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Experiencia de lectura con un ereader: un lector ante los nuevos soportes

A raíz de los recientes post de los colegas Fernando Gabriel Gutiérrez:  “Experiencia de lectura con el Ipad: un bibliotecario ante los nuevos soportes” (del cual parafraseo su título) y Saúl Martínez Equihua: “Libros On Demand” me surgió la necesidad y las ganas de expresar algunos comentarios y opiniones personales, así que aplaudo la iniciativa de mis compañeros y les agradezco la inspiración.

ereaders

En primer lugar aclaro que voy a focalizar mi experiencia de lectura a través de un dispositivo lector de libros electrónicos (ereader) de forma genérica, sin hacer referencia a una marca ya que no voy a hacer una reseña de características técnicas, sino más bien comentar sobre los dispositivos en general; apuntando a resaltar la diferencia entre leer en un libro, una tableta y un ereader. Otra cuestión es que existen algunas diferencias entre los dispositivos y como cada uno tiene su corazoncito, mejor no herir susceptibilidades, ni tampoco hacer propaganda gratis.

En segundo lugar, aclaro que en este post me posiciono como lector antes que como bibliotecario, porque cada lector es un un mundo y tiene sus particularidades; y como bibliotecario me parecería más apropiado enfocarme en especificaciones técnicas, comparativas, posibilidades de uso, funcionamiento y mantenimiento, aplicaciones disponibles, etc. que en esta ocasión no voy a tratar. Para el caso les dejo otro post que contiene “Algunas aplicaciones para ebooks y ereaders”.

Prevenidos entonces, ahora si me despacho con mis consideraciones, sin ánimos de entrar en polémicas ni pretender ser el dueño de la verdad, sino exponiendo mis opiniones a partir de lo experimentado.

Un ereader es un dispositivo electrónico que permite reproducir documentos electrónicos en diferentes formatos y que trata de emular la lectura en un libro de papel tradicional en cuanto a sus características de movilidad, autonomía, dimensión y pantalla similar a una hoja, con un buen nivel de contraste inclusive con luz solar.

En mi caso particular a partir de la adquisición de un ereader, mi experiencia de lectura no fue demasiado modificada, en el sentido de cantidad ni de calidad. No leo más, ni menos. Ni mejor ni peor. Ni siquiera considero que lea de forma diferente. Simplemente incorporé un soporte adicional que tiene algunas ventajas que trato de aprovechar como ser llevar conmigo varias obras en un tamaño reducido y de escaso peso para viajar, leer artículos sin necesidad de imprimirlos de forma más cómoda o de conseguir algunas ediciones descatalogadas o dificiles de encontrar. Sin embargo, continuo adquiriendo ejemplares en papel, aunque ahora tengo la posibilidad de elegir mejor cuales adquirir.

Quizás esbozando un análisis inicial uno podría pensar que algunos documentos podrían continuar su impresión tradicional en papel (novelas, cuentos, poesías, ensayos, biografías libros de fotografías e imágenes, de diseño, colecciones especiales, antologías, etc. quizás los más visuales o aquellos de lectura para el ocio y el entretenimiento) y otros afianzarse exclusivamente en el ámbito digital – como ya está ocurriendo en muchos casos – aprovechando los beneficios de inclusión de información multimedia y las posibilidades de actualización dinámica (publicaciones periódicas, artículos y textos académicos, noticias, guías y manuales, libros de referencias como diccionarios y enciclopedias, etc.). Aunque seguramente las cosas sucederán de acuerdo a las necesidades de los usuarios y a las adaptaciones del mercado, de las empresas y de la industria editorial a esas demandas.

Ebook Poe

En relación a la elección de un ereader y no de una tableta como dispositivo para leer considero que las tabletas no favorecen la lectura en el sentido tradicional, sino que ofrecen “una forma de leer diferente”, por ejemplo a través de la posibilidad de los hipervínculos y de la incorporación de audio, imágenes y video. Si bien algunas de estas posibilidades están también presentes en los ereaders, otras no están tan desarrolladas, pero se esta apuntando a lograrlo.

En lo particular creo que para fomentar la lectura las tabletas no son la mejor opción, ya que por sus otras funcionalidades, es mucho más probable que distraigan de la lectura y que sean utilizadas para jugar, comunicarse, dibujar, etc.  Las tabletas no fueron pensadas ni diseñadas para leer, sino para muchas otras cosas, por lo cual frente a un ereader se ven superadas en relación a la lectura. En cambio los ereaders son adecuados para fomentar la lectura, tanto para niños y jóvenes (por la  incorporación de su factor tecnológico) o en personas mayores por su facilidad de manejo y las ventajas de la tinta digital (evitar cansancio visual, cambiar tamaño y tipografías, etc.)

Obviamente cada uno puede elegir el soporte que prefiera, que tenga a mano o que le resulte cómodo y útil. Hay personas que “leen” directamente en computadoras de escritorio, en notebooks y netbooks, en tabletas electrónicas y hasta en teléfonos celulares. Pero en mi humilde opinión, el mejor dispositivo  para  “leer” en formato digital que existe en la actualidad es el ereader.

La principal ventaja de un ereader frente a una  tabletas es la utilización de la tecnología de la “tinta electrónica o tinta digital” (eink) que permite superar  la dificultad ocasionada por el cansancio visual y los dolores de cabeza que se generan después de mucho tiempo frente a las pantallas de TFT (thin film transistor), LCD (liquid cristal display) y LED (Light emitting diode). Con la tinta digital se  busca otorgar un “efecto papel” a la pantalla, al carecer de retroiluminación y posibilitar un buen nivel de contraste y un bajo consumo de energía, ya que la misma no se consume en forma constante, sino solamente con cada “cambio de hoja”; y además se pueden construir en  grosores reducidos y así ser flexibles por lo cual  pueden adaptarse para usos diversos. Actualmente se está trabajando en una tecnología híbrida que permita cambiar las características de la pantalla según la necesidad, y así por ejemplo utilizar “tinta digital” para leer y otras tecnologías para otras funciones.

Sin embargo, a pesar de todo esto, frente a un libro, la necesidad de energía es una cuestión básica, simple y elemental que hay que considerar, ya que si bien la duración de la batería en la actualidad suele ser bastante extensa (y en este aspecto los ereaders tienen una gran ventaja sobre las tabletas, ya que los superan ampliamente), un libro impreso no requiere ningún tipo de alimentación energética.

Otro tema a considerar son las diferencias  en cuanto al impacto sobre el medio ambiente causados por parte del libro tradicional y  de los nuevos dispositivos que fuera tratado muy claramente en el post “Libros y ecología” de Victor Villapalos en BiblogTecarios.

También vale la pena señalar que tanto para tabletas como para ereaders existen un montón de funciones que si bien tratan de emular algunas de las operaciones que se realizan sobre los libros tradicionales (resaltar, agregar comentarios, etc.) no son exactamente las mismas, ya que por cuestiones físicas del soporte no pueden desarrollarse de igual manera.

Ahora si, opinando un poco más sobre la profesión, considero que las bibliotecas deben asociarse con las editoriales para ofrecer la posilbilidad de prestar libros electrónicos respetando los derechos de autor y los bibliotecarios y profesionales de la información deben conocer las herramientas y aplicaciones existentes, sus características principales, sus diferencias, sus aplicaciones y posibilidades, su funcionamiento, mantenimiento, etc. a fin de poder orientar a los usuarios de acuerdo a las necesidades de cada uno. De esta forma, tanto tabletas como ereaders deberían empezar a ser herramientas de utilización habitual en las bibliotecas. Por ejemplo, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires empezó a actuar al respecto. Sin embargo, aunque no debemos quedarnos al margen de las tecnologías de información, tampoco debemos ser esclavos de la moda tecnológica, del comprar lo último porque sí, sin efectuar previamente un análisis adecuado sobre su utilidad, la relación costo-beneficio, su implementación, etc.

Ereader

Como conclusión final, creo que un ereader es otra opción para ejercer la lectura (y en mi opinión la mejor para documentos electrónicos) y es un complemento ideal de los libros en la actualidad, pero que todavía no puede reemplazarlos totalmente (y que lo hagan es algo que todavía está por verse) por varios motivos. Coincido en todos aquellos que plantean y  apuestan a una convivencia conveniente y por ahora bastante prolongada entre el libro y los formatos digitales y entiendo que declarar la muerte del libro es algo prematuro y sin muchos fundamentos. Así que voto por aprovechar las ventajas de ambos formatos, ya que lo más importante, más allá del soporte, es al menos para mi poder ejercer la actividad de leer de la mejor manera posible.

Más información sobre ebook y ereaders:

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Diego Ariel Vega

Lic. en Sistemas de Información de las Organizaciones y Técnico Superior en Bibliotecología. Lector voraz y aficionado al cine, la literatura, el teatro, la fotografía, la música en sus más diversas expresiones y todas las manifestaciones del arte en general. Primer dan (cinturón negro) de aikido (el arte de la paz), ecologista de corazón, runner, amante de los viajes, la vida al aire libre, camping, trekking y montañismo, kayak y mountain bike...entre otras cosas
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Comments

  1. By Martin

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  2. By Ari Mastroianni

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