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Arte y ciencia: elementos para la alfabetización visual (I)

El conocimiento puede ser considerado un punto de convergencia entre la ciencia y el arte. Cuando existe el interés de un individuo por indagar sobre una serie de hechos que se relacionan, éstos adquieren una relevancia particular. Para ello es necesario que exista una situación dada, que se identifica como contexto, a partir de la cual irán desarrollándose prácticas, observaciones, experimentación, y toda aquella actividad necesaria con el objetivo de conocer la realidad.
Por otra parte, el arte resulta de la producción de una estructura que contiene información, sin necesitar que los conocimientos y experiencias que de él se deriven sean contrastados, validados o comprobados. Tanto un artista como un científico realizan observaciones de la realidad para poder llevar a cabo las estructuras de información y conocimientos que les son propias. “… (El artista) se basa en el refinamiento de factores perceptuales, congestivos y emocionales propios;… depura su sensibilidad” (Díaz, 1997; 134). Así mientras el arte comprende la generación de emociones estéticas, la ciencia lo hace para modelos, artefactos y teorías a partir del conocimiento de la naturaleza y la realidad.

Bajo este contexto, una imagen es una manera de conocimiento para compartir una experiencia acerca de la realidad, apariencias y observaciones de objetos. La relación del arte y la ciencia, a través de sus períodos y sus espacios, proporcionan elementos para la alfabetización visual en el desarrollo de las sensibilidades perceptivas, el conocimiento crítico de las imágenes y la identificación de correspondencia entre imágenes y objetos. “Las imágenes proporcionan, para el autor y el público, el acceso a un subjetivo, emocional, personal, e individualista sitio de intercambio de información” (McDonagh, Goggin, Squier, 2005; 85). A partir de las reflexiones sobre la relación del arte y la ciencia como ocasión para propiciar la alfabetización visual, se presentan distintos períodos históricos (particularmente de México) que ilustran momentos clave para mirar de manera distinta al arte y a la imagen científica. Una revisión a través de este trayecto, nos permite darnos cuenta de los paradigmas en la observación, la investigación y el desarrollo de la imagen como elemento informativo.

El arte en el siglo XIX tuvo como característica el carácter realista mediante la representación de escenas cotidianas, retratos y escenas costumbristas. Durante el período, la litografía en México constituyó un antecedente para la gráfica de contenido visual científico. Desde un principio, la actitud de los hombres de ciencia y arte compartieron el sentido de la observación de la naturaleza. Y quienes trabajaron en ello, realizaron descripciones e interpretaciones de los objetos que estudiaron. Las imágenes que entonces se produjeron precisaron y diferenciaron los objetos descritos. Paralelamente se desarrollaba en nuestro país el arte nacional y romántico, mientras se intensificaba el trabajo científico ilustrado. La nación pretendía construirse económica, política y culturalmente. El trabajo que había desarrollado en el país Alexander von Humboldt abrió la pauta para desarrollar un quehacer científico en base a los recursos naturales que el país resguardaba. Fue necesario realizar un estudio del territorio y de sus recursos para, de esta manera, difundirlos a través de las publicaciones de carácter científico. Las ilustraciones que se realizaron en aquel entonces eran diversas, contenían temas históricos, religiosos, arqueológicos, políticos y costumbristas. El fundamento de las actividades se basaba en la validez científica y en la revolución tecnológica que se experimentaba desde entonces. Los estudiosos que se encontraban en el país se vieron incluidos por las ideas y teorías básicamente europeas, especialmente referentes a temas botánicos, zoológicos, médicos y geológicos. El valor de las ilustraciones científicas, e inclusive artísticas, se definía por la fidelidad de la reproducción de la naturaleza; su valor se determinaba por la calidad de sus formas, perspectiva y colorido.

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Hacendado; Claudio Linati, 1828

Fue fundamental para la intensificación de la ilustración científica la introducción de la litografía hacia 1826 por Claudio Linati. Y para la posibilidad de reproducir las imágenes de objetos estudiados con gran fidelidad y tiraje, para una mejor difusión del conocimiento científico desarrollado en el país a través de publicaciones periódicas y enciclopedias. Linati transmitió la práctica de la litografía por medio de sus discípulos, como Ignacio Serrano, quien se dedicó a la realización de planos y mapas que no sólo eran útiles para la geografía descriptiva sino también para el trabajo del gobierno y del ejercito nacional. Las litografía referentes a la flora se caracterizaron por el gran detalle de sus modelos, complementado con colorido realista que se aplicaba generalmente en las impresiones. Las que correspondían a la fauna buscaban describir las posiciones al natural de los animales, ilustrándolos dentro de su mismo entorno y de forma que la imagen contuviera el mayor número de detalles. En general, la litografía y la gráfica requirió que quienes la practicaran tuvieran conocimientos de anatomía y supiera equilibrar las tonalidades y matices correspondientes a los objetos modelo.

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José María Velasco; Vista del Valle de México desde el Cerro de Santa Isabel, 1875

Un aspecto importante dentro de la misma gráfica y en parte de la producción pictórica, fue el género del paisaje. A través del cual se identificó la diversidad en minerales, vegetación, fauna y variaciones climatológicas de las zonas del país. De entre los autores destacan José María Velasco y Anastacio Echeverría. De esta manera, el material científico visual utilizado aún hasta el siglo XX se distingue entre los que se conservan en una sola copia y los que se encuentran reproducidos en varias. Del primer tipo existen dibujos, pinturas. Del segundo se encuentran grabados, litografías y fotografías. Durante el siglo XIX precisamente se introdujeron los tres aspectos tecnológicos trascendentales en la ilustración de la ciencia: la economización del grabado en madera por la utilización de distintos tipos de madera e instrumentos de incisión, la litografía (inventada en 1790 por el alemán Aloys Senefelder) y la fotografía (particulamente trascendente por la práctica de la fotografía instantánea).

El período del siglo XIX fue tanto para México como para los países latinoamericanos, tiempo de documentación y divulgación para lo que seguía siendo para muchos desconocido. Mediante las técnicas de reproducción en serie, fueron ampliándose las posibilidades de divulgación a partir de esquemas representativos constantes y en cierto modo, estandarizados particularmente mediante los encuadres sencillos o vistas frontales. El arte atendía a un estado figurativo, descriptivo, realista, guardando una relación sencilla y primordialmente explicativa para apoyo descriptivo de lo que la ciencia abordaba. Sería este probablemente un período de una más evidente y accesible asimilación entre las imágenes, el arte y la exploración científica, que irá experimentando nuevas perspectivas, paradigmas y reconsideraciones conforme se van presentando los avances científicos y tecnológicos, a la par de las pautas, corrientes, movimientos y vanguardias artísticas, en donde la correspondencia deberá ser observada y reflexionada, para identificar los elementos de alfabetización visual que vuelven complejas las experiencias visuales de la información.

Obras consultadas

Díaz, José Luis (1997) El ábaco, la lira y la rosa. Las legiones del conocimiento. No. 152, La ciencia para todos. Fondo de Cultura Económica. México.
McDonagh, D., Goggin, N., & Squier, J. (2005). Signs, symbols, and subjectivity: An alternative view of the visual. En Computers and Composition, 22(1), 79–86. doi:10.1016/j.compcom.2004.12.009
Stankiewicz, M. A. (2003). Between Technology and Literacy. En International Journal of Art & Design Education, 22(3), 316–324. doi:10.1111/1468-5949.00369

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Paul Tarín

Trabajo en el Departamento de Sistema Bibliotecario y en el Departamento de Artes Visuales de la Universidad de Guanajuato, en México. Maestro en Gestión de Servicios Informativos, de la Universidad Autónoma de Cd. Juárez.
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