Bibliotecari@ “Trabaja inteligentemente, no más arduamente”.

Parece el gran sueño que todos perseguimos, pero ¿cómo se consigue eso?

Ya he hablado con anterioridad sobre el estrés en el trabajo bibliotecario y los motivos que lo generan, a pesar de que en 2015 el sitio CareerCast.com en su “The Least Stressful Jobs 2015”, ser Bibliotecario, se ubicó en el puesto #9 del listado, pues: “El trabajo de los bibliotecarios está evolucionando debido a la tecnología… Sin embargo, está rodeado de libros lo cual hace que sea un ambiente de trabajo ideal.” En el Listado de los empleos menos estresantes del 2018 no aparecemos, fuimos desbancados por “Analista de Investigación de Operaciones”, sin embargo, hay que tener presente que su metodología contempla entre los elementos que influyen en la demanda del cargo, tres inseparables al rol del bibliotecario actual: 1. Conocer al público; 2. Plazos para cumplir; 3. Trabajando en el ojo público.

La falta de balance en nuestras vidas es un problema al que todos nos enfrentamos en algún punto. Varios crecimos con esa frase/máxima de nuestros mayores: “Para ser exitoso debes trabajar arduamente” y ciertamente, el éxito –entendido como cada persona lo defina- difícilmente llegará a los pies de tu cama, pero hay una gran diferencia entre permanecer en piyama y esperar que mis sueños se vuelvan realidad; y en trabajar 7 x 24 con poco descanso, dedicando la mínima atención a uno mismo o al esparcimiento.

Para cualquier trabajador individual, el estrés puede variar mucho dependiendo de las condiciones del trabajo en particular, elementos como los jefes y los compañeros de trabajo, la mentalidad de una persona o su capacidad de resiliencia, entre otros factores, juegan un rol en el nivel de estrés de un individuo.  Es así que los bibliotecarios también llegamos a sentirnos frustrados, aburridos, preocupados o simplemente agotados por las labores de la biblioteca, aunado al trajín de la vida cotidiana (el tráfico, el clima, y las múltiples responsabilidades fuera de la biblioteca), así que decidí explorar sobre consejos, lecturas y otras recomendaciones para tratar de encontrar el unicornio de la vida laboral: el balance. Fue así que di con un post genial sobre el “Work smarter, not harder”.

Imagen tomada de Lego Grad Student

“Trabaja inteligentemente, no más”.
Afortunadamente Morten Hansen, profesor de la Universidad de California en Berkeley, asumió el desafío de encontrar la respuesta en su libro titulado Great at Work: How Top Performers Do Less, Work Better, and Achieve More (NY: Simon & Schuster, 2018).  En dicho libro examinó 200 trabajos académicos, entrevistó a 120 expertos, realizó un estudio piloto a 300 participantes y construyó un marco que luego probó con otros 5000 participantes de diversas industrias y orígenes. Así fue que encontró 7 comportamientos que representan el 66% de la diferencia en el rendimiento de las personas. (En comparación, las métricas estándar que uso como la educación, la edad y las horas trabajadas, solo fueron responsables del 10% combinado).

El Blog Barking up the wrong tree  analizo tres de los hallazgos de Hansen para que podamos hacer un mejor trabajo en menos tiempo, e incluso lograr ese mítico “equilibrio entre el trabajo y la vida” del que todo el mundo siempre habla. Comencemos con la estrategia más efectiva que descubrió:

1. Haz menos, luego obsesiónate
Todos están de acuerdo en que debemos dejar de tratar conseguir 1000 cosas a la vez y detener el modo multitarea. Pero cuando Hansen miró los datos, descubrió que esto es sólo la mitad de la solución, los mejores participantes definitivamente se enfocan en menos objetivos, pero también se obsesionan con locura por ellos:

Una vez que se centraron en algunas prioridades, se obsesionaron con esas tareas para producir un trabajo de calidad. Esa extrema dedicación a sus prioridades creó resultados extraordinarios. Los mejores resultados hicieron menos y más: menos volumen de actividades, más esfuerzo concentrado. Esta idea revierte gran parte del pensamiento convencional sobre el enfoque que lo impulsa a elegir algunas tareas para priorizar. La elección es solo la mitad de la ecuación; también debes obsesionarte.

Esta estrategia, por sí sola, puso a su ejecutor corriente en el percentil 50 y lo lanzó al percentil 75. Pero ¿cómo lo conseguimos? Mediante el uso de una variación del principio científico clásico de la “Navaja de Ockham” que dice que la respuesta más sencilla suele ser la mejor. Así que será útil comenzar a recortar actividades sin valor: elimina tareas, revisa prioridades, comités, pasos, métricas y procedimientos innecesarios. De esta forma podrás canalizar todo el esfuerzo en potenciar las actividades con que permanezcas. Si usted es más temerario considere hablar con los superiores acerca de la cancelación de reuniones innecesarias o incluso de las prioridades, pues en ocasiones asumimos algunos deberes de forma errónea. Así entonces, lo ideal es reducir la cantidad de actividades que se realiza y reasignar ese tiempo a la intensidad.

Otra forma de “trabajar de manera más inteligente” es mejorar hasta la excelencia. Pero, ¿cómo seguir mejorando con un mínimo esfuerzo?

2) Aprovecha “La curva de aprendizaje “
Según la conocida Ley de las 10.000 horas de experiencia de Gladwell, lo que no debe olvidarse es que deben ser horas de “práctica deliberada” y no de sonambulismo en el trabajo, horas enfocados en desafiarse a sí mismo, no para ser sólo un experto, sino alguien asombroso:

Para los primeros 100 casos de una clínica, los médicos que se quedaron con pacientes menos complicados disfrutaron de una mayor tasa de éxito. Después de 100 casos, los médicos que habían tratado a los pacientes más difíciles siempre se pusieron a la cabeza, porque los beneficios de su aprendizaje se activaron. En 400 casos, sus tasas de éxito superaron en 3,3 por ciento a las de los ‘casos fáciles’ y su aprendizaje continuo..

Hansen descubrió que aquellos que se esforzaron por mejorar obtuvieron 15 puntos más en las métricas de rendimiento. La práctica deliberada parece natural en actividades como el deporte, la música o el ajedrez. Pero ¿cómo lo haces en una oficia común y corriente? Algunos pasos son:

  • Elije una y solo una habilidad a la vez para desarrollar, de nuevo “hacer menos y obsesionarse”. Tratar de mejorar en todo a la vez no lleva a ninguna parte, por ejemplo, ahora mismo quieres ser mejor en tus presentaciones, por lo tanto, el montaje de exposiciones tendrá que esperar.
  • Dedica 15 minutos al día para revisar tu desempeño en una habilidad del trabajo. Evalúa lo que estás haciendo y cómo podrías mejorar. ¿Qué hacen en las mejores charlas TED que tú no cuando haces presentaciones?
  • Aislar los micro-comportamientos resultará muy útil, desglosar lo que entra en una buena presentación y establecer un objetivo: “Voy a hacer más contacto visual”, “Debería hablar más despacio”, “Pedir comentarios”, entre otros.

Todo esto suena bien, pero ¿de dónde sacas la energía para obsesionarte y participar en toda esta práctica deliberada?

3) Sentir pasión y propósito
Los mejores sujetos del estudio no sólo “siguieron su pasión”, también tenían un sentido de propósito en lo que hacían. Esta mezcla produjo grandes resultados, aumentó los niveles de energía y la cantidad de esfuerzo que realizaron. Al analizar los datos, Hansen descubrió una fuerte asociación entre la intensidad del esfuerzo y la pasión y el propósito.

Realizamos un análisis adicional llamado “modelado de ecuaciones estructurales” donde desenmarañamos dos tipos de esfuerzo: el número de horas trabajadas por semana y el esfuerzo durante esas horas. El análisis mostró que la pasión y el propósito predicen fuertemente el esfuerzo durante las horas de trabajo, y no el número de horas trabajadas por semana.

Y aunque ahora mismo pueda pensarse: “pero es muy difícil encontrar pasión en la bibliotecología”, Hansen encontró sujetos con “pasión y sentido del propósito” en todas las industrias y empleos que estudio, incluso por ejemplo en los limpiadores del zoológico. ¿Cómo es esto posible? Hansen descubrió que había 6 formas para obtener pasión del trabajo:

  • Pasión por la tarea: la más obvia, lo que haces te excita.
  • Pasión por el logro: un vendedor puede no estar interesado en el producto, pero enloquecen cada vez que cierran una venta.
  • Pasión creativa: un ingeniero puede no entusiasmarse con el proyecto, pero les encanta resolver problemas difíciles.
  • Pasión por la gente: la empresa o el trabajo pueden no ser tan buenos, pero te encanta apoyar e interactuar con las personas que te rodean.
  • Pasión por el aprendizaje: todos hemos escuchado a alguien decir que les encanta lo que hacen porque aprenden algo nuevo todos los días.
  • Pasión por la competencia: todos nos entusiasmamos cuando hacemos algo en lo que somos buenos.

El propósito es crear valor para los demás de una manera que sea personalmente significativa para uno mismo. Al igual que la pasión, se trata menos de las tareas reales que se llevan a cabo y más acerca de cómo se las enmarca, la pasión puede venir desde muchos ángulos y el objetivo es cómo ves el valor que creas para los demás.

Imagen tomada de Lego Grad Student

En resumen:

La forma de trabajar más inteligentemente, no más, consiste en:

  1. Haz menos, luego obsesiónate: como dijo Mark Twain: “Pon todos tus huevos en una canasta, ¡y observa esa canasta!”.  Deseas ser el mejor catalogador de la biblioteca, sera bueno entonces ver la posibilidad de pasar más tiempo catalogando.
  2. Aprovecha la curva de aprendizaje: exíjete ahora y tu trabajo será más fácil más adelante. Regresemos al ejemplo, probablemente RDA sera un dolor de cabeza al comienzo pero después serás un catalogador con experiencia que se beneficiará de esto incluso al momento de brindar servicio de referencia.
  3. Siente pasión y un propósito: No tienes que trabajar en la Biblioteca de tus sueños o ser el próximo presidente de IFLA para sentirte apasionado por tu trabajo. Desde nuestra pequeña trinchera todos podemos estar convencidos de la importancia de nuestra labor, mediante el agradecimiento del estudiante, el trabajo finalizado en tiempo o la sonrisa de un usuario.

Del análisis de Hansen “Hacer menos… ” tuvo grandes efectos positivos en las métricas de equilibrio entre el trabajo y la vida. Sin embargo, “Pasión y propósito” en realidad redujo el equilibrio trabajo-vida. Esto tiene sentido: cuando te apasiona tu trabajo, pasas más tiempo haciéndolo, y esas horas tienen que venir de algún lado, pero este es uno de esos problemas que es bueno tener.
Cuando pensamos en el equilibrio entre el trabajo y la vida, generalmente nos preocupamos de que nos agobien los deberes estresantes que interfieren con nuestras vidas personales. Si conseguimos que el trabajo esté lleno de pasión y propósito durante el día y encontramos alegría con amigos y familiares durante la noche, bueno, ese es un problema de equilibrio entre el trabajo y la vida que todos tendremos la suerte de tener.

Equilibrar el “trabajo” y la “vida” es estresante, pero equilibrar dos fuentes diferentes de pasión debe ser maravilloso.

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