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FRBR y RDA: algunos apuntes breves

El modelo FRBR (Functional Requirements for Bibliographic Records) surgió de una necesidad consciente de intercambiar los registros bibliográficos de los catálogos, pero con la característica de estructurarse como declaraciones individuales que pueden interactuar significativamente entre ellas. Fue publicado por la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA) en 1998 y ha recibido mucha atención en los últimos 14 años. En general, se considera como una importante contribución a nuestra comprensión de las entidades y relaciones que son de interés para los usuarios de la información bibliográfica. En pocas palabras, es un modelo entidad-relación centrado en el usuario del universo bibliográfico (Harej & Žumer, 2013, p. 742). El modelo FRBR se describe en términos de entidad-relación, pero no se pretende que sea un modelo de implementación pues carece de un formalismo estricto, necesario para que sirva como un modelo formal de referencia en las bases de datos bibliográficas.

Aporte del modelo FRBR

Para algunos autores, el aporte innovador del modelo FRBR es la introducción de los conceptos que reflejan esfuerzo intelectual y artístico en varios niveles de abstracción, las entidades de los agentes implicados en la creación, difusión y apropiación de estas entidades, las relaciones que pueden existir entre instancias de las entidades, y los atributos necesarios para identificar y describir las entidades. Así pues, en el contexto del modelo FRBR, el catálogo no es visto como una secuencia o un conjunto de registros bibliográficos independientes, sino más bien como una red de entidades vinculadas, lo que permite a los usuarios realizar sus tareas.

Esas tareas que realiza el usuario, son generalmente la forma en cómo se comporta para satisfacer sus necesidades de información. Según el modelo FRBR, éstas son las siguientes:

  1. Encontrar (un recurso que cumpla ciertos criterios).
  2. Identificar (asegurarse de que el recurso es el indicado).
  3. Seleccionar (a partir de un número de posibles recursos seleccionar el más útil).
  4. Obtener (obtener el recurso elegido desde su ubicación actual a un lugar donde se puede utilizar) (Croissant, 2007, p. 7).

Para entender al FRBR, de entrada hay que considerarlo como un modelo conceptual que trata de representar los registros bibliográficos en los ambientes físicos y digitales. Su principal aportación radica en que representa a los objetos bibliográficos en tres grupos. Lo que sugiere que  el modelo FRBR implica entidades, atributos y relaciones. Las entidades se reúnen de esta manera:

  1. Entidades del Grupo 1 = entidades bibliográficas (recursos).
  2. Entidades del Grupo 2 = entidades de responsabilidad (agentes).
  3. Entidades del Grupo 3 = otras entidades temáticas (conceptos, objetos, eventos, lugares).

El modelo conceptual de FRBR se esfuerza para organizar recursos bibliográficos. Otros grupos de la IFLA están trabajando en análisis similares de autoridad nombres y títulos, o de autoridad de materia. Así pues, podemos mencionar, dentro de la mis familia del FRBR, a los modelos FRAD y FRSAD.

Un poco sobre FRAD

El modelo FRAD (Functional Requirements for Authority Data) se centra sólo en la parte de la autoridad del universo bibliográfico, con el objetivo de modelar con más detalle. Los creadores de FRAD añaden nuevas entidades: nombre, identificador, punto de acceso controlado, reglas y agencia. También hay dos tareas de usuario adicionales, que deben ser entendidos en el contexto de estas nuevas entidades:

  • Contextualizar: colocar a una persona, entidad corporativa, obra, y así sucesivamente en su contexto; aclarar la relación entre dos o más personas, entidades corporativas, obras, y así sucesivamente; o aclarar la relación entre una persona, entidad corporativa, y así sucesivamente, y un nombre por el cual esa persona, entidad corporativa, y así sucesivamente se conoce.
  • Justificar: documentar la razón de la autoridad del creador de los datos para elegir el nombre o la forma en que se basa un punto de acceso controlado.

Consideraciones sobre RDA

Ahora bien, cabe aclarar que las RDA tienen un fuerte vínculo con la familia FRBR. En este sentido, Tosaka & Park (2013, p. 651) señalan que las RDA  tienen sus antecedentes desde el 2005, pues es cuando se produce un cambio importante en el proyecto de revisión de las RCAA2, lo cual provocó que se tomara la decisión de crear un nuevo código de catalogación que se alineara más directamente con el nuevo modelo conceptual desarrollado, el FRBR, para luego extenderse al modelo FRAD. Además, las RDA surgieron también por la necesidad de proporcionar un marco flexible y extensible que pudiera acomodar a todos los tipos de contenido y los medios de comunicación dentro de la rápida evolución de los entornos digitales, y al mismo tiempo mantener la compatibilidad con las Reglas de Catalogación Anglo-Americanas, segunda edición.

Minneapolis Public Library-2007-02-20

Steve Lyon (2007). Fuente: Wikimedia Commons.

Es importante aclarar que para la implementación de las RDA, es necesario el formato MARC 21, sobre todo porque MARC aún continúa vigente y porque las RDA se diseñaron sobre la base y estructura del formato. Por ejemplo, para algunos autores, en primer instancia, las RDA no ofrecerán ningún cambio sustancial inmediato, pues muchas bibliotecas han iniciado su implementación sobre los sistemas tradicionales de almacenamiento de información, como en este caso MARC 21 (Picco & Ortiz Repiso, 2012, p. 166). Lo importante que debemos tomar en cuenta, es que existe la posibilidad para desarrollar  un nuevo formato que pueda soportar mejor todos los beneficios descriptivos que vienen con las RDA. Ciertamente el formato MARC 21 ha tenido algunos cambios para tratar de solventar las nuevas necesidades que presentan las RDA, pero siendo estrictos, no son suficientes. Por ejemplo, algunas nuevas etiquetas que se crearon son: para el Contenido (336), el Medio (337) y el Portador (338), entre las más visibles.

Por otra parte, es importante aclarar que sí existen diferencias entre RDA y RCAA2. Por ejemplo, Oliver (2010, p. 1) señala que a pesar de que existen fuertes vínculos entre RCAA2, las RDA son muy diferentes, ya que se basa en un marco teórico que está diseñado para un entorno digital, y tiene un alcance más amplio que las RCAA2. Lo que ayudaría a describir mejor los recursos electrónicos actuales y futuros. Viéndolo de otra manera, los registros bibliográficos en RDA será más relevantes en un entorno web, permitiendo relacionar los registros de un título en el catálogo y mostrar las diferentes manifestaciones de esa misma obra (El-Sherbini, & Curran, 2011, p. 8).

Otra de las razones para cambiar a RDA, los menciona Chapman (2006), al exponer las problemáticas de las RCAA2 y manifestar la solución de las RDA:

  • Simplificación. Las RDA pretenden reglas más simples para que puedan ser fácilmente aplicadas a una variedad de recursos con el mínimo de instrucción específica, y con la ayuda de ejemplos convenientemente elegidos.
  • Estructura. Existe la problemática de no saber qué tipo de recurso se va a catalogar, por ello, las RDA proponen solucionar esto mediante la colocación de una identificación sobre el tipo de recurso como el primer paso en el proceso de catalogación, y por lo tanto, al principio de las instrucciones generales.
  • Consistencia. Las RDA tienen por objeto simplificar las reglas de modo que se apliquen más fácilmente a una gama de recursos y para limitar las variaciones alternativas de cómo tratar una obra.
  • Colocación. El entorno actual los recursos de información individuales están disponibles en una amplia gama de formatos, y con frecuencia, con un número de trabajos derivados, en este sentido, las RDA incluirán un capítulo sobre las relaciones, además de la incorporación de terminología FRBR en todo el texto.
  • Reglas basadas en principios. Las RDA aspiran a desarrollar un conjunto de reglas que se basen en principios claramente establecidos, con pocas alternativas, que permitan a los catalogadores construir su propio juicio y experiencia.

El tema de RDA ha sido también tratado ampliamente por mis colegas infotecarios: Claudia Escobar Vallarta, María Violeta Bertolini y Saúl Equihua. Los invito a revisar sus post para profundizar más sobre esta temática.

A manera de conclusión, creo que conforme se vayan sumando más bibliotecas para adoptar las RDA, se verán nuevas formas de catalogación, más enriquecedoras y con amplias posibilidades de compartirse registros entre bibliotecas en un ambiente digital. Lo cual fue unos de los beneficios que trajeron las familias del FRBR, no debemos olvidar que las RDA están basadas en el modelo de entidad-relación, propuesto por el FRBR. Se espera además, que puesto que las RDA están diseñadas para proporcionar a los usuarios una experiencia mejorada en la búsqueda y recuperación de recursos, el proceso de consulta de información sea mucho mejor y ofrezca más opciones para satisfacer las demandas de información de los usuarios. Sin olvidar también, la posibilidad de que nuevas herramientas ayuden a las RDA a ser explotadas al máximo.

Referencias

Chapman, A. (2006). RDA: a new international standard. Ariadne, 49.

Croissant, C. R. (2012). FRBR and RDA: what they are and how they may affect the future of libraries. Theological Librarianship, 5 (2), 6-22.

El-Sherbini, M., & Curran, M. (2011). Resource Description and Access ‘RDA’: new code for cataloging. Serials Librarian, 60(1-4), p. 7-15.

Harej, V. & Žumer, M. (2013). Analysis of FRBR user tasks. Cataloging & Classification Quarterly, 51(7), 741-759.

Oliver, C. (2010). Introducing RDA: a guide to the basics. Chicago, IL,: American Library Association, 2010. 132 p.

Picco, P. & Ortiz Repiso, V. (2012). RDA, el nuevo código de catalogación: cambios y desafíos para su aplicación. Revista Española de Documentación Científica, 35(1), 145-173.

Tosaka, Y. & Park, J-R. (2013).  RDA: Resource Description & Access—a survey of the current state of the art. Journal of the American Society for Information Science and Technology, 64(4), 651–662.

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Samuel Castro Ponce

Documentalista at Universidad Autónoma Metropolitana (México)
Bibliotecario por la UNAM. He trabajado para el sector público y privado, principalmente en instituciones universitarias. Mis intereses son diversos, pero me oriento más a la búsqueda y recuperación de información, el desarrollo de colecciones y por el impulso de una bibliotecología social.

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