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El Decálogo y los bibliotecarios asesinos.

Imagen tomada de: Libraries of the world.

Imagen tomada de: Libraries of the world.

En días recientes el colega Sergio Terrera (@sergioterrera) de Argentina me comenta por Twitter (@MyrnaLee) que utilizaría un escrito que redacté en el 2011 “El bibliotecario asesino de cada día”, para Biblogtecarios. Pensando en este asunto, se me ocurre  releer el Decálogo del Bibliotecario de Umberto Eco. Este decálogo fue leído por Eco en el Congreso de Bibliotecarios, celebrado con motivo del XXV aniversario de la Biblioteca Sormani de Milán, como parte de su conferencia.  Surge en mi la inquietud, existirán bibliotecas y bibliotecarios con tan poca visión… claro de algún lado Eco debe haber obtenido esta idea, entonces suponemos que el bibliotecario asesino, lamentablemente se cruzó en su camino.

El decálogo dice así:

PREMISA: La finalidad de una biblioteca es custodiar los libros e impedir que resulten dañados.  Una manera eficaz de conseguir este resultado es imposibilitar que los lectores los toquen; la segunda, y más perfecta, es impedir que lleguen a conocer su existencia.  Para ello cabe hacer: 

  1. Complicar al máximo los catálogos.  Separar premeditadamente los catálogos de autores de los de materias y revistas, disponiéndolos incluso en salas diferentes.  Si es posible puede tenerse, por cada catálogo, uno distinto para las adquisiciones anteriores (hasta 1960).  Las adquisiciones posteriores se tendrán en una lista aparte, absolutamente inconsultable.  La grafía y redacción de los nombres de autores han de variar de catálogo en catálogo.  Por ejemplo “Chzidovskij” en el moderno y “Tschaikowsky” en el antiguo.  El alfabético de materias debe estar redactado según decisión propia del bibliotecario, siguiendo sus peculiares intereses privados.  Comentario al punto 1: Observamos en este enunciado una situación que está íntimamente relacionada con los aspectos para la normalización de los catálogos para el acceso a la información. Por esto la importancia de hablar el mismo lenguaje y consultar escritos que pueden arrojar luz sobre este proceso y ser buenos colegas para el compartir de ideas y conocimientos… sugerencias de donde pueden consultar – http://www.infotecarios.com/tag/rda/
  2. La signatura debe ser totalmente intranscribible y con muchas siglas, algunas de las cuales deben parecer irrelevantes.  Procurar que la papeleta de petición esté redactada de forma imperfecta, de modo que le pueda ser devuelta al lector, obligándole a rehacerla de nuevo. Comentario al punto 2: Importante para todos, conocer el perfil del estudiante actual, y crear servicios adecuados a sus necesidades, sin olvidar las necesidades del que ofrece los servicios y de la Biblioteca en particular (ya sabemos que las estadísticas de servicio son odiosas pero necesarias como una de las formas para garantizar y mantener los espacios).
  3. El tiempo transcurrido entre la petición y la recepción del libro debe ser muy largo.  Las papeletas deben introducirse en una especie de rueda de la fortuna y desaparecer por los subterráneos.  Allí serán atendidas de manera arbitraria por subalternos minusválidos.  Sería de agradecer alguna extremidad artificial o, mejor una manga sujeta con un imperdible a la espalda.  El subalterno ideal es el que lleva un solo libro en cada viaje.  En cualquier caso, es necesario que este subalterno sea completamente incapaz, de modo que al subirse a las escaleras para alcanzar las estanterías más altas consiga precipitar trágicamente decenas de libros. Comentario al punto 3: El tiempo de los usuarios es valioso, igual que el tiempo del Bibliotecario, por lo tanto hagamos lo contrario a la premisa. Posiblemente en muchas de las Bibliotecas ya se hayan implementado medidas, como formularios digitales, lectores de código de barras y maquinas donde el usuario gestiona su préstamo. Medidas que ayudan a agilizar este proceso. Claro está ¡si tienes un bibliotecario asesino, olvídate del progreso!
  4. Nunca se ha de prestar más de un libro.  No debe permitirse que el lector entre en la biblioteca con un libro propio para compararlo con el prestado por la biblioteca.  Toda comparación es siempre odiosa.  Actuar de modo que los libros solicitados no lleguen jamás a ser llevados a la sala de lectura. Comentario al punto 4: Jajaja esta es como esos casos donde el Bibliotecario quiere todos los recursos para sí mismo. Evitemos un conflicto que pueda tener implicaciones éticas, si usted tiene un profesorado experto en el campo que enseña, invítelos a colaborar con el proceso de evaluación y recomendación de recursos bibliográficos. No recomiende solo lo que le gusta a usted, así se evita la tentación de quererlo TODO PARA USTED.
  5. Esforzarse por conseguir una ausencia total de fotocopiadoras.  Si ya hubiese, que sean pocas, preferentemente, solo una, no utilizable por el lector, que se fotocopien pocas páginas, a precio muy caro, después de una larga cola y entregando las fotocopias al día siguiente. Comentario al punto 5: Sin palabras… pero… hay que evolucionar las visiones… si esto sucede y usted se precia de no ser asesino, pues conviértase en visionario, busque, planifique y lleve  cabo…
  6. El préstamo de los libros para fuera de la biblioteca debe variarse sistemáticamente de modo que frustre cualquier intento.  Conseguir que el préstamo interbibliotecario sea utópico.  Impedir que el lector llegue a tener el más mínimo conocimiento de los catálogos de otras bibliotecas. Comentario al punto 6: ¡Que visión más odiosa! La información es poder, la información es para compartirse, la información no sirve si solo es acumulada… Lamentablemente todavía hay Bibliotecarios asesinos.
  7. Los horarios de apertura deben coincidir completamente con los horarios laborales (para conseguirlo hablar con los sindicatos); sobre todo merece la pena conseguir que las bibliotecas estén cerradas a la hora de comer, por la noche, los sábados y fiestas de guardar.  Hacer lo posible para que, en su tiempo libre, el usuario no se canse leyendo y se dedique al deporte. Comentario al punto 7: Uno de los aspectos más admirables de la gestión bibliotecaria son los extensos horarios de servicio que le permiten a los usuarios tener acceso a la misma en la mayoría de las veces. Es llamativo conocer que gracias a “LA CRISIS” (así en mayúsculas, porque es la palabra favorita de estos tiempos) se elimina personal por los medios que sea y se afecta el servicio. Una de las posibles sugerencias es nuevamente conocer a su comunidad de usuarios, acercarse y preguntarles que horarios estiman convenientes… tal vez abrir un poco más temprano a los horarios “regulares” permita satisfacer esa necesidad y de alguna forma subsanar o aliviar los efectos de la crisis.
  8. No debe ser posible que el lector pueda reconfortarse con un pequeño refresco en el interior de la biblioteca: el que quiera un café debe salir y al salir devolver todos los libros prestados, de manera que al regresar tenga que repetir todo el proceso de petición. Comentario al punto 8: Hay que ser ejemplo… Sabemos que todos hemos pecado y escondidos nos hemos comido la galletita en el mostrador… Entendemos que la comida y las bibliotecas no se llevan de la mano por el aspecto de la conservación y preservación, pero venga! Ve a un estudiante muerto de hambre…. Ofrézcale otro espacio para que pueda comer, mientras lo hace explíquele de manera amable y firme el porqué de la acción… Recuerde que lo cortés no quita lo valiente.
  9. No debe ser posible encontrase el mismo libro al día siguiente.  Ha de ser imposible saber quién lo tiene prestado en ese momento. Comentario al punto 9: La importancia de la organización… porque un libro mal anaquelado es un recurso perdido… El buen bibliotecario se preocupara porque el personal del área conozca su organización y arreglo de manera tal que se eviten estas situaciones.
  10. NORMA DORADA:   El lector no debe tener acceso, bajo ningún concepto a las estanterías. Comentario a la Norma Dorada: El bibliotecario asesino se goza esta norma dorada provocando una colección casi muerta e inservible. Usted no desea tener un almacén de recursos sin utilizar que lleguen a ser víctimas de los hongos, el sucio y el olvido…

NORMA ADICIONAL:

El objetivo primordial es conseguir que la biblioteca permanezca completamente cerrada la mayor parte del año por orden gubernativa.  Comentario a la Norma Adicional: lamentablemente muchos individuos entienden que las acciones mencionadas en este decálogo, son las adecuadas y correctas en el manejo, desarrollo y el día a día de las Bibliotecas. No conociendo así que fomentan el ambiente toxico que es instrumento para la obsolescencia, el desánimo del equipo de trabajo, y eventualmente el decaimiento de la institución que conocemos como biblioteca. El Bibliotecario y la biblioteca que aspiran a la excelencia, buscan continuamente las oportunidades para encaminar a nuevas rutas de acercamiento con sus usuarios, al desarrollo, establecimiento y promoción de programas que propicien el desarrollo de nuestra comunidad.  Para evitar ser un bibliotecario asesino, (el decálogo de Eco, lo magnifica en maldad) debemos tener “LA VISIÓN” y trabajar para el máximo desarrollo de la misma.


Fuentes consultadas:

Carrascosa, M. (2015). El decálogo del buen bibliotecario. Biblogtecarios.

Eco, H. (s.f.). Decálogo del Bibliotecario. Universidad Nacional de Mar del Plata, en Argentina.

Torres, M.L. (2011). El bibliotecario asesino de cada día. Biblogtecarios.

Woolfolk, A. (2010). Psicología educativa. 

 

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