista plástico, historiador, filósofo, sociólogo, psicólogo o jurista (sin pretender agotar la nómina) tiene o puede tener con las “Humanidades Digitales” en tanto utilice la herramienta informática y vehiculice sus creaciones a través de Internet.

Las “Humanidades Digitales” en la web. Un pantallazo brevísimo.

Las Humanidades Digitales están presentes en la web a través de revista literarias, publicaciones académicas, acceso a incunables y documentos originales de todo tipo digitalizados, plataformas de exposición y venta de obras de artistas plásticos, visitas virtuales en tres dimensiones a museos y lugares históricos, acceso a contenidos audiovisuales de todo tipo (en lugares como el popular Youtube y otros), desarrollo de blogs personales (que integran información, creatividad, imaginación, arte, política, filosofía, historia, literatura, etc. que con variado grado de profesionalismo, arte o maestría, son socializados a través de Internet) e inclusive la red Facebook, ampliamente conocida y difundida, que hace de cada usuario un productor cultural que comunica ideas y pensamientos, posiciones políticas o filosóficas, criterios estéticos, lenguas, usos y costumbres, etc., propios o ajenos.

Condiciones de accesibilidad.

También se ha abordado la cuestión de las condiciones de accesibilidad a las Humanidades Digitales, que, siguiendo a Tedesco (2005) supone un mínimo desarrollo cognitivo para que exista un vínculo amigable y significativo entre los individuos o colectivos y las Humanidades Digitales. Comprensión de textos, dominio del vocabulario, internalización del “aprender a aprender”, hábitos de estudio e investigación, habilidades para el ordenamiento y la estructuración lógica de conceptos, cultura general, sensibilidad estética, habilidades para el uso de herramientas informáticas, capacidad para la asimilación y comprensión de propuestas diferentes (Padula Perkins, 2008).
Como puede notarse (dadas ciertas condiciones básicas), de las “Humanidades Digitales” son protagonistas, usuarios, desarrolladores y beneficiarios, tanto quienes actúan en ámbitos académicos, como quienes están ajenos a ellos. La comunicación se ha tornado multidireccional y todas las personas tienen la posibilidad de ser no solo receptores sino también emisores.

En ese contexto, se presenta el desafío de tener que distinguir y seleccionar entre la riqueza y la pobreza de contenidos. El reto personal de valoración de las fuentes y cotejo de información en el caso de estudiosos o investigadores. La posibilidad de enfrentarse a expresiones artísticas desconocidas y tener que valorarlas por si mismas, sin los contextos físicos o informativos que tradicionalmente las rodeaban y/o precedían. De ser, como el “oyente emotivo” de la clasificación en la que Theodor Adorno ubicaba a los oyentes de la música: Desinformado y por lo tanto abierto a valorar a través de su propia emoción (Monjeau, 2008).

Aquí aparece la importancia del bagaje de conocimientos con el cual los grupos sociales y los individuos se enfrentan a lo que las “Humanidades Digitales” les ofrecen. De esa capacidad se desprende el grado de reconocimiento, beneficio y asimilación cultural que pueda ponerse en acción en la búsqueda y aprovecharse ante los hallazgos.

Si bien Internet revierte en gran medida “el monopolio de hechos de los medios de producción y difusión a gran escala de la información” que preocupara a Bourdieu (2007), acentúa la importancia de las condiciones de producción que generen el acceso al conocimiento, si se pretende que “cada vez más gente reúna las condiciones necesarias para apropiarse de lo universal” (ídem), dado que “democratizar y afianzar la sociedad del conocimiento no implica solo el acceso a las tecnologías”, como advierte Fainholc (2004), sino también “comprenderlas, apropiarlas crítica y reflexivamente y otorgarles un sentido personal y sociocomunitario” (ídem.).

Debe entenderse también que el vínculo entre las “Humanidades Digitales” y las personas y grupos requiere de un deseo, gusto o necesidad (explícito o implícito) de parte de éstos. Ya que es a partir de una realidad conocida y reconocida, desde donde se estimula la identificación de los actores como sujetos participantes de la cultura y pueden ponerse en acto “mecanismos de empatía y motivación tendentes a incentivar su participación en vivencias culturales novedosas que los enfrenten con situaciones hasta entonces ocultas en la negación o en la ignorancia” (Padula Perkins, 2015).

Una experiencia personal.

Finalmente he referido mi experiencia personal de uso y aprovechamiento de los recursos digitales como autor de letras de canciones.
El desarrollo tecnológico del que se ha dado cuenta precedentemente fue ofreciendo, en distintas y distantes etapas, herramientas para la mediatización del vínculo creativo entre el autor y el compositor. En la actualidad las nuevas tecnologías permiten superar tiempos y distancias con facilidad. Autores y compositores que no se conocen personalmente, que viven a miles de kilómetros de distancia o que aun estando relativamente cercanos no pueden hacer coincidir sus tiempos disponibles para concretar encuentros personales, hallan en estas tecnologías (archivos de audio, programas para escritura de partituras, correo electrónico, Skype, Facebook, Youtube, etc.) a mediadores amigables y sumamente prácticos a la hora de adentrarse en el proceso de producción artística.

En relación con los intérpretes, también las tecnologías cumplen un rol importante ya que en muchos casos los compositores graban pistas que, siempre a la distancia, envían a los cantantes para que graben sobre ellas su voz (e inclusive algún otro instrumento). Obviamente, también puede vehiculizarse con facilidad la partitura escrita o cualquier otro tipo de notación musical.

Las posibilidades de comunicación entre autor y/o compositor e intérpretes tendrán formas semejantes a las ya mencionadas, amén de la libertad de la que estos últimos deben gozar para formular su arte desde una perspectiva personal y también creativa.

En cuanto a la protección del derecho de autor, más allá de la vigencia y funciones legales y operativas de las sociedades de autores y compositores que en cada país nos representan, Internet ofrece modernas formas de protección de los derechos morales. A modo de ejemplo valga mencionar sitios como Safe Creative, Creative Commons o Músicas Registradas. Con distintas características y formas de funcionamiento, este tipo de espacios resulta apto para la protección de los derechos básicos, aunque no así para los económicos, que son materia exclusiva de las sociedades de autores y compositores que no solamente resguardan derechos sino también actúan como entidades recaudadoras.

Finalmente y dentro del contexto de las piezas musicales, cabe la mención de las amplias posibilidades de difusión de obras que Internet ofrece. Espacios tales como Youtube (video), Reverbnation (audio) son paradigmáticos entre muchos otros aptos para la difusión de material audiovisual y de sonido. Secundariamente, las piezas alojadas en esos sitios pueden luego ser compartidas y reproducidas (mediante enlace o inserción) en blogs, medios periodísticos y redes sociales como Facebook (que también puede alojar videos de manera directa), Twitter o Google +, entre otras.

Otra alternativa para la difusión de composiciones musicales es la de la generación de códigos QR, del inglés Quick Response (código de respuesta rápida), que es un módulo para almacenar información en una matriz de puntos o en un código de barras bidimensional. Ello permite la lectura (y consecuente acceso directo) a través de teléfonos celulares.

Como puede advertirse a través de esta experiencia personal, en el campo de las “Humanidades Digitales”, la creación de autores y compositores de música y su socialización a través de los intérpretes (como así también de la difusión de letras y partituras) forma parte de una realidad cotidiana y fácilmente apreciable en las redes sociales.

No está demás decir que las canciones, la música popular, es emergente y transporte de culturas en sus más diversas manifestaciones, que van desde la significatividad del género musical (o su ruptura, creación o recreación), hasta los contenidos emocionales, sociales, históricos, psicológicos, geográficos y de otro tipo que estuvieran tácita o explícitamente incluidos en las letras.

Comentario final pero no de cierre.

Como se ha podido advertir, el de las “Humanidades Digitales” es un mundo cercano, a la vez académico y popular, tanto como lo son las humanidades (que remiten de uno u otro modo a nuestra propia condición de persona) y “lo digital” (presente en el cotidiano quehacer de millones de ciudadanos del mundo).

Las “Humanidades Digitales” son parte viva y práctica del proceso de desarrollo de la sociedad, que nos involucra pasiva o activamente, en mayor o menor medida, de uno u otro modo, con o sin consciencia de ello.

Las “Humanidades Digitales” no son una oscura materia de estudio destinada a élites específicamente formadas e informadas al respecto. Son expresiones, diversas y en constante cambio, de la riqueza de la filosofía, del arte, de la historia, de las letras y de otras manifestaciones del pensamiento y de la creatividad humana puestos en acto y disponibles de manera cada vez más accesible para todos. “Humanidades Digitales” al alcance de todos. Un camino a recorrer desde lo individual y colectivo en la sociedad del conocimiento.

Bibliografía y fuentes:

Boudieu, Pierre. Sobre la televisión, Anagrama, Barcelona, España, 2007.
Fainholc, Beatriz. Lectura crítica en Internet – Análisis y utilización de recursos tecnológicos en educación, Homo Sapiens, Rosario, Argentina, 2004.

Monjeau, Federico.En: Términos críticos de la sociología de la cultura. Entrada “Sociología de la música”, Paidós, Buenos Aires, Argentina, 2008.

Padula Perkins, Jorge Eduardo . Una introducción a la educación a distancia (nueva edición aumentada y actualizada), Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, Argentina, 2008.Fondo de Cultura Económica.

Padula Perkins, Jorge Eduardo . Aproximaciones a la gestión cultural, TREA, Gijón, España, 2015.

Padula Perkins, Jorge Eduardo. Las TIC como mediadoras de la relación creativa entre autor y compositor de canciones: una mirada descriptiva y empírica. Revista Letralia. Tierra de letras. En línea . https://goo.gl/6ecxAV (Consulta: 28-07-2016)

Piscitelli, Alejandro. ¿Cómo definir a las Humanidades Digitales? ¿O no definirlas? Cátedra Datos. En línea. https://goo.gl/SsMBpR (Consulta: 22-07-2016)

Tedesco, Juan Carlos. Educar en la sociedad del conocimiento, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2005.

(*) Publicación original bajo título homónimo en revista “Ensayos Académicos”, octubre 2016 (páginas 105-111). Editada por el Instituto Superior Dr. Pedro Goyena, de la ciudad bonaerense de Bahía Blanca, Argentina. https://goo.gl/QSfC58

Jorge E PJorge E. Padula Perkins

Licenciado en periodismo y Analista en Medios de Comunicación Social por la USAL (Buenos Aires). Poeta. Autor de letras de canciones

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Saul Equihua

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