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¿Demasiado grande para fracasar? La clausura del gobierno federal de los Estados Unidos y los impactos en los servicios bibliotecarios e informáticos estatales y más allá

Cuando el gobierno federal de los Estado Unidos cerró temporalmente a principios del mes de octubre de 2013, no hubo pánico masivo, ni siquiera muchas personas manifestando en las calles su descontento por la desorganización política. Muchos trabajadores federales se quedaron sin trabajo temporalmente o, peor aún, muchos fueron designados como “trabajadores esenciales” y tuvieron que trabajar durante la clausura sin la seguridad de que serían remunerados. Los bibliotecarios y los trabajadores de áreas informáticas fueron colocados en el grupo de trabajadores “no esenciales.” Dicha denominación trae a la mente la idea de trabajo “no importante.” Desafortunadamente, dicho estereotipo es demasiado común en nuestra profesión. Aquí en los Estados Unidos nosotros los bibliotecarios estamos acostumbrados a luchar para mantener nuestro lugar dentro de una sociedad abierta, saludable y segura. Siempre nos enfrentamos con recortes de presupuesto o de personal, clausuras de sucursales, recortes de servicios, entre otros pero jamás nos damos por vencidos. Es muy difícil escuchar cuando dicen que el trabajo que uno realiza no es “esencial.”

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Es muy fácil para los bibliotecarios dar millones de razones sobre por qué somos una parte integral en el tejido de la sociedad. Uno de los efectos inesperados de la clausura del gobierno federal fue que con la falta de los servicios “no esenciales”, aprendimos un poco de cómo era vivir sin lo que estamos acostumbrados a tener ahora. Debido a la clausura tuvimos la oportunidad de ver una realidad sin los servicios bibliotecarios e informáticos a nivel nacional. En este post, sigo con un “mini tour” de lo que hemos visto de este mundo extraño y desértico sin servicios bibliotecarios e informáticos:

  • No hay patrimonio cultural. La biblioteca nacional de Library of Congress y muchos sucursales del Archivo Nacional se quedan cerrados, no atienden a los miles de usuarios semanales, y hasta los recursos electrónicos están apagados. Todos los tesoros digitalizados, el patrimonio audiovisual que solo existe en formato digitalizado, los millones de fotografías y documentos únicos disponibles para navegar las 24 horas del día, todos están detrás de un telón cerrado. El patrimonio es clasificado como “no esencial.”

  • La pérdida de las herramientas de la profesión. Debido a la clausura de Library of Congress, muchas de las herramientas de la catalogación y clasificación que esta entidad brinda dejan de existir. Actualmente, durante la clausura se mantuvo acceso a Catalogers Desktop pero las bases de los Library of Congress Subject Headings Authority (LCSHA) y Library of Congress Name Authority File (LCNAF) se quedaron cerrados. Es muy probable que en nuestro mundo imaginario sin servicios bibliotecarios, servicios así también dejarían de existir.

  • Falta de acceso a la información pública. Como los trabajadores de la informática son clasificados como “no esenciales” no están disponibles para procesar solicitudes para pedidos de libertad de información pública. Los ciudadanos que quieren información acerca de las operaciones gubernamentales y las estadísticas vitales no tienen otra manera para conseguirla y ya están viviendo en las sombras.

  • El daño profesional. Hay miles de bibliotecarios, documentalistas, archiveros, y profesionales aliados fuera de trabajo, sin poder practicar su labor y con cada uno de ellos, perdemos miles de horas de innovación, charlas y debates fructíferos, y experimentación en nuevas fronteras de práctica y teoría. Tener un trabajo “no esencial” es un juego de suma cero donde no hay ganadores, solo hay perdedores.

Lo siento mucho, mis pasajeros, por darles un tour tan deprimente, pero esto fue el “tour” que los bibliotecarios federales y todos los usuarios tuvieron que tomar debido a la clausura del gobierno. Afortunadamente fue un experimento muy breve y después de 16 días los congresistas abrieron las puertas de nuevo. ¿Qué hemos aprendido durante este periodo de no ser “esenciales”? Espero que hayamos aprendido mucho de nosotros mismos, de nuestra profesión y de que SÍ somos esenciales. Al menos una persona en Washington, D.C. pensó que las bibliotecas fueron esenciales durante la clausura. El alcalde de Washington, D.C., Vincent Gray, tomó la decisión de mantener todas las bibliotecas municipales abiertas durante la clausura federal. Lo que necesitamos son más aliados como el alcalde Gray, personas que declaran sin duda, sin arrepentimiento que las bibliotecas y los servicios informáticos son esenciales y parte de las operaciones integrales del pueblo más pequeño del mundo hasta la ciudad más grande del planeta.

Yo soy “esencial.” ¿Y tú?

Más información acerca del tema:

Washington Post: Nonessential Label is Upsetting to Federal Workers

Shutdown Affects FOIA Requests

Library Journal on Effects of Shutdown 

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Natalie Baur

Archivista
Soy bibliotecóloga encargada del archivo en la Colección de Herencia Cubana de las Bibliotecas de la Universidad de Miami, Florida. Me interesan: los intercambios de conocimientos; desarrollo y gestión de los archivos y las bibliotecas especiales; las humanidades digitales; y la descripción, gestión y difusión del patrimonio cultural.
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Comments

  1. By Cutzin

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    • By natalie baur

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