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Un breve repaso histórico de la Bibliotecología en México

El desarrollo de la Bibliotecología en México puede estudiarse desde tres perspectivas históricas: la educación, la investigación y la producción literaria. Las cuales han tenido mucho que ver en la conformación del actual mapa de la bibliotecología mexicana, que en comparación con otros países aún es joven.

Educación

Los estudios profesionales en Bibliotecología en México se remontan a la primeras dos décadas del siglo XX, cuando en 1916 la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes crea la Escuela Nacional de Bibliotecarios y Archiveros, integrada a la Biblioteca Nacional, la cual cerraría sus puerta en 1918. Posteriormente, ya en 1925 se funda la Escuela Nacional de Bibliotecarios, que duraría únicamente un año (Ramírez Leyva, 2000, p. 55). Estos primeros intentos no fraguaron debido a que el país vivía pésimas condiciones sociales y políticas a causa de la Revolución.

Biblioteca Central UNAM México.jpg

Scanudas (2013). Fuente: WikimediaCommons

No obstante, para mediados de siglo pasado, las condiciones fueron muy distintas, por lo que en 1945 se crea la Escuela Nacional de Bibliotecarios y Archivistas de la SEP, que para 1966 cambiaría su nombre a como la conocemos actualmente, Escuela Nacional de Biblioteconomía y Archivonomía (ENBA). Esta situación de profesionalizar la actividad bibliotecaria también repercutió en la UNAM, por lo que en 1956 iniciarían los estudios de maestría en el Colegio de Biblioteconomía y Archivonomía, perteneciente a la Facultad de Filosofía y Letras. Posteriormente, ya para 1960 también se ofrecería la licenciatura en Bibliotecología (Licea de Arenas & Valles, 2001 pp. 143-144). El plan de estudios del Colegio de Bibliotecología han cambiado a lo largo de los años, por ejemplo, después de casi cuarenta años sin cambios, en el 29 de julio de 2002 el Consejo Académico del Área de las Humanidades y las Artes (Dirección General de Administración Escolar, 2009), aprobó en nuevo plan de estudios, con el nombre de licenciatura en Bibliotecología y Estudios de la Información, aplicándose a partir de 2003 y hasta el 2013 cuando el Consejo Técnico de la Facultad de Filosofía y Letras aprobó modificaciones al Plan de estudios de la carrera.

Aunado a los estudios profesionales en la capital, también es indispensable mencionar las escuelas en bibliotecología en provincia, las cuales también han tenido una gran aportación a la bibliotecología mexicana. Por ejemplo, en 1974 se abrió la maestría en bibliotecología en la Universidad Autónoma de Nuevo León, y posteriormente la licenciatura en 1981. Un año antes, en 1980 se crea la Licenciatura en Biblioteconomía en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Consecutivamente, en 1992, se creó la Licenciatura en Bibliotecología en la Universidad Autónoma de Chiapas, y la Licenciatura en Ciencias de la Información y Documentación en la Universidad Autónoma del Estado de México. (Ramírez Leyva, 2000, pp. 55–56).

Actualmente el mapa de las escuelas de Bibliotecología en México se puede ver interactivamente aquí:

 En cuanto a los estudios de posgrado, no hay que olvidar la maestría y el doctorado en Bibliotecología y Estudios de la Información ofrecidos conjuntamente por la Facultad de Filosofía y Letras y el Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información de la UNAM. También está la maestría en Ciencias de la Información, modalidad a distancia, en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Al igual que la maestría en Gestión y Usos de la Información de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco. Y muy recientemente la maestría en Bibliotecología en El Colegio de México.

Investigación

Torre dos de Humanidades, CU

Hernán García Crespo (2008). Fuente: Flickr

En cuanto al tema de la investigación en bibliotecología en México, los primeros esfuerzos se remontan, según Fernández de Zamora y Piña Pozas (2009, p. 298), hasta el siglo XVII con Juan José de Eguiara y Eguren, y en también durante el siglo XIX con el gran trabajo bibliográfico de Joaquín García Icazbalceta, así como la creación del Instituto Bibliográfico Mexicano, adjunto a la Biblioteca Nacional. Sin embargo, es hasta el siglo XX cuando empieza el verdadero impulso de institucionalizar y profesionalizar la investigación, es así como en 1967 se crea el Instituto de Investigaciones Bibliográficas (IIB), perteneciente a la UNAM. Posteriormente, en 1973 se funda el Centro de Investigaciones Bibliotecológicas y de Archivología (CINBA) de la Facultad de Filosofía y Letras, aunque solo duraría tres años. No obstante, continuando con los esfuerzos, la UNAM, a través de la Coordinación de Humanidades crea en 1981 el Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas (CUIB) (Torres Vargas, 1996), que recientemente el 30 de marzo de 2012, con aprobación del Consejo Universitario, obtuvo su grado de instituto, pasándose a llamar Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información (IIBI) (Gaceta UNAM, 2012, p. 21).

Fuera de la UNAM, también es indispensable mencionar los esfuerzos que realizó la Dirección General de Bibliotecas del CONACULTA con el apoyo a la investigación histórica sobre las bibliotecas públicas y los hábitos de lectura en el país (Fernández de Zamora, 2009, p. 302).

Producción literaria

Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.jpg

Vladmartinez (2012). Fuente: Wikimedia Commons

Otro aspecto relacionado a la investigación, es la parte de la producción literaria especializada en Bibliotecología. Históricamente, podemos contar con los repertorios bibliográficos de los siglos XVIII y XIX, y el Boletín del Instituto Bibliográfico Mexicano. Así como también a Juana Manrique de Lara, como la primer mujer en escribir un texto en bibliotecología (Fernández de Zamora, 2009, p. 300). En un escrito, Licea de Arenas (2007, p.  118) señala que al investigación bibliotecológica en México es muy reciente y se realiza en condiciones adversas, comparada con otros países. Por ejemplo, señala que un factor importante es la poca visibilidad de los escritos mexicanos, pues regularmente aparecen en publicaciones locales o de la región latinoamericana. Otro inconveniente es la escasez de documentos. Al respecto, Torres Vargas (1996) señala que un factor que contribuye a la poca productividad literaria en México, es que la mayor parte de los escritos son tesis, tesinas e informes académicos. Por otra parte, Brito Brito (p. 305) agrega que también hay que sumarle el poco reconocimiento de la investigación bibliotecológica por parte de las instituciones, y también la falta de planeación curricular en los planes de estudio de los estudiantes.

Para concluir, creo que se han hecho importantes esfuerzos para consolidar la educación y la investigación bibliotecológica en México. Ciertamente, aún falta mucho por hacer, pero año con año se ha visto un avance, en ocasiones lento, pero ha sido continuo. Durante los últimos años se ha visto el gran impulso que ha dado la UNAM a la bibliotecología, ya sea con sus programas educativos o en lo que respecta a la investigación y la producción literaria. Judith Licea de Arenas señalaba que el fortalecimiento de una disciplina depende en gran medida de su producción literaria, y considera que los escritos en bibliotecología ya han alcanzado la suficiente madurez y poseen las habilidades necesarias para la comunicación por escrito. Así pues, hay que aprovechar esta situación para impulsar la literatura bibliotecológica mexicana, y hacerla visible no solo en México sino a nivel internacional.

Obras consultadas

Brito Brito, E. (1992). Producción bibliotecológica mexicana: datos estadísticos. En La Bibliotecología en el México actual y sus tendencias (pp. 299–311). México: UNAM, Dirección General de Bibliotecas.

Dirección General de Administración Escolar (2009). Descripción sintética del plan de estudios: Licenciatura en Bibliotecología y Estudios de la Información. México: UNAM, DGAE. Disponible en: https://www.dgae.unam.mx/planes/f_filosofia/Biblio.pdf

Fernández de Zamora, R. M. & Piña Pozas, M. (2009). Investigaciones y docencia en Bibliotecología e Información en México: una mirada a sus características. En S. Gorbea Portal (ed.), Potencialidades de investigación y docencia iberoamericanas en ciencias bibliotecológica y de la información: memoria (pp. 297–312). México: UNAM, Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas

Morales Campos, E. (2001). Cuarenta años de formación de bibliotecólogos y la investigación bibliotecológica. En Licea de Arenas, J. (ed.), Cuarenta y cinco años de estudios universitarios en bibliotecología: visiones empíricas e históricas (pp. 157–171). México: Facultad de Filosofía y Letras, UNAM.

Modificaciones a la legislación universitaria aprobadas por el Consejo Universitario en su sesión extraordinaria del 30 de marzo de 2012 (2012). Gaceta UNAM, 4418, p. 21.

Licea de Arenas, J. & Valles, J. (2001). Cuarenta y cinco años de actividad académica en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. En Licea de Arenas, J. (ed.), Cuarenta y cinco años de estudios universitarios en bibliotecología: visiones empíricas e históricas (pp. 143–155). México: Facultad de Filosofía y Letras, UNAM.

——— (2007). Hacia la investigación. En H. A. Figueroa Alcántara & C. A. Ramírez Velázquez (eds.), Investigación y docencia en Bibliotecología (pp. 103-127). México: UNAM, Facultad de Filosofía y Letras; UNAM, Dirección General de Asuntos del Personal Académico.

Ramírez Leyva. E. M. (2000). La educación y la investigación bibliotecológica en México. Métodos de Información, 7 (40), 54–60.

Torres Vargas, A. (1996). Panorama en educación e investigación de la Bibliotecología y Ciencia de la Información en México. En E. M. Ramírez Leyva, M. A. Añorve Guillén & M. R. Graniel Parra (eds.),  Reunión de investigadores y educadores de Iberoamérica y del Caribe en el área de la Bibliotecología y Ciencia de la Información (pp. 302–320). México: UNAM, Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas.

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Samuel Castro Ponce

Documentalista at Universidad Autónoma Metropolitana (México)
Bibliotecario por la UNAM. He trabajado para el sector público y privado, principalmente en instituciones universitarias. Mis intereses son diversos, pero me oriento más a la búsqueda y recuperación de información, el desarrollo de colecciones y por el impulso de una bibliotecología social.

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Comments

  1. By Brian O'Connell

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    • By Samuel Castro Ponce

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      • By Brian oconnell

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