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Código de Ética Profesional del CNB: elementos para el desarrollo de colecciones

Los bibliotecarios creen que las mejores sociedades son aquellas en donde los individuos tienen el derecho a leer y ver lo que desean, a creer y decir lo que desean, y a dar sus propias opiniones y pensamientos. (Gorman, 2015)

La ética en la profesión bibliotecaria ha sido, a lo largo de la historia, un tema con muchas aristas que varios autores han tratado con diferentes niveles de profundidad y análisis. Uno de estos puntos que más ha repercutido en nuestra labor, tanto por su impacto en la sociedad como por la polémica que genera dentro del gremio, es la ética en el desarrollo de la colecciones. Cuestión que me gustaría revisar y contrastar con relación al Código de Ética Profesional del Colegio Nacional de Bibliotecarios (CNB) de México.

Ética para los profesionales de la información

La ética, desde el punto bibliotecario, podemos definirla como:

Un sistema moral que consiste en un conjunto de reglas de conducta con aplicaciones específicas a la actividad bibliotecaria (Marco, 1996)

Generalmente las actividades donde más se pone a prueba este sistema moral que menciona Marco son en el desarrollo de colecciones, los servicios de referencia, el acceso a la información, la universalidad de los servicios e instalaciones y el resguardo de la información confidencial del usuario.

En este sentido, la ética para los profesionales de la información es un elemento fundamental para el desempeño de sus funciones en la sociedad, por lo cual, es necesario contar con un documento normativo que defina nuestro comportamiento ante el público al cual servimos. Además, no solo para los bibliotecarios sino también para todos aquellos profesionistas que ofrecen un servicio a la sociedad (Rodríguez Gallardo, 2013, p. 169) es indispensable contar con un código deontológico que nos permita dirigir, conforme a valores, nuestras actividades profesionales.

Desde el 2012 existe el Código de Ética de la IFLA para Bibliotecarios y otros Trabajadores de la Información, tal documento es de observancia internacional e intenta ser una guía para los demás países que aún no cuenta con algún código. La misma IFLA a través de su Comité de Libre Acceso a la Información y Libertad de Expresión (FAIFE por sus siglas en inglés) ha realizado una recopilación de Códigos de Ética Profesionales para Bibliotecarios de diferentes regiones del planeta, mismos que pueden ayudar a desarrollar o actualizar nuestros propios lineamientos éticos profesionales.

Un ejemplo gráfico de cuáles son los países que tiene al menos un código de ética profesional para bibliotecarios nos lo ofrece Rösch (2014, p. 43) mediante el siguiente mapa:

Códigos de etica para bibliotecarios 2014

Países con un código de ética para bibliotecarios

Los países que están en color rojo son, los que en su momento identificó Rösch, como aquellos que cuentan con un código de ética profesional. En la actualidad el mapa podría haber cambiado ya, o tal vez aún no se tiene la información completa de los demás países, así que no debe verse como definitivo. Sin embargo, nos ofrece un panorama muy útil para los estudios en bibliotecología comparada.

Código de Ética Profesional del CNB

En el caso de México, tenemos el Código de Ética Profesional del CNB que surgió formalmente en 1992 (Zamora Piña, 2008), como parte de una comisión presidida por Eduardo Salas Estrada y conformada por Oscar Arriola Navarrete, Guadalupe Carrión Rodríguez, Roberto A. Gordillo, Estela Morales Campos, Álvaro Quijano Solís y Fernando Velázquez Merlo.

El código está conformado por una serie de artículos que funcionan como una guía para los bibliotecarios profesionales de México:

  1. Acceso a la información
  2. Imparcialidad y objetividad
  3. Respeto a la confidencialidad
  4. Respeto y orgullo por la profesión
  5. Profesionalización de la disciplina
  6. Fortalecimiento de la profesión
  7. Respeto a la integridad de los colegas
  8. Relaciones con los usuarios
  9. Relaciones con la institución

Además, cabe recalcar la anotación final que señala lo siguiente:

Lo estipulado en este CÓDIGO es de carácter obligatorio, tanto para los egresados de las escuelas nacionales como para los egresados de las escuelas extranjeras en la especialidad, ya que el artículo 50 de la Ley Reglamentaria del artículo 5o. Constitucional, establece las sanciones para los profesionales que falten al cumplimiento de sus deberes profesionales (Colegio Nacional de Bibliotecarios, 2005).

Quedando asentado una sanción para todos aquellos profesionistas bibliotecarios, independientemente que nacionalidad sean, que no desempeñen sus actividades de acuerdo a lo estipulado en el código.

Ética desde el desarrollo de colecciones

El trabajo del bibliotecario es, tal vez, una de las profesiones que más se ha enfrentado a las controversias éticas que surgen por los ataques a la libertad de expresión y al acceso a la información. Tal como se ve al bibliotecario, a veces callado y bajo la máscara de la neutralidad, por siglos se ha visto envuelto en estos problemas, que muchas veces son causa de la naturaleza misma de la información y de su importancia en la sociedad.

Una de las áreas donde más se ha visto ejemplificado esta problemática es la selección y adquisición de materiales, o más propiamente, en el desarrollo de colecciones. A lo largo de la historia, la censura ha sido el principal ataque que ha puesto a prueba la ética del bibliotecario y el principio de acceso universal a la información.

[…] la libertad de leer se encuentra continuamente bajo ataque, tanto por parte de algunos grupos privados como de las autoridades públicas que se empeñan en evitar libros “polémicos” u ocultar información que comprometa el poder de la clase dominante o grupo hegemónico. (Meneses Tello & Licea de Arenas, 2005, p. 66)

La selección de los materiales siempre debe ser responsabilidad del bibliotecario, pero no por el simple hecho de decidir qué se ingresa a la colección, sino porque su trabajo está basado en una preparación profesional que toma en cuenta las necesidades de su comunidad, pero además, dicha formación está fundada en la defensa del acceso a la información.

Elementos para el desarrollo de colecciones en el Código de Ética Profesional

En el Código de Ética Profesional del CNB se pueden rescatar algunos elementos importantes que pueden encaminar, de forma ética, las actividades que se realizan con relación al desarrollo de colecciones. Tomaré de ejemplo algunos artículos de Código para ejemplificar esta situación.

En el primer artículo del Código se señala que:

Deberán estar conscientes del significado y valor de la información para el desarrollo nacional en todos sus aspectos, por lo que facilitarán y permitirán el acceso a la información.

Este punto es crucial dentro del Código, pues de forma general, se está señalando el camino que debemos seguir como profesionales de la información. El desarrollo de las colecciones debe basarse en el principio del acceso a la información, independientemente de las políticas que cada institución tenga. Nuestra labor es la defensa del conocimiento, y la mejor manera de hacerlo es mediante el desarrollo de colecciones universales, sí acordes a las necesidades de información de nuestros usuarios pero además coherentes con los puntos de vista de los diferentes grupos sociales, así como también afines a las necesidades y problemas que existen en la actualidad.

En el mismo artículo se señala además que:

[…] Deberán oponerse a cualquier forma de censura en la prestación de servicios y en el desarrollo de las colecciones de recursos documentarios, ajustándose a la legislación vigente y a las normas de las instituciones correspondientes.

Como lo señalé anteriormente, la censura es la principal agresión que puede sufrir el gremio bibliotecario. Nuestra labor como bibliotecarios es servir a la sociedad, por tal motivo, debemos evitar este tipo de presiones o intimidaciones que coaccionen la selección y adquisición de materiales. Así como también, que el descarte o expurgo de ellos, se vea influenciado por los intereses de grupos que desean que cierta información no sea accesible al público en general.

Otro punto del Código que se debe retomar está en su artículo 2, referente al respeto a la confidencialidad, el cual dice:

Guardarán total reserva de los hechos respeto a la información solicitada o recibida, a los datos personales del usuario, así como a materiales consultados o prestados, a menos que lo autoricen los interesados.

Al igual que el artículo 8, relacionado al trato con los usuarios, el cual menciona:

Ofrecerán un trato amable, profesional objetivo y discrecional a todos los usuarios que dentro del marco institucional correspondiente soliciten sus servicios; actuarán sin parcialidad ni discriminación considerando como confidencial toda información que se produzca durante la transacción profesional.

Muchas veces no pensamos detenidamente en la importancia del punto anterior porque consideramos que la privacidad y confidencialidad solo aplica a las áreas de servicio, como son la referencia y el préstamo de materiales (Morrisey, 2008, p. 165). Sin embargo, sí es necesario definir políticas explícitas dentro de las políticas de desarrollo de colecciones que traten sobre la confidencialidad y el resguardo de la información del usuario que solicita la adquisición de materiales a la biblioteca.

El artículo 7 menciona:

Valorarán su propio prestigio y su integridad moral y mantendrán relaciones profesionales discretas y respetuosas con sus colegas.

Algo fundamental cuando están a cargo de recibir las solicitudes compra y desarrollar una colección acorde a las necesidades de tus usuarios y colegas bibliotecarios. Muchas veces las solicitudes de compra se derivan de tus propios compañeros, llevar una buena relación profesional con ellos permitirá desarrollar una colección más diversa. Es importante tomar en cuenta los puntos de vista de los de más bibliotecarios, y contrastarlos con los tuyos para decidir qué es mejor para tu comunidad o institución.

Comentario final

Los tiempos que estamos pasando no deben tomarse a la ligera, los recortes presupuestarios, la intolerancia hacia diferentes grupos sociales de personas, las presiones políticas y económicas de las élites del poder, y la pérdida de valores sociales, son fenómenos que afectan el trabajo de desarrollar colecciones en las bibliotecas. Debemos ser conscientes y convincentes de lo que realmente importa en nuestra profesión, de qué es lo que verdaderamente dejamos a la sociedad con nuestro trabajo. Lo importante es nunca olvidar el principio de acceso a la información para todas las personas. Tener un código deontológico nos podría ayudar a no perder el rumbo ante situaciones difíciles.

Referencias

Colegio Nacional de Bibliotecarios. (2005). Código de ética profesional. México: CNB ; UABCS, Departamento de Biblioteca.

Gorman, M. (2015). Our enduring values revisited: librarianship in an ever-changing world. Chicago: ALA Editions, an imprint of the American Library Association.

Marco, G. (1996). Ethics for librarians: a narrow view. Journal of Librarianship and Information Science, 28(1), 33–38. https://doi.org/10.1177/096100069602800105

Meneses Tello, F., & Licea de Arenas, J. (2005). El problema ideológico de la selección-eliminación-destrucción de libros y bibliotecas. Ciencias de la información, 36(2), 65–71.

Morrisey, L. J. (2008). Ethical Issues in Collection Development. Journal of Library Administration, 47(3–4), 163–171. https://doi.org/10.1080/01930820802186506

Rodríguez Gallardo, A. (2013). El código de ética para bibliotecarios y otros trabajadores de la información. Biblioteca Universitaria, 15(2), 169–174.

Rösch, H. (2014). Bibliothekarische Berufsethik auf nationaler und internationaler Ebene: Struktur und Funktion des IFLA-Ethikkodex. Mitteilungen der Vereinigung Österreichischer Bibliothekarinnen & Bibliothekare, 67(1), 38–57.

Zamora Piña, R. (2008). El código de ética bibliotecaria en México: importancia y vigencia (Tesis de licenciatura). Universidad Nacional Autónoma de México, México.

 

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Samuel Castro Ponce

Documentalista at Universidad Autónoma Metropolitana (México)
Bibliotecario por la UNAM. He trabajado para el sector público y privado, principalmente en instituciones universitarias. Mis intereses son diversos, pero me oriento más a la búsqueda y recuperación de información, el desarrollo de colecciones y por el impulso de una bibliotecología social.
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