miejsc pracy opieki zdrowotnej w virginia beach cialis cena w domu testów narkotykowych

El usuario de la biblioteca

El Bibliotecario reconoce dos tipos de alter ego: El superior y el usuario.

El superior es alguien externo a la biblioteca que está al frente de un área administrativa de la que depende aquélla. Es a quien hay que explicar qué es la biblioteca, cuál es su misión en la organización, cuáles sus requerimientos, así como los insumos que requiere periódicamente. De estas comunicaciones, depende el flujo de recursos para que la biblioteca pueda funcionar, así como las decisiones que se tomen al respecto de su mantenimiento y del desarrollo posible o deseable de la misma.

El usuario es un sujeto -de entre los usuarios potenciales que determina la organización de adscripción- que logra entrar a la biblioteca y superar las otras barreras del acceso para solicitar, buscar, recuperar y utilizar alguno de los recursos de información que se ofrecen en la colección, o que solicita un dato o información, o que desea utilizar las instalaciones que se tienen disponibles.

Usuario de la biblioteca

Hace algunos años, conocí el boletín de una biblioteca académica y en sus páginas encontré un texto muy breve que trataba de establecer una tipología de los usuarios de esa biblioteca. Para ello, agregaba un adjetivo para referirse al tipo de usuario. Lo que llamaba la atención era la designación entre agresiva y sarcástica de esos adjetivos, que además se explicaban en párrafos breves que venían a continuación. Así, por ejemplo, el “usuario jetón” era descrito como el que se dormía frecuentemente en la biblioteca y había que despertarlo cuando lo hacía sobre los libros abiertos para que no los maltratara con su peso.

Es raro encontrar textos de bibliotecarios que sean desfavorables al referirse a los usuarios, excepto aquéllos que tratan sobre usuarios problema (por ejemplo, los homeless que quieren utilizar los sanitarios de las bibliotecas públicas en Estados Unidos), en tanto que es más común escuchar pláticas de bibliotecarios que se refieren a sus usuarios como una maldición que constantemente padecen en sus bibliotecas.

La contraparte de esta descripción negativa de los usuarios es la que encontramos en los manuales que se utilizan para formar bibliotecarios, en donde se nos presenta al “usuario bueno”, que es uno dispuesto a aprender y hacer investigaciones, interesado en las novedades, proactivo y colaborador de los bibliotecarios, asertivo, culto, amable y educado. A todos los bibliotecarios que pasamos por la escuela nos enseñaron esta imagen ideal del usuario, y fue la primera que se empezaba a resquebrajar desde que nos encontrábamos con la realidad.

A este usuario bueno se le tiene como la razón de ser de la biblioteca y de los bibliotecarios, como el fin último al que se dirige todo lo que se hace en los procesos y servicios bibliotecarios, como la inspiración de cualquier proyecto bibliotecario, como el punto de llegada de todo cuanto hacen los bibliotecarios, y así abundan los elogios, las loas, las alabanzas, los encomios, los aplausos, las aclamaciones, las exaltaciones, los cumplidos y mucho más en toneladas de papel generado en bibliotecas, centros educativos y de investigación, asociaciones bibliotecarias, congresos bibliotecarios, publicaciones especializadas, etc., etc.

Una cosa cierta es que en la biblioteca se le ubica como alguien que interactúa con los bibliotecarios encargados de los servicios, en tanto que su vinculación con las otras áreas es indirecta a través de estudios o por referencias a menudo vagas, como si fuera un apestado. Incluso, hay bibliotecas que ya están acelerando su mudanza al entorno digital para no tener que tratar de modo personal con los usuarios.

Lo que llama la atención en todo este asunto es que hubo momentos en la historia bibliotecaria en los que algunos bibliotecarios realmente quisieron conocer al usuario. Algunos lo hicieron a través de glosas y apologías de textos, como queriendo encontrar entre las letras el verdadero rostro del usuario. Otros, se lanzaron a aplicar encuestas, a hacer observaciones y, en muy contados casos, a platicar con los usuarios. No tardaron los señalamientos de unos a otros: Los bibliotecarios lectores acusaron a los bibliotecarios de campo de poco rigurosos, mientras éstos denunciaron a los otros de ser investigadores de escritorio y ratones de biblioteca.

De cierto, el usuario de la biblioteca continúa siendo un misterio…, uno muy misterioso para los bibliotecarios.

Robert EG

 

Mtro. Robert Endean Gamboa. Maestro en bibliotecología. Ha trabajado en bibliotecas universitarias, en la Hemeroteca Nacional de México y en la Dirección General de Bibliotecas del CONACULTA. Ha sido docente, auditor líder de calidad, valuador de documentos y colecciones antiguos, consultor, gestor de proyectos y capacitador. Actual Presidente de la Sección de Políticas de Información de la AMBAC. Mantiene el blog de Problemas del Campo de la Información.

The following two tabs change content below.

Firmas Invitadas

Post publicados por autores participantes como "Firmas Invitadas"
Notice: Use of undefined constant rand - assumed 'rand' in /usr/home/infotecarios.com/web/wp-content/themes/ribbon/single.php on line 35

Comments

  1. By Andrea Toscano

    Responder

  2. By Iris Elizabeth

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: