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Habilidades informativas para el uso ético de las fuentes de información.

http://osse.com.pe/sabes-que-es-el-derecho-de-autor/

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  Uno de los derechos fundamentales de los autores de las obras intelectuales consiste en el reconocimiento a la “paternidad intelectual” de los trabajos académicos producidos por su esfuerzo y trabajo profesional, es decir, a los derechos morales de los autores.

   Dicha protección y reconocimiento a los derechos de los autores de las obras intelectuales no es tarea exclusiva de las autoridades políticas y judiciales del Estado, sino que implica también la intervención de otros personajes, que por la naturaleza misma de sus funciones, tienen el deber de salvaguardar los privilegios de que gozan los autores de las obras intelectuales; tal es el caso de del bibliotecario y  del profesor.

 Para efectos de éste post, el enfoque será concretamente sobre la figura del bibliotecario, que tiene la obligación de preservar y difundir el uso ético de la información que se encuentra almacenada, tanto en medios físicos como electrónicos, dentro del acervo bibliotecario; en especial debe de informar a los usuarios de la biblioteca para que los mismos den los créditos pertinentes y citen, de manera completa y correcta las fuentes consultadas dentro de sus trabajos de investigación.

 La naturaleza y funciones del bibliotecario, no se limitan al hecho de proporcionar el material contenido en los acervos al usuario de una  biblioteca, ni tampoco se limitan al resguardo físico de los acervos que se encuentran dentro de los edificios de la propia biblioteca.

 Afirma  Morales Campos (2000) que en su formación, el bibliotecario puede contar con un núcleo básico de conocimiento, para conocer y entender cómo se genera el saber en el tiempo y el espacio que le haya tocado vivir (el real y el virtual), además de cómo se registra la información, cómo circula y cómo se difunde. El estudiante tiene que desarrollar actitudes y conductas que le permitan interactuar con las comunidades científicas, profesionales y sociales, que producen conocimiento, además de editar y usar información.

 El rol formador inherente a la figura del bibliotecario profesional, se evidencia en los requerimientos que actualmente presentan los usuarios, sean estos estudiantes, profesores o investigadores, con respecto a la necesidad de desarrollar las habilidades informativas necesarias en materia académica.   La actividad docente, especialmente en el contexto de la actual sociedad del conocimiento, no se puede limitar de manera exclusiva a los profesores, ya que estos son profesionales doctos en la materia a la que han dedicado su tiempo y esfuerzos, y que es la que imparten en el centro educativo; por su parte el bibliotecario es quién, por la propia naturaleza de su rol, debe ser el experto en la estructura, manejo y existencia de la información académica disponible para esa materia del plan de estudios. 

 Derivado de las ideas anteriormente expuestas, se puede ver claramente que parte esencial de la formación y de los conocimientos que deben ser parte de la figura del bibliotecario profesional, se encuentra en un lugar preponderante la formación del mismo en el área de la protección de los derechos de autor, y más concretamente en lo referente a las citas y referencias por parte de los usuarios que hacen uso del acervo bibliotecario en sus tareas e investigaciones documentales.

 El término investigación tiene varias acepciones; etimológicamente viene del “latín investigatio, que significa originalmente la acción de seguir un rastro, un vestigio […] En su acepción genérica más corriente, investigar significa perseguir inteligentemente una cosa guiándonos por indicios que no son plenamente patentes y manifiestos; tales indicios sólo pueden orientar a la inteligencia hacia el descubrimiento de un objeto, cuando la búsqueda es sagaz, atenta y, sobre todo, sostenida, tenaz”. (Gran Enciclopedia RIALP, 1991).

 John Barrell afirma que: “la investigación es un proceso natural, un proceso que la gente practica desde el momento en que empieza a hacer uso del lenguaje”. Todos nosotros hemos investigado alguna vez. (López, 2007).

Una labor indispensable dentro de una institución educativa, y especialmente dentro de las universidades, consiste en la formación para la investigación, de tal manera que los miembro de la comunidad universitaria no solo accedan al conocimiento ya existente, sino que en base al estudio y análisis de dichos conocimientos, se pueda partir de ellos para producir un nuevo conocimiento, o al menos, profundizar en los mismos para avanzar en el conocimiento humano.

http://buscarenlabiblioteca.blogspot.mx/

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  En esta labor formativa, tanto de alumnos como de los mismos profesores, juega un papel preponderante el desarrollo de habilidades informativas como punto de partida para lograr la autosuficiencia en materia informativa-académica, que da la pauta para iniciar una investigación seria en el campo del conocimiento humano. “El desarrollo de habilidades informativas (DHI) tiene un alto impacto en el desempeño del estudiante universitario. Un alumno que tiene competencias informativas cuenta con las bases para involucrarse activamente en los procesos de asimilación, creación y transmisión del conocimiento, elementos que le permiten crecer intelectualmente y tener éxito en su formación y en su vida profesional”. (Cortés, 2002).

 Dentro de las habilidades a desarrollar que se analizan en el documento mencionado en el párrafo anterior, se encuentra considerado el “respeto a la propiedad intelectual y a los derechos de autor” como parte fundamental de la formación de los miembros de la comunidad universitaria en el área de la autosuficiencia en materia de información académica para el fomento de la investigación.  Se sostiene en ese punto que: “Las ideas, conceptos y teorías de otros individuos deben ser respetados como una práctica común, por lo tanto el estudiante debe tener como principio y práctica:

1. Respetar la propiedad intelectual de otros autores.

2. Conocer y respetar los principios de la Ley Federal del Derecho de Autor, tanto los derechos morales como los patrimoniales.

3. Aplicar las diversas formas de citar las fuentes consultadas, en el contexto de un trabajo.

4. Conocer y aplicar el manejo de los elementos para integrar una bibliografía”.  

(Cortés, 2002).

 Los aspectos mencionados en el párrafo anterior, deben de ser uno de los objetivos principales dentro de las funciones, tanto de los propios docentes, como de los bibliotecarios; de manera que trabajando de forma conjunta, se logre apoyar la formación de los miembros de la comunidad universitaria en el área del respeto a los derechos de autor y al uso ético de la información disponible en los acervos bibliotecarios, tanto en soportes físicos como en los medios informáticos.

 Es de suma importancia esclarecer que el bibliotecario no es un mero empleado administrativo, sino que su función debe de estar a la par con el personal académico de dichas instituciones de educación superior y que en consecuencia el resultado del trabajo de planeación académica debe incluir la participación activa tanto de académicos como de bibliotecarios.

 Para lograr que el bibliotecario sea reconocido como un miembro activo de la comunidad de aprendizaje, es indispensable su preparación junto a los docentes en programas de formación e innovación que den como resultado un aporte significativo en la creación, transmisión y protección del conocimiento y no solamente en el almacenamiento del mismo dentro del espacio físico de la biblioteca universitaria.

 Como se puede observar, no sólo es necesario que el bibliotecario se encuentre suficientemente capacitado para desempeñar su labor de mediador del conocimiento a los ojos del usuario que utiliza los servicios de referencia de la biblioteca, sino que objetivamente se debe de tratar de un experto en el manejo de la información académica valiosa, así como también en su labor en el aspecto de la protección de los derechos de los autores de los mismos contenidos utilizados por la comunidad.

 

 Fuentes Consultadas:

 Cortés, J. et.al. (2002) “Normas sobre alfabetización informativa en Educación Superior” [en línea] en: 3er. Encuentro sobre DHI. Cd. Juárez, Chihuahua. http://www.nclis.gov/libinter/infolitconf&meet/JesusLauInfolitArticle-Spanish.pdf>

Investigación I (1991) Gran Enciclopedia Rialp, T. 13, p. 12. RIALP. (Madrid)

 López Ortega, A. (2007) La Investigación. Presentación en PPT para la materia de Investigación Educativa. Escuela de Pedagogía. Universidad Panamericana, Campus Guadalajara.

 Morales Campos, E. (2001). La Sociedad de la Información en el Siglo XXI y La Biblioteca Universitaria. RDU: Revista Digital Universitaria. (México), Vol: 2, No: 2, Mes Junio.

 

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Julián Ochoa García

Profesor Universitario en la Universidad Panamericana Campus Guadalajara. Titular de las materias: Tecnologías de Información y Comunicación. Producción y Evaluación de Software Educativo. Métodos de Investigación Pedagógica. Nuevos Medios Periodísticos. Redacción Científica e Investigación Documental. Diseño y Elaboración de Recursos Didácticos. Profesor de Posgrados en el área de: “Desarrollo de Habilidades Informativas”. “Recursos Académicos para la Investigación”
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