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Competencias Informacionales y su influencia en el fortalecimiento de las Ecologías del Aprendizaje.

Ecología del aprendizaje Introducción.

Durante toda la historia el ser humano se ha visto en la necesidad de sistematizar y refinar los procesos de enseñanza – aprendizaje para lograr conseguir consolidar y transferir los conocimientos adquiridos con los años a las próximas generaciones de forma consistente e integra. Para lograr esta finalidad los profesores han sido clave en la interacción formativa de los alumnos al utilizar diferentes medios, estrategias y enfoques educacionales para cumplir con el rol de “Dadores de conocimientos”. Con la llegada de la Era de la Información (Castells, 1996), la figura del profesor cambia de dador (Conductismo (Leiva, 2005)) a mediador (Cognitivismo (Ertmer y Newby, 1993) y Constructivismo (Tünnermann, 2011)) de conocimiento, transfiriendo buena parte de la responsabilidad en el proceso de enseñanza –  aprendizaje al estudiante quien toma un rol proactivo en ella.

Al adentrados más en la Sociedad de la Información, nuevamente se reestructuran los procesos de enseñanza – aprendizaje, gracias al impacto masivo de la información y las tecnologías 2.0, surgiendo una serie de nuevos planteamientos educacionales que integran los avances técnicos actuales (Pérez y Martínez, 2010), surge una nueva generación de aprendices con una alta adaptabilidad a los nuevos medios tecnológicos -Nativos Digitales- (Prensky, 2010) y la aparición,  fortalecimiento y masificación de los ambientes digitales y virtuales (Pérez, Miguelena y Diallo, 2016) que permiten acceder y administrar conocimientos en un flujo constante, no sometido a un espacio físico especifico, desmontable y en constante actualización (Salazar, Ovalle y Duque, 2016); causando estos avances que ya no solo el estudiante sea responsable de su aprendizaje, sino que se ve conectado a una serie de dispositivos tecnológicos que lo inundan constantemente de datos, información y conocimientos; en este punto el estudiante ya no solo es protagonista activo de su aprendizaje, sino un miembro activo en la formación de los saberes colectivos interactuantes de la red (Dussel y Southwell, 2010). Por otro lado, el profesor se enfrenta con el desafío de mediar saberes que ya no son unidireccionales o bidireccionales, sino saberes hipervinculares (Álvarez y González, 2016), caóticos (Armijos, Hernández y Sánchez, 2017), icónicos (Figueroa y González, 2016) y no estáticos (León, Schilardi, Segura y Polenta, 2016). En razón de estos cambios en el plano de lo educativo y como una forma de explicar estas interacciones propias del contexto informacional, surge un planteamiento educativo denominado Ecología del Aprendizaje (EA) (Driscoll, 2005; Siemens, 2006 y Santamaría, 2011) que intenta establecer la naturaleza de los elementos que componen y definen los factores antes descritos.

En paralelo al enfoque de las EA, la Alfabetización en Información es una disciplina bibliotecológica que surge como una respuesta a la problemática de la superabundancia de datos en la sociedad actual (Zurkowski, 1974), fomentando en las personas una conciencia reflexiva sobre el uso de las Tecnologías de la información y la comunicación (TICs) y el desarrollo de habilidades informacionales que permiten el mejoramiento de la calidad del aprendizaje, mediante la integración de conocimientos que permiten procesar grandes flujos de información mediados por las tecnologías actuales; transformándolas en un conocimiento aplicable a nivel personal y social (Vivas, Castaneda – Peña, Barbosa, Barreto y Melo, 2016). La ALFIN al tener como objeto de estudio la Información y su uso en los contextos tecnológicos (Hernández, 2007), establece una serie de aptitudes, destrezas, habilidades y competencias que pueden ayudar al proceso formativo en los distintos niveles; siendo a su vez saberes con un carácter altamente versátil y fácilmente integrable a la interacción del ecosistema del aprendizaje.

Ecologías del Aprendizaje.

 Las ecologías del aprendizaje tiene su antesala en las Ecología de la Información (1) y en la Ecologías del Conocimiento (2), que son planteamientos que tiene sus orígenes en las ciencia de la información y en la administración; caracterizándose ambas por tener su punto de partida en la información procesada por los sistemas computacionales de las instituciones, que crean una serie de funciones y circuitos info-dependientes entre sus participantes, que van generando un conocimiento interno en base a los datos transmitidos y que les permiten combinar e integrar nuevas y diversas fuentes, para de esta forma seguir fortaleciendo el sistema. La diferencia entre ambas es que primera gestiona la información interna de una institución con sus respectivos circuitos; y la segunda gestiona el conocimiento y saberes que producen las personas, las tecnologías digitales y las comunidades con sus respectivas interacciones.

Comprendiendo los antecedentes anteriores sobre las Ecologías de la Información y del Conocimiento, es posible visualizar con mayor exactitud el planteamiento denominado Ecologías del Aprendizaje (Siemens, 2006), siendo entendidas como entornos donde el conocimiento compartido permite el fomento y el desarrollo de múltiples conexiones y fuentes de conocimiento, las cuales son estructuradas de forma personalizada permitiendo el aprendizaje constante y continuo de forma libre, inarticulada, dinámica, adaptable, confusa y caótica (Carreño, 2009; Santamaría, 2011). Estos ecosistemas son compuestos por diferentes comunidades entrelazadas por algún factor en común que les permite una fertilización mutua y una evolución progresiva y autogestionada dando como resultado una nueva construcción social de significados y conocimientos (Brown, 2000), que son mediados por herramientas tecnológicas que permiten la creación y establecimiento de ambientes sociales y tecnológicos – informacionales, diseñados con la finalidad de promover los diferentes procesos de aprendizaje de forma segura y facilitando el fomento de la confianza en el conocimiento construido en conjunto con los otros.

Dentro de las EA, el aprendizaje es interpretado como las conexiones (3) entre nodos (4) y la formación de redes de conocimiento (5), que van añadiendo nuevas informaciones y que permiten la creación de nuevos patrones neuronales (6). Dichos patrones se vinculan unos con otros para formar un entramado de múltiples fuentes de información confiable, la cuales pueden ser usadas para ampliar, crear, re – crear, modificar, transformar, conectar y reconectar conocimientos y aprendizajes diversos de forma constante y dinámica (Siemens, 2006). Por tanto, el aprendizaje en la EA es comprendido como Caótico, por tanto, es diverso y desordenado. Y no perfectamente empaquetado y preparado como es visto tradicionalmente en los planteamientos educacionales clásicos, en donde el aprendizaje se caracteriza por ser continuo y por tanto estructurado, aquí los cursos tradicionales son reemplazados por estructuras en constante desarrollo y comunicación, las cuales pueden ser utilizadas a medida que se requieran o faciliten la resolución de una determinada problemática.

Otro aspecto del aprendizaje dentro de las EA, es el concepto de certeza,  que se cambia por el estado de suspenso continuo, debido a la explosión informacional y los avances tecnológicos. Los conocimientos que pueden ser considerados hoy como válidos y estables; gracias al conjunto de nuevos descubrimientos pueden dejar de tener preponderancia mañana. Esta perspectiva se enmarca en la lógica de que somos capaces de conocer parcialmente la realidad y que es necesario adoptar una serie de actitudes que permitan desarrollar “… la tolerancia ante la ambigüedad y [la] incertidumbre. La certeza es limitada en el tiempo, no para toda la vida” (Siemens, 2006, p.28).

En el siguiente esquema se muestra el concepto de aprendizaje visualizado por las EA:

 

Fig 1

Fig. 1: El aprendizaje como formación de redes. Diseñado por Siemens, 2006, en el Conociendo el Conocimiento (p.29).

Finalmente, las EA siempre deben ser espacios abiertos, adaptativos y descentralizados donde el mentor como el aprendiz, sean capaces de auto gestionar sus respectivos conocimientos y aprendizajes de forma constante mediante las múltiples fuentes de información, herramientas y espacios (Comunidades) disponibles para ellos. Siendo estos un apoyo a su desempeño en las diferentes áreas en las cuales estos estén inmersos.

El funcionamiento de las Ecologías del Aprendizaje aborda algunos aspectos que son graficados en el siguiente esquema:

Fig 2

Fig. 2: Ecología del Aprendizaje: Proceso de creación de una Red. Diseñado por Siemens, 2006, en Conociendo del Conocimiento (p.39)

  Competencias Informacionales.

 Las competencias informacionales son un aspecto que se encuentra integrado en  la concepción de la Alfabetización en Información, siendo estas la suma de las destrezas (7) y habilidades (8) informacionales que al vincularse mutuamente en el entramado cognitivo del individuo dan como resultado un conjunto de capacidades articuladas y dinámicas que están compuestas por los conocimientos, habilidades, destrezas naturales y construidas mediante el entrenamiento, el pensamiento reflexivo, las actitudes, las características personales de nivel valórico con impacto en la información, que se manifiestan en la forma en que la persona es capaz de identificar, interpretar, argumentar y resolver problemas complejos y auténticos del contexto con exactitud, rapidez, idoneidad y ética con ayuda de la información (Pinto y Uribe, 2011).

Entendiendo lo anterior podemos decir que las competencias en información, según lo planteado por Marzal (2008), pueden ser comprendidas como el adiestramiento intelectivo en el dominio experto de principios teóricos que permiten el empleo de la información de forma disciplinar, ayudando en la actualización mediante el aprendizaje continuo y que permiten la readaptación frente a las innovaciones profesionales que se puedan producir con el avance tecnológico e informacional.

Dichas competencias se manifiestan además en el conocimiento de la naturaleza de la información dentro de los nuevos entornos tecnológicos; tomando en cuenta el ciclo de generación, producción y transferencia de la información en la Web semántica, complementándose con el conocimiento de los principios teóricos para la organización, representación y recuperación de los distintos contenidos en los recursos informacionales.

Sumado a lo anterior es necesario entender que las competencias tienen un carácter más analítico que es impuesto por el exterior (contexto laboral y académico) y que pueden llegar a establecerse como estándares a alcanzar según sea el caso. La formación de las competencias permite establecer modificaciones en la forma y fondo de las estructuras mentales de la persona mediante la interpretación, argumentación e integración de nueva información a su bagaje actual, este proceso puede darse de forma lineal o no lineal (Area y Guarro, 2012).

Es necesario entender que las competencias informacionales van directamente relacionadas con los niveles del saber (Saber qué; Saber hacer; Saber ser; Saber estar (9)) y tienen un impacto directo en el establecimiento del aprender a aprender, en la aplicación de conocimientos en la práctica, en el análisis y síntesis, en la capacidad de adaptarse a nuevas situaciones, en las habilidades de tipo interpersonales, en la capacidad de generar nuevas ideas (creatividad), en la comunicación oral y escrita en lengua propia o extranjera, en la resolución de problemas y la toma de decisiones, en la capacidad crítica y autocrítica, en las habilidades básicas en el manejo de las TICs, en el trabajo colaborativo, en los conocimientos generales básicos sobre un área de estudio, disciplina o profesión, en el compromiso ético, en la apreciación de la diversidad y multiculturalidad y finalmente en las habilidades en investigación (Attewell, 2009; Calderón, 2010; Area y Guarro, 2012).

En resumen, las competencias en información comprenden las capacidades del individuo para reconocer sus necesidades de información, la localización de esta, su evaluación, aplicación y creación de nuevo conocimiento en los diferentes lugares, momentos y etapas de la vida, haciendo de ellas una oportunidad para el aprendizaje permanente, el pensamiento crítico e interpretativo y el desarrollo de habilidades investigativas (Herrera y Horta, 2012). Para lograr estas competencias es necesario que sea integrado el elemento tecnológico representado en las computadoras y dispositivos móviles como ayuda en la toma de decisiones y realización de actividades (Declaración del Mes de la ALFIN, 2009). Estas competencias informacionales podrán pasar de un nivel básico y sencillo a uno más profundo y elaborado según la problemática, experiencia y educación de la persona en el contexto (Lau y Cortés, 2009).

Competencias Informacionales y su interacción con la Ecologías del aprendizaje.

La interacción que se puede producir entre las competencias informacionales y la ecología del aprendizaje, tienen como elementos de desarrollo en la información (Bernhard, 2002), el conocimiento (Minakata, 2009), la educación (Vidal, Martínez, Fortuño y Cervera, 2011), las tecnologías educativas (Valverde, 2002) y los nuevos procesos de aprendizaje con herramientas tecnológicas (Requema, 2008), que permiten en forma paralela que ambos enfoques se potencien integrando elementos que son propios de cada uno. En el caso de las competencias en información aportan un conjunto de saberes, actitudes, destrezas y habilidades de tipo manipulativas, reflexivas e investigativas (Marzal, 2008) que permiten refinar los datos que transitan por las conexiones, nodos y redes que sostienen el aprendizaje en las EA (Siemens, 2004; 2006; Marzal, 2009), mediante el reconocimiento, localización, selección, evaluación y uso de la información (ALA – ACRL, 2001) y que disminuyen y controlan de forma progresiva el exceso de información del ecosistema.

Esta concepción se ve visualizada en el siguiente esquema:

Fig 3

 Fig. 3: Proceso de formación del aprendizaje con competencias informacionales. Fuente: Creación en base a Siemens (2006).

A su vez, el ecosistema del aprendizaje aporta un ambiente basado en lo tecnológico – informacional y colaborativo (Bruce, 2003; Marzal, 2009; Siemens, 2006; Moreno, 2011; Ladaga y Udovicich, 2013), siendo un espacio en donde se producen una serie de vinculaciones y creación de redes y nodos que ayudan a establecer una serie de conocimientos interconectados, fácilmente modificables, adaptables a los diferentes contextos tecnológicos, idiosincrásicos y valóricos (Rochefort y Richmond, 2011). Otro elemento a considerar en esta interacción es que estos espacios, no son estáticos sino que son interpretados como ambientes vivos, renovables y que pueden morir por falta de conexiones y nueva información, manifestando claramente este planteamiento la necesidad de una actualización del conocimiento, tecnologías y fuentes informacionales en donde las competencias en información con sus distintas aristas y niveles permite ir ampliando y estableciendo una serie de criterios de selectividad de nodos especializados con mayor rigurosidad científica que fortalece y nutre el crecimiento del ecosistema del aprendizaje (Siemens, 2006; Santamaría, 2011; 2012).

Conclusión.

 Según todo lo expuesto anteriormente, cabe decir que las competencias en información por su naturaleza y versatilidad pueden hacerse participes de cualquier disciplina o planteamiento, volviéndose una parte importante en el entramado educativo, tanto a nivel consciente o inconsciente. Esto se pudo ver reflejado en el refinamiento que permite en la ecología del aprendizaje, posicionando una serie de conocimientos para establecer controles en la calidad e importancia de la información que será parte de las conexiones, nodos y redes; preservando a la vez la naturaleza caótica y dinámica de la EA.

Por otro lado, si las competencias en información aportan a las EA un refinamiento de los procesos internos de la información que circula por ella; el ecosistema aporta a su vez, un ambiente idóneo para los conocimientos en alfabetización en información en donde se puede realizar un despliegue teórico y práctico sin mayores limitaciones, puesto que la propia esencia del sistema insta a la integración de nueva información y sus reformulaciones.

Finalmente cabe mencionar la importancia de la reformulación de la visión del aprendizaje, de ser entendida como un medio de desarrollo a ser un conjunto de interacciones vivas que requieren de potenciadores cognitivos que ayuden a seleccionar con claridad los conocimientos más relevantes para cada situación y problemática, es aquí donde las competencias en información en conjunto con las ecologías del aprendizaje juegan un rol clave para el establecimiento de este objetivo y cambio de concepción de lo educativo en el siglo XXI.

Notas.


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Sergio Oliveros

Sergio Oliveros –  Bibliotecólogo Chileno. Realiza sus labores profesionales en la Biblioteca de Poesía Chilena Contemporánea Pablo Neruda – Casa Museo La Sebastiana y se desempeña paralelamente como ayudante académico en el área de Epistemología de la Información en la Carrera de Bibliotecología de la Universidad de Playa Ancha. Actualmente está cursando el Magíster en Educación Superior a través de la Fundación Universitaria Iberoamericana (FUNIBER) con título validado por la Universidad Europea del Atlántico de España y la Universidad Internacional Iberoamericana (UNINI) de Puerto Rico.

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