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Bibliotecología: presente y ¿futuro?: repensando nuestros programas de estudio

“La innovación requiere ideas nuevas… La educación tiene una responsabilidad frente a la tradición…”

Seymour Papert

Hace unos días revisaba las recomendaciones de la IFLA sobre  los programas educativos vinculados a la Bibliotecología y las Ciencias de la Información y no me pude abstraer de dar una impresión desde una mirada personal.

Si bien hay elementos muy destacables en las directrices planteadas, considero que aún el foco es demasiado conservador y técnico y no contempla el contexto mundial ni regional en el cual se debería insertar nuestra querida profesión.

El constatar las realidades de nuestros países, donde en general la Bibliotecología es una carrera que va en retroceso,  me obliga a plantear la posibilidad de un cambio radical en nuestros programas de estudios de pregrado, privilegiando la gestión  como base de nuestro quehacer; y no me refiero a la “Gestión de la Información” que sin duda ya está considerada, me refiero a la “Gestión Integral” de todos los aspectos que subyacen y rodean nuestra profesión.

Este no es un planteamiento utópico si consideramos que en muchos de nuestros países existe la posibilidad cierta de abrir nuevos espacios profesionales y  la imperiosa necesidad de lograr un posicionamiento social donde se valore realmente el trabajo que realizamos y la preponderancia  de la Biblioteca (en todas sus tipologías) como actor relevante en nuestra sociedad.

Para iniciar debemos cambiar el enfoque que damos a nuestros programas de estudio, llevarlos desde un enfoque técnico a un enfoque profesional cuyo objetivo sea dar a los alumnos herramientas reales, precisas y contextualizadas que les permitan ejercer un liderazgo efectivo al mando de las instituciones, organizaciones y empresas vinculadas a la gestión de información. Es necesario contextualizar y adaptar la formación a las realidades socio-económicas, a los cambios tecnológicos, a los cambios políticos; no podemos abstraernos de lo que sucede en nuestro entrono si queremos subsistir.

Rescato como ejemplo, en el caso de Chile, la Carrera de Ingeniería Comercial; sus programas de estudio se enfocan en la formación de “lideres” que sean capaces de gestionar todo tipo de organizaciones y empresas vinculándolas con el medio social, político y económico existente, mientras que nuestros programas en Bibliotecología siguen aún empecinados en formar profesionales que aprendan tareas extremadamente específicas  y que en muchos casos no tienen relación alguna con el mercado laboral existente. Si bien hay modificaciones e incorporaciones de cátedras que pueden resultar interesantes y que favorecen el cambio, aún el objetivo último sigue siendo el mismo desde hace una década.

Otro ejemplo en este sentido es la carrera de Periodismo que ha sabido visualizar los problemas y la desactualización de sus programas de estudio, los cuales son revisados y adaptados permanentemente para responder a la realidad del mercado y a los cambiantes contextos tecnológico-sociales.  Con esto no me refiero a que el mercado debe imponer de forma absoluta los objetivos y directrices de nuestros programas de estudio, pero claro está, que estos deben adecuarse a los contextos nacionales e internacionales que nos impone la globalización y por tanto es vital mirar nuestro entorno para lograr una adecuación a nuestras respectivas realidades.

Es de vital importancia incorporar áreas claves a nuestra profesión y que tienen relación con los nuevos escenarios y requerimientos sociales que enfrentamos. Es fundamental potenciar la gestión, contar con conocimientos legales relacionados con nuestro campo, desarrollar líneas de acción estratégicas acordes con las políticas públicas y sociales de nuestros respectivos países.  La tecnología se ha convertido en la base de nuestro quehacer y por tanto es indispensable conocer los nuevos escenarios, herramientas y paradigmas que nos rodean. Debemos ser capaces de crear nuestros propios productos tecnológicos y aprender a “venderlos” adecuadamente.

Hoy en día es indispensable contar con procesos, servicios y productos certificados en las normas de calidad internacionales como la familia de normas ISO 9000, 27000 y otras similares, las cuales debemos conocer y aplicar en nuestras instituciones. Es nuestro deber gestionar y ejecutar muy bien los procesos y actividades para el logro de estas certificaciones y para ello debemos contar con herramientas que deben ser entregadas en nuestra formación de pregrado. Es básico para nosotros saber quiénes son nuestros usuarios, crear líneas de investigación en torno y para ellos, por lo que es fundamental aprender a realizar estudios de mercado y de perfiles de usuarios. Necesitamos aprender a comunicar adecuadamente de forma oral y escrita pues esto nos permite posicionarnos y difundir el trabajo que realizamos ante otros profesionales.

Insisto en la necesidad de repensar nuestros programas,  aterrizarlos y readecuarlos hacia una nueva visión de nuestra carrera, una visión más innovadora, más amplia y más acorde a la realidad.

Para finalizar, comparto con ustedes una propuesta inicial de malla curricular que contempla algunas cátedras que serían la base de una nueva “Gestión de Información y Bibliotecas”, la que iré desglosando, fundamentando y por cierto adaptando en mis próximos post.

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Comments

  1. By Lilia Prado

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    • By Lacey

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